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Valeria Delgado: La Fotografía como Autoconocimiento

LOCURA Y REALIDAD: La fotografía como eco del mundo interior de Valeria Delgado , son  composiciones plenas de emociones y  abismos interiores presentes en cada elementos compositivo que  incorpora, desea materializar más que una mirada de la realidad  un sentir y una ensoñación de sus temores,  como serían la soledad, la locura, el desamor, el desarraigo. Sus primeras composiciones giran sobre la investigación sobre la  locura, ese diálogo entre la razón y la sinrazón que ocupó un lugar central en la civilización occidental medieval tras el fin de   los leprocomios, tal como señala Michel Foucault en su  libro historia de la  locura clásica, se convirtieron  en la excusa perfecta para excluir de la sociedad a cualquier individuo que fuera mal visto. De ahí que en muchas de estas composiciones recrea espacios asociados a la locura y para acercarse a ella  visitó varios  manicomios, para poder adentrarse en ese mundo e intentar comprenderlo desde adentro. Al visitar estos espacios le llamaron mucho la atención las palabras escritas en las paredes, eran frases de auxilio, de angustia que provenían del fondo de  almas sufrientes, con las que se identificó la artista.  Frases que le sirvieron de inspiración .para recrear este imaginario visual, llegó al extremo de usar y fotografiarse con camisas de fuerza en estos espacios, para sentir  y transmitir esa sensación de angustia y soledad que deben haber y vivido los encamisados en estos abismos de  exclusión física y espiritual. Su hacer creativo no fue un acto de irreverencia, sino de búsqueda de comprensión de sí y  sentir del otro, de todos los enrejados y aislados no por delinquir sino  por ser incomprendidos por una sociedad, que no que no tolera la otredad, pues dificulta el dominio de la dimensión interior necesarios  para el Estado y  que transforma toda sociedad democrática en una gran prisión al asumir rasgos anti-liberales.

La camisa de fuerza es una de las parafernalias más inocentes creada por la crueldad de la razón en este cruel diálogo con la sinrazón. Es común que en estas composiciones esté presente el reloj de péndulo, pues lleva a un tiempo donde no solo lo circular domina sino también  lo pendular se encuentra presente, con un eco que en la soledad del tic-tac representa  la angustia individual y social donde el entorno vivencial no es la búsqueda de la felicidad sino la internalización del poder y no de la libertad, asumiendo el manicomio  una significación completamente abierta y negadora; que difiere del  rítmico tic-tac de un hogar, pero que en una Venezuela de construyéndose   señala el transcurrir de un tiempo que se distorsiona, que niega el Ser a[11]  través del totalitarismo, por esto acompaña la artista estas composiciones de elementos expresivos que  transmiten la significación de tiempo de angustia, de negación, de olvido, de mentira y de abandono. Los elementos a través que  acompañan estas composiciones se hacen eco de estas ideas como serían  muebles abandonados, coches de bebés destartalados, espacios destruidos  que crean climas de tragedias, que son metáforas contemporáneas que deben ser recreadas por el espectador, pero todas en un sentido que nos dirigen a esas zonas oscura y abismos de la psiquis humana, como proyección de nuestra distópica sociedad.

  ILUSIONES MELANCOLICAS: En esta serie  la artista Valeria retoma los elementos ejes de su propio discurso visual que se  le alejan de los usuales de la historia de la fotografía venezolana, como es la silla donde no simbolizara el soporte, el descanso sino estará asociada al ser, al alma, a las tormentas de la vida, asociada a la rosa negra seca,  el negro simboliza en este contexto simboliza no un agujero negro cósmico sino existencial y social, como en el que transcurre   el día a día de todo venezolano. El juego con las escalas es un recurso creativo original, al crear a través de la microfotografía logra fotografías que estarán asociada no solo al ensueño transformado en pesadilla  que hiere el Ser, así la rosa  se asocia al amor,  al desamor, entre nubes torrenciales que la rodean que parecieran sumergirla, disolverla, nadificarla  estas nubosidades ilusorias hacen patente su esencia en su textura, en su apariencia,  no parecieran estar preñadas de lluvia  nutriente que traería la fertilidad a la tierra, sino asume por los elementos que las acompañan el simbolismo de caos anímico, encontrados sentires, melancolías entremezcladas como la espumeante nubosidad. Este sentido se desprende de un elemento que acompaña sus diversas series como es el reloj, que se asocia a la distorsión del tiempo creada por el deseo existencial propio de la infelicidad de la insatisfacción por el ansia de lo añorado, los momentos perdidos que crean un tiempo  que distorsiona la realidad que  recuerda los relojes de Salvador Dalí potenciando el clima melancolía y distopía.

