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Testimonio revelador

Me aborda un modesto ciudadano que conoce mi condición de abogado para hacerme una consulta. Él quizá estima que por ser abogado tengo respuesta a su pregunta, pero no es así. Él quiere saber cómo es posible que sin haber ido a votar ni él, ni su padre, ni su hermano, los tres aparezcan como votantes, en el fraude constituyente del pasado domingo 30 de julio, información que le da su hermana que vive fuera de Venezuela y a la cual accedió por Internet en una página informativa del cne.

La respuesta sencilla es que alguien lo hizo por él, por su padre y por su hermano. Sin embargo, no puedo asegurarlo. Pudieron ser tres personas distintas, o una sola; más todavía, puede realizarse sin necesidad de la movilización física de un individuo ya que la máquina es capaz de recibir órdenes y contar sin necesidad de la presencia física de alguien que la impulse. La máquina recibe también órdenes remotas desde otra máquina, tan remotas que puede recibirlas del más allá, pues también no esta misma persona sino otra, me informa que su madre muerta ya hace cuatro años participó en la elección.

El fraude electoral está presente en nuestro país desde el año 2004 cuando se realizó el referendo revocatorio contra Chávez. No es nada nuevo. Desde la instauración del primer régimen comunista en Rusia, que luego se convirtió en la U.R.S.S. y al final de la segunda guerra mundial se extendió a media Europa, como lo dijo Stalin: lo importante no es con cuántos votos cuentas, sino quien cuenta los votos.

Esto explica los resultados de 90, 95 y hasta 99% de votos favorables al régimen que se produjeron en Polonia, Checoeslovaquia y todos los países tras la cortina de hierro, como la llamó Churchill; y a la que vino a agregarse Cuba en la cual la cortina no es de hierro sino de agua salada, con tiburones que devoran a quienes quieren abandonar la isla, pero que mientras allí vivían votaban conforme a los deseos de Castro cada vez que se les consultaba.

Los ocho millones de votos que ha totalizado tibisay, son el servicio que le presta ese organismo al usurpador dado que en la votación del 16 de julio más de 7 millones y medio de electores, dijeron sí, sí, sí. Si hubieran sido cuatro y medio, tibisay anunciaría cinco y no ocho y hasta sería más creíble. Claro si hubieran sido ocho y medio anunciaría nueve. No es ella la creadora del sistema ya Jorge Rodríguez y Carrasquero lo practicaron y tuvieron como premios el primero, la vice-presidencia y el segundo la magistratura del tsj.

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