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¿Reacomodo de los Movimientos de Izquierda? Colombia en el Espejo de América Latina

Detrás de las Protestas en Colombia  

Desde el pasado 28 de abril, Colombia viene experimentando una nueva conmoción social con reclamos reivindicativos en distintos frentes. Las protestas han sido muy violentas y han dejado un importante número de víctimas y afectados. El gobierno ha cedido en el tema que parece haber encendido las protestas, la reforma tributaria, pero las mismas están lejos de aplacarse; incluso, han llegado a plantear la renuncia de ministros y del propio Presidente de la nación Iván Duque, logrando éxito con la salida de los primeros. Pero en otros temas, el Gobierno también ha debido retroceder o se está en conversaciones; mientras que en otros aún se mantiene firme. La realidad es que las protestas siguen muy vigentes.

No obstante, el descontento social y las demandas de los colombianos tienen larga data y por diferentes motivos, donde se incluyen reforma a la salud y las pensiones, tributación, situación económica, actuación policial, reforma educativa, representación y participación política, e instrumentación efectiva del Acuerdo de Paz con la guerrilla, entre otras. La situación de la pandemia COVID-19  ha agravado el escenario global.

No son pocos los que piensan que detrás de estas movilizaciones ciudadanas no solo existen legítimas aspiraciones de la sociedad civil, sino también intereses políticos de los sectores de oposición, especialmente de la izquierda colombiana, que encontraron en la situación de pandemia un ambiente propicio para expandir y profundizar la presión y las protestas en contra del gobierno de Iván Duque. A una porción de estos sectores se les ha calificado de radicales y terroristas vinculados a la guerrilla del ELN y FARC. Adicionalmente, hay quienes sostienen que los movimientos políticos de izquierda colombianos pudieran haber encontrado en sus similares de Venezuela, así como en las protestas en Chile del año pasado, soporte para su lucha. En este sentido, el líder izquierdista colombiano Gustavo Petro, quien ha apoyado las protestas, podría estarse posicionando para capitalizar el descontento social de cara a las elecciones presidenciales del país el venidero año.

Lo que es cierto es que si las razones detrás de las protestas en Colombia son “las verdaderas y únicas razones”, entonces muchos de los países de la región debieran estar enfrentando situaciones de crisis parecidas, incluido su país vecino, Venezuela, ya que en América Latina abundan demandas insatisfechas por parte de la población. Pero las multitudinarias protestas no existen. Una explicación de esto radica en el hecho de que la atención de los problemas por parte del gobierno colombiano y el venezolano es distinta, especialmente por  los grados de libertad de sus ciudadanos.  

En la Venezuela actual parecieran existir razones suficientes para las protestas y, sin embargo, no se transforman en masivas y violentas como en Colombia. El control político que tiene el gobierno venezolano sobre las protestas ciudadanas y la forma misma en que la oposición ha venido actuando (luego de múltiples intentos frustrados), ha hecho que el país se encuentre frente a una nueva etapa de “negociación política” que, al igual que las anteriores negociaciones o encuentros, sigue generando mucha incertidumbre y suspicacia para entender que a través de la misma se puede encontrar el camino del reconocimiento mutuo y la reconciliación nacional.

Pero definitivamente, la razón más poderosa para caldear la protesta ciudadana podría encontrarse en el terreno político, entendido como el aprovechamiento de la coyuntura de revuelta para obtener réditos electorales. Este es el caso colombiano en la actualidad.

Movimientos Tácticos y Redespliegue de la Izquierda Latinoamericana

Parece obvio que detrás de la crisis de Colombia existen otras razones mas allá de las esgrimidas por quienes protestan en las calles, razones estas ocultas que seguramente saldrán a relucir muy claramente en su justo momento. En tal sentido, cabe preguntarse, como se mencionó anteriormente, si no solo la izquierda colombiana sino también la latinoamericana están detrás de lo que ocurre en Colombia.

La pregunta anterior es válida porque desde hace muchos años América Latina presencia un forcejeo entre la izquierda y la derecha, aupado principalmente por la Revolución Cubana, la más vieja del continente y que siempre ha pretendido influir ideológicamente y en términos de poder en la vida política y social de muchos países de la región, entre ellos, Argentina, Chile, Brasil, Venezuela y los centroamericanos y caribeños, logrando parcial éxito.

