OpiniónOpinión Nacional

Sin Dios, sin patria, y sin religión

El difunto fue un muchacho que nació y creció en el seno de un hogar de fe católica, pero por alguna circunstancia de la vida se extravió en el camino a la iglesia y vagó por la vida, sin Dios, sin patria, y sin religión.

Dios y la patria han ido siempre de la mano junto con la familia. No se concibe una deidad que no se identifique con tu patria, con esa tierra que te vio nacer y que te hace indivisible con ella. Puesto que si partimos de la tesis de la creación, quiere decir entonces que fuimos hechos del polvo de la tierra, de esa tierra madre y padre donde nacimos y crecimos y de la que forma parte integral nuestra identidad cultural y nacional.

Entonces ese muchacho rebelde e impulsivo ingresó a la academia militar de su país con esa pesada carga de conflictos en su espíritu, pero a lo mejor con la esperanza de hallarle una explicación y encontrarse alguna vez consigo mismo. En efecto, se topó con su ambición de poder y supo quién era y qué quería en la vida. Ya definido se cruzó en el camino al poder con un maestro, un viejo zorro con una experiencia sobrada en el arte de gobernar con el garrote en una mano, y con la mentira debajo de la manga de la camisa. Pues, bien, ese viejo ateo se aprovechó del vacío existencial del muchacho, y al mejor estilo Frankenstein le inoculó sus ideas absurdas y lo transformó en un monstruo a favor de su causa y de sus intereses.

Murió el muchacho sin saber que estaba muriendo, como el otro imberbe che boludo murió en el altiplano Boliviano, lejos de su patria, envenenado por la utopia comunista y balbuceando: Patria, Socialismo y Muerte. El muchacho antes de morir propagó el mismo virus del odio y del resentimiento social a centenares de miles y millones de muchachos de la región y entre sus compatriotas venezolanos que todavía tropiezan como ciegos, sin Dios, sin patria, y sin religión.

El viejo vividor ni siquiera lo acompañó a la tumba como suelen hacer los buenos camaradas, a pesar de que el muchacho le profesaba culto como a un santón y le ofrendó su propio futuro político y le hizo entrega de las riquezas de su nación. Pero el diablo que sabe mas por viejo que por diablo, no tardó en reemplazarlo por una marioneta que resultó ser un analfabeta funcional. Siendo que el rico país pobre ya no tenia mas nada que ofrecerle, el viejo zorro se vendió cual puta al mejor postor. Rey muerto, rey puesto. Viva el rey; viva Obama!

[email protected]

Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de analitica.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal
Fundado hace 26 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba