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¿Universidades sin universitarios?

Cada tiempo, tiene sus problemas. Estos están por doquier. Aunque el problema no está en atenderlos, tanto como si en entenderlos. Justamente, con miras a dominarlo para así superarlo. Aunque luego habrá que enfrentarse a otro. Y así, sucesivamente. Sin embargo en el fragor de tal sucesión, no siempre se halla la solución del problema más inmediato o mediato a la situación en cuestión. Pero de no comprenderse que la vida se pasea por parajes así cundidos de dificultades, está concibiendo más problemas aún. O dándole forma a otro de mayor magnitud. Tanto es así que, Charles Chaplin, celebrado comediante del cine mudo, decía que “Nada es permanente en este mundo, ni siquiera nuestros problemas”.

Así se desarrolla la vida. Pero no sólo la vida personal. También, la de instituciones y organizaciones de todo tenor. Especialmente, de aquellas cuya configuración funcional se basa en el manejo del pensamiento cuyas cuotas de sensibilidad y emotividad se hallan profundamente apegadas a las capacidades y potencialidades del ser humano. Vale decir, la Universidad. 

Desde su creación, la universidad se afianzó en la espiritualidad de quienes hacían de ella su pasión para convertirla en la fortaleza que mejor sirviera de escudo contra la opresión y represión que blandían desde aquellos espacios que pudieran sentir amenazados sus fueros de intemperancia, arrogancia y poder. O como dice el himno de la Universidad Central de Venezuela, “la Casa que vence las sombras(…)”

El autoritarismo, valiéndose del tapujo que le ha permitido actuar desde la dictadura y la tiranía, ha sido, entre otros estamentos de la política, al factor que más ha urdido complicidades, intrigas y ataques contra la libertad de ideas. Incluso, con la libertad de conciencia. Libertades éstas que se pregonan en todo recinto universitario que se precie de la autonomía para criticar cualquier modelo o esquema de gestión que pretenda reducir y agredir la naturaleza del hombre en términos de su condición biopsicosocial en el plano de su contribución al crecimiento de las naciones y desarrollo de la vida. 

Cuando la universidad venezolana ha sobrevivido más de dos largos siglos, entre problemas de distinta índole, los mismos se repiten. No siempre, obviamente, con las mismas excusas. Pero si, por las mismas razones. O sea, de evitar que las verdades encontradas en las investigaciones procuradas, o en la conciencia moldeada por la docencia universitaria en quienes egresan con el compromiso de servir a las libertades, se tornen en factor de incomodidad a los procesos fraguados a fuerza de refinación y enquistamiento del poder político y de sus correspondientes enredos encubiertos, taimados y socarrones.

La imperiosa necesidad de conjurar cualquier acción de violencia mampuesta o solapada, con el fin de transformar la universidad en bastión de pillerías y tramposerías para entonces justificar las felonías que requiere el régimen autoritario venezolano para engrosar su dominio, además soportado en el uso inconveniente de las armas de la República, es la razón para ordenar a su justicia amañada y subordinada, confinar la autonomía universitaria mediante imposición a la fuerza, vía decreto judicializado. 

Independientemente del procedimiento formalizado en el decreto 0324, emitido el pasado Agosto (2019) por el tribunal supremo de justicia, el régimen usurpador busca lo que por elecciones libres y democráticas le resulta imposible conseguir. O sea, ganar en buena lid cargos de autoridades rectorales y decanales de las universidades nacionales autónomas venezolanas. De esa manera, el régimen oprobioso no sería molestado por universitarios formados para actuar con capacidad crítica del análisis. Por universitarios preparados para trabajar con la curiosidad irrespetuosa de dogmas, necedades o credos absurdos. Por universitarios moldeados para proceder con el sentido de razonamiento lógico frente a las adversidades incitadas por el resentimiento y el odio de funcionarios envalentonados y advenedizos. El régimen injurioso no sería importunado por universitarios dispuestos a conducirse con la visión de conjunto ante el panorama del saber o de la producción de conocimientos. 

En fin, el régimen se ha empeñado en desembarazarse de universitarios formados para ejercer sus profesiones con el sentimiento necesario para valorar las más elevadas realizaciones del espíritu humano. Por eso, la Ley de Universidades define a la Universidad como “(…) comunidades de intereses espirituales que reúne a profesores y estudiantes en la tarea de buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del hombre” (Artículo 1°)

Y que un régimen autoritario, dada su pretensión de dominio sobre todo (aunque capacidad de destrozar igualmente todo) admita tan significativo e íntegro cuerpo de realizaciones y compromisos, no es probable. Mucho menos, creíble y realizable. La historia universal, lo corrobora. Igual, la historia nacional. 

