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Spiegel online o los inicios del periodismo digital

Al Prof. Dr. Antonio Pasquali

No es mucho tiempo. Pero tampoco una eternidad. Hace veinte años, el 25 de octubre de 1994, surgió SPIEGEL ONLINE como la primera revista de noticias en línea del mundo, un día antes que la revista estadounidense Time. Fue el intento de crear una empresa colateral al conocido semanario alemán Der Spiegel, que tenía ya una fama cimentada de casi cinco décadas. Era una época en la cual pocos sabían qué cosa rara era eso de la Internet y, menos aún, cómo manejarla.

El comienzo.

De apenas tres personas, el número se incrementó a dos centenares en veinte años. De una actualización semanal se pasó a una cada minuto. ¿Qué motivó a aquellas personas y a los gerentes de la edición impresa a dar ese paso trascendente, cuando todo era incertidumbre? ¿Visionarios? Probablemente sí y gente valiente, que creyó en un proyecto, en un momento en que era una decisión no solamente audaz sino hasta una locura.

Según sus actuales trabajadores, el proyecto SPIEGEL ONLINE siempre permanecerá como un proyecto, que nunca concluye, siempre en constante movimiento y desarrollo.

Y es esa la esencia del periodismo, que constantemente se transforma y puede seleccionar sus medios. Si al inicio fueron el papel, la radio y la televisión, hoy en día son las laptops, los teléfonos celulares y las tabletas y pronto también serán relojes pulsera y anteojos para hacer uso de la Internet.

La historia de SPIEGEL ONLINE, como es de suponer que también sean las versiones online de otros medios semejantes, es la historia de esta transformación del periodismo y del uso de su medio más joven, la Internet, que de una herramienta de la red para unos pocos nerds ha llegado a ser un medio de masas omnipresente.

Se necesitaron seis horas para programar su primera página web. Tenía un título poco atractivo: Bildschirmtext Magazin (Revista de texto en pantalla). Nada comercial. Nada que ver con Spiegel. Lamentablemente, olvidaron publicar la dirección de la página. Errores de novatos.

Al principio, SPIEGEL ONLINE tenía poco que ver con noticias. Era solo una extensión de las historias de Spiegel, de la cual extraían hasta 15 textos para poner en la red. Luego de algunas semanas los usuarios todavía eran escasos. Pero el entusiasmo de los editores era grande.

Dos meses después comenzó a hacerse interactivo. Poco antes de la Navidad ocurrió el primer chat, con Kurt Biedenkopf, en aquel entonces Ministro-Presidente del estado de Sajonia. Fue tan emocionante, que el Wall Street Journal lo anunció en la página de los titulares.

Desarrollo

El año siguiente comenzaron a aparecer las contribuciones propias, que se ocupaban muy poco de los sucesos mundiales, sino más bien de la propia Internet. Discusiones filosóficas acerca de la red marcaron la línea de SPIEGEL ONLINE durante los primeros años. El costo para el usuario era elevado.

Aparecieron los primeros cintillos de publicidad, bajo la protesta de los usuarios, que para entonces eran una comunidad pequeña.

Se encuentra, por fin, consigo misma: las noticias. “Saber más rápidamente lo que pasa”, era el eslogan.

Cuando en 1997 falleció accidentalmente Lady Diana, la página web alcanzó 100.000 clicks al día. Un record. Como comparación, en septiembre de 2014, sin ningún suceso especial, fueron 32 millones de clicks al día.

La joven empresa fue atraída por la moda del momento, la bolsa de valores para empresas emergentes. En 2000 se fundó SPIEGELnet AG (Sociedad Anónima). Hubo una oferta, con potencial danza de millones. El virus, o la fiebre de los emergentes, se expandió peligrosamente. Las noticias son la “papa caliente” de la red. Pero la burbuja de las punto-com estalló y con ellas la permanencia de SPIEGEL ONLINE. SPIEGELnet AG se transformó en SPIEGELnet GmbH (Sociedad de responsabilidad limitada). Sin embargo, el estallido de la burbuja no afectó al proyecto de hacer periodismo en la red.

La confianza de la gerencia de Spiegel en la edición online se mantuvo, cuya redacción se amplió constantemente desde entonces. Esta estrategia fue acertada: en 2005 comenzaron las ganancias, escasas pero estimulantes.

