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Simón Alberto Consalvi y George H.W. Bush

Pocos estadounidenses han estado mejor calificados para ejercer la presidencia de Estados Unidos como George Herbert Walker Bush (1924-2018): hijo del senador Prescott Bush, bachillerato en la Academia Phillips de Massachusetts, capitán de los equipos de baseball y futbol, presidente del centro de estudiantes, economista de la Universidad de Yale, teniente de la Armada, héroe de la II Guerra Mundial y el más joven piloto de la Aviación Naval (voló en 58 misiones de combate), diputado de la Cámara de Representantes, embajador en Naciones Unidas y jefe de la primera misión norteamericana en China, director de la Agencia Central de Inteligencia y vicepresidente de la República.

Pocos venezolanos han estado mejor preparados para ser Embajador de Venezuela en Estados Unidos como Simón Alberto Consalvi: periodista egresado de la UCV, historiador e Individuo de Numero de la Academia Nacional de Historia, magister en Relaciones Internacionales de la Universidad de Columbia, presidente del Instituto Venezolano de la Cultura (INCIBA), embajador de Venezuela en Yugoslavia y Naciones Unidas, dos veces canciller de la República, ministro de la presidencia y del Interior, encargado de la Presidencia de la Republica, escritor y columnista con vasta obra publicada, entre las cuales destaca su inmejorable biografía de Mariano Picón Salas.

George H.W. Bush presidió su país en momentos cuando sucedieron en el mundo transformaciones históricas (1989-1992): la caída del Muro de Berlín en 1989, la desintegración de la Unión Soviética en 1991, la democratización de los países de Europa Central y Oriental y el descalabro del socialismo real y el comunismo por su incapacidad para garantizar el bienestar social y el desarrollo económico en libertad y en democracia en las sociedades donde fue implantado.

Bush padre apoyó la Ronda Uruguay del GATT y la creación de la Organización Mundial de Comercio (concluida después de su mandato, en 1994). Negoció y firmó en 1992 el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), el cual influyó en la ola de acuerdos de integración suscritos en el mundo en la década de los años 90, incluyendo el Tratado de Maastricht (1992) que creó la Unión Europea, el Banco Central Europeo y la moneda única, el euro. Con singular destreza diplomática, el presidente Bush constituyó una formidable coalición internacional que derrotó militar y políticamente la agresión de Saddam Hussein en el Medio Oriente, cuando el dictador iraquí invadió y se anexó el Estado de Kuwait.

Es menos conocida la actuación del jefe del Estado norteamericano en materia energética. Bush presentó y aseguró del Congreso estadounidense la aprobación de una importante Ley de Política Energética (The Energy Policy Act of 1992), apoyada por demócratas y republicanos, la cual tuvo una repercusión positiva en el desarrollo futuro de todas las fuentes de energía, tanto fósiles como renovables, estableció estándares máximos de emisión de gases tóxicos de efecto invernadero, estimuló la manufactura de vehículos híbridos y fijó metas de conservación y eficiencia energética para construcciones civiles, entre otros objetivos. Esta Ley fue la más amplia y comprehensiva legislación energética aprobada en Estados Unidos hasta entonces.

Bajo la dirección del embajador Consalvi, la diplomacia venezolana desplegó una intensa actividad e influyó para que se incorporara una cláusula en dicha Ley sobre cooperación energética hemisférica, de alto interés para nuestro país. La cláusula estableció una comisión de cooperación para las Américas. Como principal proveedor de energía del hemisferio y poseedor de vastas reservas de petróleo y gas natural, era obvio que Venezuela sería el epicentro de esta iniciativa, la cual también perseguía la seguridad y posible autosuficiencia energética del continente, eventualmente minimizando o liberándolo de fuentes de suministro inseguras extracontinentales. Este cronista, como ministro consejero, formó parte del equipo de Consalvi que trabajó en la elaboración de dicha cláusula, junto con su colega, el abogado Edmond Benedetti.[i]

Con este sencillo recordatorio rendimos tributo a este hombre de Estado norteamericano que propició la cooperación energética hemisférica y fue receptivo a la defensa del interés nacional de Venezuela durante su periodo constitucional, como lo fue también el presidente Franklin Delano Roosevelt cuando el presidente Isaías Medina Angarita propuso y firmó la histórica Ley de Hidrocarburos de 1943, la cual fue fundamental para la victoria Aliada contra el Nazismo en la II Guerra Mundial, al sentar las bases para que Venezuela se constituyera durante décadas en el mas seguro y confiable suplidor de petróleo a los mercados mundiales y especialmente a Norte, Centro y Sur América y el Caribe.

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[i] Integraron el equipo del embajador Consalvi en Washington, en diferentes etapas (1989-1994), diplomáticos profesionales de amplia trayectoria en el Servicio Exterior y en PDVSA: los ministros consejeros Carlos Bivero y Víctor Rodríguez Cedeño (área política); los ministros consejeros (área económica, comercial y energética), William Larralde, Edmond Benedetti y Luis Xavier Grisanti); el cónsul general, Simón Faraco; los consejeros Fidel Garófalo y Pedro Emilio Carrillo; los agregados culturales, Edgardo Mondolfi Gudat y Carlos Diaz; el agregado de prensa, Ramón Hernández; los secretarios Andrés Eloy Rondón, María Alexandra Sanglade, Alfredo Azpúrua, Carlos Pérez y Jose Antonio Olavarría Rivas, y el agregado Carlos Alberto Rossi. El Escritorio Jurídico Collier, Shannon, Rill and Scott asesoró a la embajada en este proceso, en la persona del abogado Mike Sherman.

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