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¿Qué pasa con el Apellido?

Los estudiosos de la onomástica, la ciencia que trata de la catalogación y el estudio de los nombres propios, sin duda deben encontrar un campo interesante de investigación en la sociedad venezolana de estos tiempos. En efecto, llama la atención la pérdida de importancia que ha venido sufriendo el apellido en estos últimos años. El nombre de pila adquiere más relieve que el nombre de familia. Para darse cuenta de este fenómeno no hace falta profundizar mucho ni realizar complicadas encuestas, basta con observar lo que pasa comúnmente entre niños, jóvenes y adultos sin distingo de edad ni de sexo. Recuerdo que en los tiempos en que yo iba a la escuela, la lista se pasaba por el apellido, y los compañeros de clase nos conocíamos por los apellidos: uno decía en su casa que Rodríguez lo había invitado a su cumpleaños o que Méndez no había hecho la tarea. Hoy en día, los muchachos en la escuela en muchas oportunidades ni siquiera saben los apellidos de sus compañeritos, a quienes conocen como Gonzalo, Carlos, Luis o Fernando. En los cuadernos y libros, para identificarlos. Escriben el nombre de pila, y, a lo sumo, la inicial del apellido. En otros tiempos, cuando uno asistía a una reunión social le presentaban a una dama o a un caballero por su nombre y apellido; las cosas han cambiado y a uno le presentan a Rosita, Anita, Juan o Francisco y hace falta insistir para saber el apellido.

¿Qué ha pasado? ¿Se trata de una manifestación de afirmación en la personalidad individual, de una rebeldía ante la dependencia de un núcleo familiar? El patrón básico en nuestras sociedades occidentales para identificar a las personas naturales ha sido la utilización, en primer lugar, del nombre de pila. también llamado bautismal, patronímico, etc. y luego el apellido o nombre de familia. En otras sociedades, como la china, el apellido siempre preside al nombre de pila y así, en Mao Tse-Tung, el apellido es Mao y el nombre dado es Tse-Tung. Pero en todas esas sociedades, el nombre de familia tiene importancia. En Rusia, por ejemplo, se va aun más allá y al nombre de pila se añade el nombre de pila del padre, en caso genitivo, además del apellido.

En nuestro país, que sigue muy de cerca la evolución de muchas sociedades occidentales, la coherencia de núcleo familiar ha disminuido, y se tiende a una individualismo que persigue una falsa libertad, que es además una fobia a la dependencia. Pero, tal como sucede siempre cuando se huye de algo, puede caerse en algo peor. No se es más libre por el hecho de desvincularse de la familia, ya que se sigue dependiendo de ella cuando las circunstancias así lo requieran. Quienes se presentan con su nombre de pila se acuerdan de que tienen un apellido cuando les conviene.

Estamos atravesando una época e grave crisis, sin una debida jerarquización de los valores. La institución básica de toda sociedad es la familia y si se niega la pertenencia a la misma al no querer usar su nombre, no se va a lograr una mayor realización del ser humano como tal, sino que se pasa a otra dependencia. El hombre debe realizarse utilizando al máximo los recursos de su inteligencia sin negar sus orígenes. Cuando nos presenten a una persona con su nombre de pila, adquiramos el hábito de preguntarle cuál es su apellido

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