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Señora Jaua

El Che Guevara‎ -siendo héroe de la revolución, Ministro de Industrias y presidente del Banco Central de Cuba- al salir de su oficina, se incorporaba todos los días al trabajo voluntario. La imagen del Che cortando caña, cargando sacos de arroz o cavando zanjas, forman parte de la iconografía del polémico personaje.‎ El intelectual mejicano Jorge Castaña en su libro “La vida en rojo”, recoge episodios oscuros de su vida pero también muchas anécdotas que vale la pena reivindicar. En una oportunidad, su esposa -sometida al suplicio de las colas y a las privaciones para comprar- utilizó el vehículo oficial y el personal asignado para resolver el abastecimiento hogareño. El Che se enteró y le reclamo: “No, Aleida, tú sabes que ese carro es del gobierno, no mío… no te puedes aprovechar de él… tú viajas en ómnibus como todo el mundo”. Estaba convencido de la importancia de predicar con el ejemplo.

Al contrario, el ostentoso nivel de vida de la boliburguesía del PSUV muestra su pobreza moral. Algunos han amasado tal riqueza que se dan el lujo de mandar a buscar a la niñera en un vuelo privado, algo que sólo haría un gran magnate del imperio yanqui. Ahora, si el viaje se realiza en un avión de la estatal petrolera es mucho más que un conflicto ético; es un delito, un bochornoso acto de corrupción, un abuso inaceptable en un país que sufre grandes penurias. Esta “colita de PDVSA” desnuda al gobierno y le estalla en la cara, justo cuando critican a Capriles por el viaje que realizó con su propio peculio.

Conocí hace tiempo a la Señora Jaua, antes de que ingresara a la nobleza oficialista. Honestamente, lamento su situación de salud y le deseo una pronta recuperación. Gracias a Dios, Señora Jaua, usted tiene la fortuna de ser atendida en el exterior y no como la inmensa mayoría de los venezolanos, que no tienen más alternativa sino el calamitoso sistema de salud que hoy padecemos gracias a la “revolución bonita”. Sin embargo, respetamos el derecho a la vida y en consecuencia, no cuestionamos que alguien se atienda donde crea que puede salvarse. Lo indignante es la demagogia de la burocracia del PSUV y que la salud sea un privilegio, en vez de ser un derecho de todos los venezolanos. Lo denigrante es que los pobres y la depreciada clase media estemos condenados a morir de mengua en los hospitales por la irresponsabilidad de este gobierno populista, inepto y corrupto.

No sabemos si la niñera llevaba capucha o no, sólo que portaba ilegalmente un arma; apenas conocemos la carta bufa del Ministro Jaua justificando el hecho y que los documentos encontrados en el maletín hablaban de “aniquilar a la oposición”.

Pero uno se pregunta ¿qué pasaría si en un aeropuerto venezolano capturan a un extranjero, afecto a otro gobierno, con documentos políticos y un arma? ‎ Salvo que sea un cubano, seguro empezarían con la cantaleta de los paramilitares, la CIA, el magnicidio y demás zoquetadas. Lo cierto es que la niñera cometió un delito pero -igual que en el caso del “Pollo” Carvajal- el gobierno venezolano exigió su liberación. En cambio, a Leopoldo López lo mantienen preso sin haber cometido delito y sin importar lo que diga la ONU. Tanta injusticia fortalece el espíritu unitario y de cambio en la sociedad democrática.

@richcasanova
Dirigente progresista
Vicepresidente ANR del Colegio de Ingenieros de Vzla.

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2 comentarios

  1. Ya veré a todos esos «JAUAS» algún día sin poder, guarda espaldas, y etcs,
    Entren a un restaurante, métanse en un avión de Sta Barbara, ya los veré,,,,,,,,,,,,

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