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Teoría (roja) de la pelota peluda

Antonio José Monagas

Las ciencias humanas no han dejado de hurgar situaciones de toda tendencia y condiciones, buscando respuestas a interrogantes que desafían el carácter convencional de procesos político de rutina. Pero al mismo tiempo, buscando incitar discusiones que vayan al fondo de complejidades que, muchas veces, definen la movilidad del mundo social, político y económico. Por eso los estudiosos de ciencias duras y blandas, como así se conocen las ciencias físicas y sociales, se plantean argumentos que tiendan a resolver hipótesis que denoten realidades. Indistintamente de las causas de las cuales se configuran reacciones y actitudes humanas.

Precisamente ante esto, se han inferido consideraciones valiosas que apuestan a solventar problemas que traban el desarrollo sociopolítico y socioeconómico. Las mismas han sido elaboradas mediante distintas teorías que explican causas fundamentales para la vida del hombre en sociedad como la teoría de la conspiración, de la evolución, del caos, del desarrollo, de la relatividad o del Big-Bang. O aquellas que vienen del análisis de científicos como Darwin, Dalton, Lamark, Bohr, entre muchos más. En esta onda, igualmente se ha estudiado lo que las circunstancias consecutivamente arrojan. Justamente de una situación analizada a instancia de las realidades, surgió la teoría de la pelota. O también llamada, la teoría de la bola o del juego de pelota.

Lo característico de la teoría de la pelota se apoya es la redondez del objeto, lo cual es razón de comparación no sólo con el planeta. Sino también con el hombre en cuanto a sus más entrañables expectativas de vida. Particularmente, porque la vida tiene las características de un globo toda vez que su forma agrada al tacto, al gusto y a la vista. Y aunque como sentidos corporales no interpretan lo que los mismos indagan como parte de la biología humana, estos sentidos, particularmente, exaltan sentimientos toda vez que hacen ver delante de lo tangible, expectativas, anhelos y esperanzas de vida que todo ser humano se traza en su recorrido social, económico y político de vida.

Sin embargo esta disertación dedicada a especular en torno a una presunta “teoría roja de la pelota peluda”, es sencillamente la traducción de lo que para la política implica el comportamiento de factores o razones políticas. Y que por su redondeada o torneada condición, políticamente hablando, el ejercicio de la política se muestra testarudo. Incluso, mezquino respecto del significado de “solidaridad”.

Debe explicarse por qué se intenta aludir a una teoría (roja) de la pelota peluda. Primeramente, debe decirse que lo de “peluda” refiere varias razones. Por ejemplo, describe el aspecto poco presentable de una pelota cuyo manejo se vuelve repudiable pues su contacto suele ser resbaladizo. Por tanto, su control va a depender de las circunstancias bajo las cuales se toque o se agarre la pelota. Asimismo, lo peludo da cuenta de la poca o ninguna atención que se prestó al momento de su elaboración lo que de seguro generará algún desagrado. Pero también quien la atrape, puede perderla dada su entrabada superficie. O sea, “peló la bola”. O como popularmente se dice de quien no la agarra, “está pelando bolas”.

Además, cada “pelo” es un problema que creció sin que el mismo fuera entendido o advertido. Y la sumatoria de la pelambre en la pelota, es expresión del caos que, desde un inicio, se armó sin que fueran estimadas posibles y seguras consecuencias.

Lo del color rojo, es porque está asociado a la guerra, la agresividad, la ira, la inmoralidad y la violencia. De manera que resulta casi de inmediata comprensión, deducir por qué se ha buscado hablar de una “teoría roja de la pelota peluda” en el contexto de una Venezuela apesadumbrada por la violencia en todas sus manifestaciones. Por lo que ha vivido Venezuela luego que la terquedad del rebote, entendido como lo obstinado, tozudo e indigno de un régimen político que se estrella cual pelota peluda contra la pared de la historia contemporánea nacional.

Y cada golpe de esta pelota peluda, al chocar contra la pared, es tan fuerte que la rasga marcándola al extremo que la pared luce con gruesas y horribles concavidades en perjuicio de lo que ella en potencia representa. De ahí que para aludir a la crisis política, económica y social venezolana, es posible y hasta pertinente hablar con base en una teoría roja de la pelota peluda.

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