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Reto para Verdaderos Políticos

El Problema

La pandemia del COVID-19 ha traído a la palestra mundial el rol que deben jugar los líderes gobernantes y políticos para lograr superar la misma. Ha habido una gran variedad de gobernantes en su forma de comprender el problema y su solución, pero también, y es lo que parece haber destacado más durante este periodo de pandemia, su posicionamiento y responsabilidad con el problema. Esto es especialmente importante por su asociación con la certidumbre en el mensaje que transmiten y la comprensión de las medidas adoptadas para su superación en un tiempo razonable. El punto focal del problema parece estar en la confianza o desconfianza que los gobernantes puedan generarle a la población para que esta los pueda seguir y así contribuir a la solución.

Más allá del tratamiento oscuro dado a la enfermedad por parte del país donde se inició la pandemia, China, a la cual se le acusa de provocar y ocultar la misma, así como sus consecuencias en términos de contagiados y muertos, algunas otras consecuencias han tenido que ver con protestas sociales por la ausencia de decisiones políticas adecuadas y oportunas. En este contexto, han estado presentes las diferencias de enfoque  entre los jefes de estado y los gobernadores regionales, cuando estos últimos tienen o no el poder suficiente para imponer decisiones contrarias a los primeros.

Enfoque y Responsabilidades de los Líderes Políticos

Tres de los ejemplos más emblemáticos en el mundo parecen haber sido, por una parte, la negativa del Presidente Xi Jinping de China a aceptar su responsabilidad en la pandemia. Por otra parte, las diferencias y polémicas generadas por el Presidente Donald Trump de los EEUU con el Gobernador del Estado de Nueva York y los medios de comunicación social en cuanto a la importancia, inmediatez, atención y solución de la crisis. A estos dos casos se añade el descuido y minusvalía otorgados a la situación de pandemia por parte del Presidente Jair Bolsonaro en Brasil, frente a la posición asumida por los gobernadores de estado en ese país.

Los casos anteriores han sido señalados como irresponsabilidades de los máximos líderes políticos de los países involucrados, pues retardaron la atención adecuada de la pandemia, entendiendo o negando que la afectación estaba presente en sus países, que la misma era significativa y que podía expandirse rápida y ampliamente. Incluso, ofreciendo como soluciones lo que no estaba validado científicamente de manera segura. Los resultados más evidentes parecen confirmar esta actuación, pues las naciones mencionadas se encuentran entre las más afectadas por los contagios: 1.677.819 personas en EEUU, 365.213 personas en Brasil y 82.985 personas en China.

Otros ejemplos de gobiernos que han sido calificados como de irresponsables y poco transparentes en la detección de casos y manejo de la pandemia son México, Venezuela y Nicaragua, los cuales se han unido a países con altas carencias para dar respuesta adecuada a la pandemia. Esto ha abonado los temores de que América Latina es la región actualmente más propensa a la expansión del COVID-19, según declaraciones de la propia Organización Mundial de la Salud. 

Pero ciertos gobernantes han sido calificados como muy buenos manejadores de la pandemia, es el caso de Alemania o Corea del Sur, aun siendo distintas las estrategias para la aproximación al problema y la atención del mismo. Otros como Portugal aprendieron rápidamente la lección y actuaron sin demora pese a estar muy cerca de países altamente afectados como España e Italia.

Algunos líderes han sido calificados como los más exitosos, es el caso de los países nórdicos, dirigidos por mujeres, y se preguntan si esto obedece a una visión y percepción particular que tienen las mujeres por su “sexto sentido” y responsabilidad con la vida humana, distinta a la que pudieran tener los hombres. Sin embargo, sin desmeritar la mejor percepción que pudieran tener las mujeres, las causas del éxito que estas han tenido al frente de sus naciones pareciera que deben ser buscadas, más bien, en la estructura social, política, educativa y cultural que domina en esas naciones.

Otros han puesto en tela de juicio a la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), al acusarla de no decir la verdad acerca de las razones de la pandemia y la expansión del contagio. Este es el caso de Tanzania, cuyo gobernante expulsó  del país a los representantes de la Organización.

En fin, hay amplio espectro en el reconocimiento o no de la pandemia y su atención.