Cabría preguntarse ¿cómo hacer que quienes buscan valerse de la prepotencia que el régimen se arroga por el poder que ha secuestrado, comprendan que el problema que busca generar su absurda pretensión consignada bajo el número 0324, lo único que puede causar es más horror y decadencia que la que hasta ahora ha resistido Venezuela? Y que de lograrse semejante barbaridad, además atentatoria de las libertades que necesita la academia universitaria para cumplir su misión Rectora en la educación, la ciencia y la cultura, inspirada en el espíritu de la justicia social, la solidaridad humana y la dignidad que pauta el desarrollo del hombre, sería atrasar más todavía el crecimiento y progreso del país tal como lo merece por antonomasia y derecho de vida nacional y regional. 

No hay pues razón alguna, ni excusa válida, para aceptar que el régimen pretenda arrebatarle al tiempo, circunstancias que si bien pueden configurar un problema determinado, no es tampoco la vía expedita ni propia para presumir de resolverlo. Menos, por la vía de la violencia judicial y política. O acaso, Venezuela podría estar en el centro de la desvergonzada situación de exhibir ¿universidades sin universitarios?

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Un comentario

  1. La universidad ha muerto…viva la universidad!!!
    Espero, en base a un mínimo de responsabilidad, se entienda cual ha sido la política pasiva que ha mantenido las autoridades de la UDO respecto al claro interés del gobierno de formalizar la intervención de la universidad. Voy hacer un planteamiento usando lugares y citas comunes que son necesarias porque ellas forman parte de esa red de intereses que permitieron, aun lo hacen, se desconozca la esencia universitaria. ¿Qué es la UDO, una universidad…? ¿En qué momento se inició el desmoronamiento de la misma? ¿Quiénes son los responsables de está situación? ¿Por qué las autoridades de la UDO, no alzan su voz de protesta, al igual que otras universidades?.
    Es la UDO una universidad..? Actualmente podemos decir no de manera rotunda. Este nombre denota universalidad de un ente dedicado al cultivo del conocimiento en su sentido más amplio. Esta concepción no se ve en la UDO, ella será cualquier otra cosa menos una universidad. Ha sido penetrada profundamente en sus cimientos no sólo materiales sino también morales. Se perdió la escolástica desde el mismo tiempo de inicio de este falso socialismo. De esta perversa penetración hablaré más adelante aunque tenga que rebajar la intención de este mensaje de auxilio. La misión de la universidad se quedó anclada a dos hermosas frases: “La casa más alta de oriente” y esta otra: “Del pueblo venimos y hacia el pueblo vamos”. Ni lo uno ni lo otro. La universidad se llenó de pueblo, pero no necesariamente del pueblo bueno. La demagogia se inició en la cuarta y se agravó ahora con la entrada del “socialismo del siglo XXI”. La universidad dejó de ser elitesca. Si, como se lee, dejó de ser elitesca desde el mismo momento en que se inició la famosa democratización de la educación, cuando las exigencias de rendimiento académico se rompieron y el pueblo se le vino en cambote. Los que vinieron de ese pueblo, entraron con sus vicios que fueron permeando a la institución. Para mi la universidad debe ser selecta y sus estudios no deben ser gratuitos. Permítanme explicarme: si el hijo de un obrero de la construcción desea ser ingeniero civil, se le debe dar la oportunidad de ingreso, si el hijo del agricultor más pobre desea ser veterinario, pues se le debe dar la oportunidad de estudio, si el hijo del empresario o del juez más connotado desea estudiar igualmente se le debe dar la oportunidad; ahora bien lo que no se puede permitir es que sus estudiantes se eternicen en sus carreras y aquellos estudiantes que no aprueben un mínimo de materias inscritas, durante un tiempo determinado, automáticamente deben ser expulsados de su seno. Sostengo además que la universidad para tener autonomía, debe tener cierta independencia financiera para ello es necesario que los estudiantes cancelen su matrícula y los que no puedan deben ser financiados con préstamos reembolsables una vez terminada la carrera…Por cierto, aquí funcionó una institución llamada FUNDAUDO (no se en que situación se encuentra, si es que existe), también funcionaron unidades agropecuarias en el pueblo de Jusepin, el desmadre de estas unidades se inició a finales de la cuarta y terminó de cerrarse con la bendita revolución. La universidad está herida de muerte y solo espera la extremaunción que Maduro está presto a dar. De su sepultura se beneficiarán unos cuantos, dentro y fuera de su seno. Con esto me permito decir que tanto el gobierno central como el silencio de las autoridades universitarias conducen al mismo fin: cambiar la naturaleza propia de la universitas, reducirla a su mínima expresión y en un reparto de sus despojos mantener sus centros de poder en función del control político, ideológico o de prebendas económicas. Enumerar en un artículo todo el caos que se vive en la UDO es bastante difícil, este escrito es un solo un intento de desmenuzar una red intricada de oscuros intereses donde la mafia de los ñangaras se une a la de los obreros y empleados, pasa por la de los profesores y sube hasta las autoridades. Nada queda en pie, todos somos culpables hasta por omisión. Ahora bien, este desmadre no se originó en la actualidad, es un proceso pernicioso que surge con los aparatosos gobiernos de fines de la época democrática. De aquellos lodos viene este fango putrefacto que fue moldeado a su antojo por un mal alfarero. La UDO en su comportamiento se mimetizó con el modelo perverso del gobierno. Todos aprendieron a mentir y hablar con muecas y palabras falsas, salieron eximidos en la materia del desparpajo y la antipolítica. Sin temor a exagerar se puede decir que la UDO es un feudo donde cada “gremio” tiene su parcelita de poder y rinden pleitesía a su señor feudal que les da aliento y protección para seguir manteniendo su status quo .