Punto de inflexión

El 11 de septiembre de 2001 significó un punto de inflexión para el periodismo online en el mundo. Una situación de emergencia que obligó a un trabajo exhaustivo y prolongado de las redacciones de los medios, impresos u online. Apenas 13 minutos después del suceso la noticia apareció en SPIEGEL ONLINE. La demanda de los usuarios fue tan alta, que la empresa debió alquilar servidores adicionales para satisfacerla. Diez millones de accesos al día siguiente. Para SPIEGEL ONLINE significó una ganancia de 20 por ciento de usuarios, la mayoría de los cuales se convirtieron en usuarios regulares,

La actualidad

En 2003 fueron contabilizados 1,5 millones de visitas por semana. El éxito económico, paralelo al de la nación alemana, permitió la inserción de nuevos segmentos. Surgió la sección multimedia en 2006. Se amplió la oferta de videos y formas de audio con diapositivas, que penetraron rápidamente en el hogar debido al incremento de la velocidad de Internet. No solamente hizo TV para la red, sino que produjo contenidos multimedia originales.a red, sino Internet continuó transformándose, teniendo al usuario siempre como elemento principal. Quien antes solamente recibía información, ahora también podía enviarla. SPIEGEL ONLINE trabaja cada vez más estrechamente con la edición impresa, particularmente en la transmisión de las grandes noticias mundiales. Es una decisión inteligente que evita el resentimiento o el celo profesional entre las dos esferas, lograda después de haber vivido la separación. Podría ser un conflicto entre el miedo al futuro de las ediciones impresas y una cierta arrogancia de la edición online, que en el caso de Spiegel parece haber sido resuelto|. Hasta ahora, ambas esferas han resultado gananciosas. Tiempo para una autoreflexión de las redacciones, en otras empresas análogas.

Una vez más, algunos de los acontecimientos mundiales transformaron al periodismo y su utilidad. Fue el caso de la catástrofe de Fukushima y el inicio de la Primavera Árabe. Los medios sociales hacen de cada quien un reportero. Hay una gran variedad de informaciones, la velocidad de transmisión de ese reporterismo aumenta el significado de la orientación y la responsabilidad de los participantes. Es que la velocidad es el gran estímulo del periodismo online. La velocidad es un valor, pero no el único. También el reporterismo necesita reflexión y ordenamiento y la clasificación.

La necesidad de información de las personas es muy elevada. En marzo de 2011 SPIEGEL ONLINE alcanzó más de 1.200 millones de clicks y alrededor de 190 millones de visitas en su página.

Hoy en día, la empresa funciona en el piso 13 del edificio de Spiegel en Hamburgo, la ciudad-puerto. Todo el día, todos los días del año. En espacios abiertos. Allí trabajan, por turnos, alrededor de 150 redactores y ocho jefes de servicios que conducen la página, con 14 segmentos. Sin contar a los programadores ni al personal auxiliar. Media docena de columnistas propios sin ataduras para escribir. Otros mantienen el contacto con los corresponsales en el exterior: Bruselas, Estambul, Londres, Moscú, Nueva Delhi, Nueva York, París, Sídney, Washington.

Una decisión jurídica trascendente

Spiegel y SPIEGEL ONLINE se anotaron un triunfo jurídico importante. Ante un cuestionamiento a la empresa, el Tribunal Supremo Federal alemán decidió, el 9 de febrero de 2010, que en el archivo de SPIEGEL ONLINE podían continuar almacenándose artículos, en los cuales se citaran con sus nombres a los autores de hechos punibles graves. Según el máximo tribunal, el derecho a la libertad de expresión y el derecho del público a la información tienen prioridad sobre los derechos de la personalidad del demandante. Y además, que las imágenes existentes pertenecen a los testimonios de la historia contemporánea.

Una decisión ejemplar que contrasta con la ingrata realidad de muchos otros países tercermundistas.

Futuro

Obviamente, el futuro del periodismo online está indisolublemente unido al desarrollo de Internet. Y también a las decisiones que deberán tomar las redacciones ante el potencial conflicto entre ediciones impresas y ediciones digitales, que se inició hace tiempo. Sin embargo, más que decidir entre una u otra, importante es evaluar: cuándo y con cuál ritmo. Como matrimonio responsable.

Claro está, sin dejar de lado la calidad, con la cual se podría contribuir a desacelerar la aparente declinación, según creen algunos, de la prensa impresa (o hasta su desaparición), a lo cual ha contribuido la cultura de “lo gratis” estimulada por la red. El financiamiento del periodismo digital es un problema no resuelto, que casi se equipara a la libertad plena o la regulación de la red.

El gran reto de los próximos años será el ajuste del periodismo online para su utilización eficiente en los equipos móviles actuales y los que emerjan en el futuro.

Y comenzar a pensar en cómo manejar el torrente de datos que se aproxima, lo que afectaría, fundamentalmente, a la propia Internet.

Con material seleccionado de Spiegel OnLine, Barbara Hans, Jefe de Redacción adjunta.

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