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Tres paradojas y un epílogo

La Cátedra Pío Tamayo y el Centro de Estudios de Historia Actual de la UCV han propuesto un foro para debatir qué pasará el próximo 23 de febrero y si esto será el preludio de una guerra mayor. Para tratar de despejar una situación tan confusa proponemos algunas aporías que hacen la situación tan incomprensible e intentamos una conclusión.

Primera, la paradoja del público, que por un lado repudia a la MUD al punto que la da por enterrada; pero por el otro, si no venera a la Asamblea Nacional, varias veces declarada en mora legislativa, por lo menos termina siguiendo sus lineamientos, a pesar de ser hija única y dilecta de la MUD. Si se trata de los mismos personajes haciendo lo mismo. ¿Por qué habría de resultar algo diferente? ¿Qué cambió en tan corto tiempo?

Esto nos lleva a la segunda, la paradoja interna. No se ponen de acuerdo para designar a un presidente encargado, aunque invocan al artículo 233 y hasta pretenden que toda la AN asuma el interinato; por lo que Juan Guaidó tiene apelar a una suerte de popularis invocation para juramentarse, se lanza temerariamente solo, para sorpresa de todos.

Luego claman que es sólo por 30 días porque sino también él sería un usurpador, aunque el artículo que invocan dice textualmente: “Mientras se elige y toma posesión el nuevo presidente se encargará…”, lo cual puede ocurrir antes o después, no en 30 días.

Todo para naufragar en un Estatuto que rige la transición, donde escriben que la AN “podrá ratificar” al presidente encargado después de los 30 días si no cumple el cometido; pero se deslizan como sin advertirlo de encargado a provisional, para regir un “Gobierno Provisional de Unidad Nacional” con un nuevo plazo de doce meses.

A todo evento, no se sabe qué ocurrirá con el “cese de la usurpación” en todo ese tiempo, porque es evidente que los otros dos elementos de la hoja de ruta, gobierno de transición y elecciones libres, ya fueron postergados en ese Estatuto.

En caso de duda, se culmina con una norma residual o de clausura, el artículo 39, que dice que todo lo no previsto en la normativa anterior “será resuelto por la Asamblea Nacional”, además de todas las ataduras que le prodigan al ejercicio del presidente del gobierno provisional, que es un gobierno de la AN.

En resumen, se opone la línea de “apaciguamiento y contemporización” de AD, UNT, parte de PJ, AP que son chavistas opositores, junto al chavismo light, que quieren transición con el régimen, contra parte de VP, ABP y VV que la quieren saliendo del régimen.

La tercera es la paradoja externa: ninguno de estos actores vota por Donald Trump, incluso hacen lobby con los demócratas, archienemigos de DT, que quieren no solo echarlo de la Casa Blanca sino internarlo en un hospital psiquiátrico.

Mucho menos han visitado a Jair Bolsonaro ni antes ni después de ser electo. Con mucha más inquina odian a Álvaro Uribe e ignoran olímpicamente que es el autor de la victoria de Iván Duque contra Juan Manuel Santos y las FARC.

Estos actores de la MUD son devotos de Obama, como creían en los llamados diálogos de La Habana y no quieren que se les retrate con Bolsonaro, el modelo de Henrique Capriles es Lula Da Silva y nunca se ha arrepentido de esa declaración, en su mayoría están inscritos en la Internacional Socialista y militan en la “nueva izquierda”.

Irónicamente ahora quieren que “la derecha” les saque las patas del barro, lo cual no es raro ni es la primera vez que ocurre en la historia, pero no deja de añadirle un elemento de sarcasmo ver a políticos taimados en una posición que nunca hubieran querido pero a la que se han visto arrastrados por imposición de circunstancias que ellos no controlan.

Y esto no lleva al epílogo de la guerra mayor, hoy denominada “Guerra Híbrida”, que se libra en el ciberespacio, con ejércitos de hackers, fábricas de noticias falsas y agentes que las divulgan, propaganda, conciertos de rock como los Rolling Stones en La Habana, información pero sobre todo mucha desinformación, lo que no impide que al final truenen los cañones aunque opacados por el ruido de la música.

La cuestión esencial es que siempre rondan elementos imponderables, desde Maquiavelo que lo llamaba Fortuna al azar que Lenin quería poner a su favor a fuerza de organización; pero todo puede irse de las manos y prolongarse en una conflagración de proporciones bíblicas. Y Venezuela, desafortunadamente, los tiene todos.

Ejércitos públicos y encubiertos, desde los muy disciplinados soldados y policías cubanos, hasta los menos controlables de las FARC y el ELN; los estrictos guardias republicanos iraníes, más fanáticos de Hezbollah, Hamas y otros islamistas; académicos de Podemos con psicópatas de la ETA y otros independentistas españoles, todos ansiosos de una guerra civil que realice sus sueños revolucionarios y la ilusión de que ellos “hacen la Historia”.

Del otro lado nadie sabe, sino ellos, cuáles podrían ser los planes de El Pentágono para lidiar con estas contingencias.

Para mayor ironía de la Historia, la fecha límite es el día anterior al referendo aprobatorio la constitución castrista de Cuba: De te fabula narratur!

Quizás esa es la Constitución que va a regir nuestro futuro.

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