    Antes de cerrar este doloroso mensaje, bajaré a otro nivel como muestra del pernicioso ambiente “académico laboral” actual. Comenzaré por los empleados, sin exagerar no los veo por la institución, dizque están de paro. Un paro que pareciera no tener fin, que para nada afecta a la política de los antivalores del gobierno, sería un milagro que sus directivos entendieran que el mayor daño se lo hacen a la propia universidad, traumatizando más su situación, un paro cuyos efectos se diluyen en la nada de la sirverguenzura de las causas extraviadas. Si nos referimos al feudo de los obreros, nos daremos cuenta de la manera abrupta en la cual ha crecido su nómina. La cantidad injustificada de obreros llevó a su especialización informal, a su vez ésta condujo al reparto minucioso de actividades y de aquí a la corrupción para no hacer su trabajo como debe ser. Pedirle a un obrero que barra un salón o pasillo es algo mayor a una ofensa personal, aunque su trabajo sea precisamente limpiar, a la vista indiferente de las autoridades y los no estudiantes, los obreros han cerrado con soldadura hasta las puertas de los baños y en el mejor de los casos han tomado no uno sino todos los baños como hoteles de cinco estrellas. Los pocos obreros que medio asisten (apenas dos horas) sólo van a limpiarle las oficinas a las “autoridades” y éstas a su vez les otorgan prebendas y poder todo en un contubernio maléfico e indescifrable.
    El rosario de penas continúa. La UDO ya no es la casa más alta de oriente, es un rancho con paredes de bahareque, en su recinto se alojó la indolencia, incapacidad y complacencia con un gobierno opresor. ¿Se imaginan ustedes una universidad con una sola línea de pensamiento…? Sus profesores, salvo las honrosas excepciones, se han degradado cuando más se necesitaba de ellos. Con la verdad excusadora de que los sueldos no alcanzan se han dedicado al tráfico de notas, desprecio por los valores éticos, repetición robotizada de conocimientos desfasados, ausentes de la realidad socio política actual, a esta venta de notas se le une los benditos concursos amañados y de resultados preestablecidos; discusiones y defensas de tesis donde no se evalúa el aporte al conocimiento y la preparación del futuro profesional sino que se evalúa el banquete que se le ofrece al jurado en regalos, dulces, pasapalos, etc. Este jurado es una constante, son los mismos profesores de siempre.
    ¿Quién mató a la universidad…? todos a una mi señor !!!
    Materialmente sus instalaciones y mobiliario están destartalados o se los han robado. Todos saben el por qué y quienes son, pero nadie dice nada ni han visto nada. Después de cada robo se limitan a colocar sendas cadenas y levantar paredones en los accesos a las instalaciones comunes, sin importar que sus soluciones solo agravan aún más esta desviada situación. Es una autoridad que se encierra en si misma en su torre de babel, alejada del resto de la comunidad universitaria. Aquí en el campus de Monagas, se robaron la única cava cuarto que servía en el comedor, se llevaron toda una cantidad de cables y nadie denuncia, se llevan equipos y entran, las veces que desean, como Pedro por su casa. El silencio cómplice y los comentarios absurdos se encargarán de echarle tierrita a los hechos mientras el tiempo pasa. Puede una autoridad exigir cumplimientos de horarios si ellas mismas llegan a sus puestos de trabajo pasada las nueve de las mañanas y después de los besitos mutuos y el cotorreo interminable para ponerse al día en los chismes de todo tipo, se van a sus oficinas con un cortejo de aduladores detrás de ellas. Se meten en sus oficinas y después de hablar sobre la inmortalidad del cangrejo se marchan a sus casas antes de las once de la mañana.
    Concluyo, está pasividad y silencio tiene un calificativo: la UDO, sobre todo el núcleo de Monagas, es pro gobierno ..!!! las contradicciones de sus autoridades y muchos de sus profesores así lo delata, solo se oye un cierto eco cuando la rectora hace sus discursos políticos en los actos de graduación, discursos que no se ven en la práctica. En su recinto, de forma silente, están los profesores, estudiantes, obreros “rodillas en tierra” haciendo su trabajo, esperando el golpe final del gobierno. Son esos miembros que dan loas a las bolsas BUS (Bolsas Universitarias Solidarias) sabiendo que su objeto es comprar conciencias aún en contraposición a la naturaleza misma de la universidad. Cuando la UDO se derrumbe por completo, estos profesores y autoridades como buenos vasallos le dirán al señor feudal: “ misión cumplida camarada…el rey ha muerto, viva el rey” Cuente con nosotros camarada.!!!

    Profesor Aquiles Brinco

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