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Trump humilla a México

Como lo habíamos vaticinado, México no le merece ningún respeto al presidente Donald Trump, frente a los retos que para él significan poner al día sus relaciones con Rusia y China. En medio de las expectativas generadas por el encuentro bilateral entre el mandatario estadounidense y su homologo ruso, Vladimir Putin, en el marco de la Cumbre del Grupo de los 20 (G20) en Hamburgo, Alemania, el impredecible Donald Trump volvió a humillar al presidente Enrique Peña Nieto, al repetirle que México pagará la construcción del muro fronterizo con los Estados en su encuentro bilateral durante la Cumbre.

Pena Nieto permitió que los comentarios de Trump pasaran por alto durante la reunión de viernes 7 de julio en Hamburgo. Los reporteros le preguntaron al presidente Trump si él esperaba que México financiara el muro fronterizo y sin miramientos, olvidando el protocolo y lo convenido, él estadounidense respondió diciendo que absolutamente, México tendría que pagar por ello. Sin embargo, como si no hubiera pasado nada, el presidente Enrique Peña Nieto se sentó en silencio a su lado.

Luego el presidente Enrique Peña Nieto agradeció al presidente Trump por el encuentro bilateral, dijo que eso permitiría mantener un diálogo fluido entre ambos países para avanzar en la renegociación del TLCAN, trabajar en materia de cooperación para la seguridad de ambos países, especialmente en las fronteras, y en el tema migratorio; así como en temas de seguridad y combate al crimen organizado. Finalmente agradeció al presidente por la oportunidad de poder conversar con él.

En la reunión bilateral, la primera entre los dos presidentes desde que el presidente Trump tomó posesión y también la primera del mandatario estadounidense en el marco de la Cumbre del G20, él volvió a arremeter contra México; mientras que la pasividad del presidente Enrique Peña Nieto evocaba los viejos recuerdos de humillación para los mexicanos por parte de los estadounidenses y la perdida de la mitad de su territorio.

Sólo recordemos, que en agosto pasado, atendiendo a una invitación del presidente Enrique Peña Nieto, el entonces candidato a la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump, viajó a la Ciudad de México; fue recibido en Los Pinos por el presidente Peña Nieto y explicó ahí sus planes; Trump lo trató de amigo entonces como ahora en la Cumbre de G20, pero Peña Nieto fue incapaz de contradecirlo; horas más tarde en Arizona, el candidato Trump retomaba su propuesta de campaña frente a sus seguidores y reafirmaba su compromiso de construir el muro fronterizo, el cual pagaría de una forma u otra México, avergonzando al presidente Peña Nieto ante los mexicanos.

Se había programado una reunión entre los dos presidentes para el 31 de enero pasado en Washington, reunión que fue cancelada después que el presidente Trump señalara a través de su cuenta de Twitter que el presidente Enrique Peña Nieto “no debería molestarse en venir si el muro no estaba en la agenda”, lo que provocó la cancelación de la visita por parte del presidente Peña Nieto, que de manera absurda había cancelado su participación en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), lo que de haber asistido le había valido tener el respaldo de todos los países del hemisferio, a excepción de Canadá que no es mimbro, en su encuentro con Trump.

Para limar asperezas, los equipos de ambos presidentes lograron concertar una llamada telefónica entre ambos mandatarios a principios de este año; fue entonces que el gobierno mexicano anunció que los dos presidentes habían acordado no hablar en público sobre el tema del muro fronterizo, un trato que el presidente Trump ha roto en repetidas ocasiones.

A principios de este año, el empresario Carlos Slim, que conoce de sobra al presidente Trump, sintetizó la estrategia de Trump en las negociaciones diciendo: él negocia con sus adversarios cuando son fuertes y los aplasta cuando ve que son débiles.  El presidente Trump ha mostrado su desagrado hacia México y a su presidente, su deseo sistemático de ofender a México y la falta de voluntad del presidente Enrique Peña Nieto de hacer frete a los Estados Unidos.

Las negociaciones sobre el TLCAN están programadas para comenzar en agosto próximo. Todo indica que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto está dispuesto a ser humillado e insultado en público, sí ello permite mantener el TLCAN en su nivel actual, que permite hoy a México exportar hacia esa zona de libre comercio el 82% del total de sus exportaciones.

El gobierno del país desea conservar uno de los 16 tratados comerciales firmados por el país y no su supresión, lo cual explica la disposición del presidente Peña Nieto de evitar la confrontaciones y responder a los insultos del presidente Trump,  pues ha decidido defender el TLCAN cueste lo que cueste, incluso la dignidad. Esto hace que los mexicanos evoquemos el triste nombre del general Antonio López de Santana, humillado, vencido y doblegado ante el Tío Sam y los Tratado de Guadalupe Hidalgo.

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