La actual izquierda latinoamericana está más y mejor articulada que la de décadas anteriores, con un accionar que desde hace unos años ha considerado las vías democráticas y electorales para su redespliegue y hacerse del poder, aunque no ha encontrado el camino fácil para consolidarse.

Colombia y los Posicionamientos Regionales

Por otra parte, la vecindad que comparten Colombia y Venezuela, pero también las diferencias políticas de control y manejo del poder que las distancian, le ha añadido fuerza a esta confrontación de la izquierda y la derecha en la región. El solo hecho de que la guerrilla colombiana haga vida en Venezuela, como se ha señalado a través de distintas fuentes, sumado a la influencia cubana en áreas clave de la vida nacional de Venezuela, hace que el conflicto interno y externo se mantenga muy activo. Por ello, no parecen existir dudas de que la izquierda venezolana está actuando en Colombia para influir en el ambiente de protestas y político, más aun si se entiende la rivalidad política entre sus gobernantes, ello sin restarle validez y razones a muchos de los problemas por los cuales se protesta actualmente en Colombia.

El solo hecho de que el tema del Acuerdo de Paz firmado hace varios años entre las partes colombianas involucradas haya nacido “débil” en razón de su proceso de votación y posterior manejo político para su aprobación, hace evidente la inconformidad existente y lo incompleto del mismo. Este tema resulta en un punto crítico para el accionar de la izquierda colombiana, más allá de las razones sociales de inequidad inherentes a la propia lucha política que se ha argumentado por años.

En este contexto, la izquierda colombiana parece ser el más reciente canal de actuación de la izquierda en la región, manteniendo la pugnacidad en el primer plano. Pero, no hay que dejar de reconocer que esta última está tomando “un nuevo aire” en otras naciones, entre ellas en Brasil. En este país, la población viene mostrando su desencanto por la conducción y actuación del gobierno de derecha de Raúl Bolsonaro, así como por el papel que sigue jugando el ExPresidente de izquierda Lula Da Silva en la política nacional, por lo que no extrañaría que la izquierda regrese al poder muy pronto.

El retroceso de Ecuador en el Proyecto del Socialismo del Siglo XXI, pero el coqueteo de Perú con un eventual gobierno de izquierda de ganar las venideras elecciones presidenciales de junio próximo (siempre que Keiko Fujimori no pueda remontar la ventaja que mantiene el candidato de izquierda Pedro Castillo), mantiene igualmente la pugna ideológica muy activa. 

En el caso de México, su izquierda, pese a estar gobernando, sigue siendo un incierto parcial aunque continua avanzando “sin prisa pero sin pausa”. Regionalmente, su tendencia ideológica ha venido posibilitando el apoyo a sus afectos latinoamericanos en la región; no obstante, mantiene la incertidumbre de cuán lejos y con qué características pueda llegar en su accionar, ya que su principal socio económico es EEUU. Por su parte, Argentina si bien retomó el camino de izquierda con la llegada al poder de Alberto Fernández a fines de 2019, puede resultar en otro relativo incierto regional dados los serios problemas económicos que enfrenta, principalmente asociados a su deuda externa, que le pueden jugar “una mala pasada” a la izquierda argentina en términos de desestabilización socio-política.

El Futuro Inmediato

En el corto plazo, los ojos de la región parecen estar sobre Colombia y Perú, abonando más aun el terreno de las tensas relaciones ideológicas bilaterales entre los gobiernos de la región, pero también en los organismos regionales como la Organización de Estados Americanos, centro de debates e intereses del continente. A estos dos países podría sumárseles Chile, en buena medida dependiendo de los resultados que pueda arrojar la reescritura de su nueva Constitución Nacional, así como de nuevos comicios electorales para la Presidencia de la República en 2022.  

En cualquier caso, las justas demandas sociales deben ser atendidas no solo en el gran foco de preocupación inmediata de la región, Colombia, sino por todos los gobiernos latinoamericanos, sean de derecha o de izquierda, para evitar más estallidos sociales y mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. En última instancia, son los ciudadanos los más afectados, y los políticos deben responderles creándoles las condiciones mínimas para su superación y bienestar integral.

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