Desclasificación de Intereses y Juegos

La actual pandemia ha develado distintas posiciones de “intereses y juegos” en la política doméstica e internacional, que permite ubicar a los gobernantes y políticos en uno o varios de los grupos siguientes. En este sentido, resultará fácil para el lector ubicar al país que desee, pues estos elementos o factores son muy ilustrativos y no requerirían mayor explicación. Veamos:

  • Algunos gobernantes y políticos tratan de esconder evidencias de culpabilidad sobre la aparición de la pandemia.
  • Otros están pendientes de cálculos políticos y electorales, y de controlar a los medios de comunicación social.
  • Ciertos líderesapuestan al fracaso del adversario/enemigo político para sacar ventajas.
  • Otros buscan mantener el control social, bajo condiciones de amenazas y limitando las libertades de los ciudadanos.
  • Algunosintentanaferrarse al poder y a sus perversas visiones ideológicas.
  • Ciertos procuran aplicar la política del silencio y la incertidumbre.
  • Otros buscan opacar con la pandemia otras graves deficiencias sanitarias, sociales y económicas. 
  • Algunosapuestan por el endeudamientosin preocuparse por el repago de las deudas y sus consecuencias (aun a costas de instituciones que han criticado fuertemente en el pasado, como el FMI). Viven al día sin importar el mañana.
  • Ciertos se aferran a la mentira como medio para no asumir responsabilidades en la tragedia. 
  • Otros intentan culpar a sus pares políticos de inducir el contagio de la pandemia en sus países, mediante la falta de contención de los movimientos migratorios e insuficiencia de controles sanitarios.
  • Algunos, más macabros, parecen esconder sus verdaderos intereses perversos como la excusa perfecta para adelantar una profilaxis social, desmeritando los reclamos de la sociedad.
  • Mientras tanto otros con más conciencia social y política han optado por ajustarse al escrutinio de sus sociedades, la institucionalidad, la responsabilidad y los valores ciudadanos, sinónimos de verdaderas democracias.  Esto les permite atender sus obligaciones como “verdaderos políticos”, por los cuales todos deberíamos abogar en nuestros países.  

Muchas de estas razones, individualmente consideradas, no son únicas para los gobernantes y políticos de cierto país, sino que se conjugan (y frecuentemente ocurre) con otras de las posiciones descritas y  asumidas durante la pandemia. Es decir, no hay una razón única sino varias.

Segunda Oleada y Responsabilidades Políticas

Se ha comenzado la relajación de la cuarentana en varios países, especialmente de los más golpeados en la primera etapa, como EEUU, Italia y España. Otros nunca la adoptaron, poniendo en duda la necesidad del confinamiento para evitar la recesión de sus economías. Hay países menos afectados y otros más, pero aquí ha jugado un papel primordial la responsabilidad de los gobernantes y políticos, la educación de los ciudadanos y la preparación de sus centros de salud y servicios sanitarios.

Ahora se habla de una segunda oleada del COVID-19, como ha ocurrido con otras pandemias (la Pandemia de la Influenza de 1918 tuvo 3 oleadas), y cabe preguntarse qué países “saldrán realmente ganando” ¿Los menos perjudicados en la primera etapa serán también afectados en la segunda, con qué fuerza?  ¿Cambiarán de posicionamiento, actitud y comportamiento algunos líderes políticos, en especial aquellos que claramente han actuado contrariamente a los intereses y deseos de la sociedad y el ser humano?  ¿Cabe esperar reacciones distintas o más enérgicas por parte de los ciudadanos para hacer valer sus derechos a la seguridad y a la defensa del sagrado derecho a la vida?  Es necesario evitar una segunda oleada de la pandemia que pueda causar más estragos y más permanentes a los ya vistos hasta ahora.

Es tiempo que los gobernantes y políticos asuman no solo sus responsabilidades nacionales, sino igualmente sus responsabilidades globales, y ejercer liderazgo para ver en ellos a los verdaderos gobernantes y políticos que se requiere en estas graves circunstancias de la humanidad, apartando intereses individuales y grupales.

Es decisivo que se vea la magnitud del problema de la pandemia más allá de la punta de las narices, pero también los problemas derivados, entre otros, del uso de armas biológicas, armas nucleares y de destrucción masiva, guerra cibernética y atentados contra el medio ambiente, si el ser humano es el centro de preocupación y de la política.

No podría pasarse por alto las responsabilidades (o irresponsabilidades) políticas y humanitarias de la Organización Mundial de la Salud en la detección y atención de la pandemia del COVID-19. Ello requiere evitar posiciones de defensa o apoyo a ultranza de sus actuaciones, y más bien buscar el concurso de una convergencia al interior de la organización y fuera de ella que evite situaciones como la generada. Esto incluye evitar el apoyo irrestricto a naciones y posiciones que tengan intereses particulares en las problemáticas.

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