En otra de las composiciones de Valeria la furia de la lluvia tormentosa de infelicidad hace volar la rosa reseca, como el amor que esta por morir entre palabras que se esconden en  cartas escritas y cerradas que vuelan representando el dolor interno reprimido. Sobres que encierran  palabras para ser imaginadas por el espectador, para ser recreadas con cada mirada, entre la tristeza del adiós, junto a la rosa reseca, que hace referencia a un pasado feliz, pleno, amoroso y de plenitud.  Entre estas composiciones surge una mesa de noche, con su gaveta cerrada, al igual que la carta que posa sobre ella, ambas esconden  secretos,  vivencias, tristezas, que intentan  definir la melancolía  algo tan esquivo como  ha sido  definir la locura. Cada una de estas dimensiones  tienen sus rasgos, su individualidad y no solo han sido representados en cuadros clásicos, sino también modernistas  creando  imágenes arquetipales de la angustia como  “El Grito” de Munch que representa diversos sucesos simultáneos  para crear esta imagen icónica del arte, desde los gritos angustiantes de seres humanos y de mataderos que se oían en ese puente, lugar donde se hubo muchos suicidios que convirtieron el cuadro en un icono de la angustia moderna. Y este clima   se encuentra presente en las diversas series de la artista.

Pero paradójicamente han sido también cuadros de pintores clásicos quienes nos han acercado a esa visión universal de la locura como la obra  de Bruguel, como Extracción de la piedra, pues en  la edad media se creía que la necedad, la locura, la melancolía eran producida por una piedra en  el cerebro, y para curar al necio había que extirpar,  así el Bosco burlescamente describe en uno de sus cuadros esta escena cuando   un sacamuelas, carnicero, cirujano de la época taladra el cerebro de un hombre  sobre sillas elemento presente en las diversas series de Valeriana, uniéndose en este discurso visual y simbólico dos elementos propios de la iconografía de la artista. Nadie sabía cuáles eran los signos palpables de este loco, la furia, la melancolía, la idiotez…ni lo sabremos, pero  así escaparía al cruel destino de los señalados como locos en el pasado  y de sobrevivir no estaría  encerrado de por vida, pues su destino sería un lenta, dolorosa y angustiante muerte en la exclusión social, casualmente tan parecida a la generada por las nada casuales cuarentenas del virus chino.

En otras  composiciones los elementos son más frontales y se puede ver la silla y en el fondo el reloj deformado,  signo de ese tiempo sentido subjetivo   en que se convierte cada  vida cuando las pesadillas del existir  ahogan y  hacen vivir al Ser en un tiempo   angustiante. Todos estos contenidos son logrados por la artista visual con una mínima cantidad de elementos creados por la microfotografía, pero un espectador que no esté al tanto de este tipo de composición no se percatará del reto técnico que esto significa. Este es uno de los  logros de la creadora, que no solo se evidencia   como como fotógrafa que crea su propia técnica y una estética,    creadora de cada uno de los elementos de la composición, por tanto  estamos ante una  artista de un arte total. Y en cada una de las fotografías, al combinar los elementos crea nuevas composiciones, con diversos significados  como se evidencia al unir en una misma imagen la silla, pero no es cualquiera sillas, esta se encuentra sola  aislada, abierta en su significación y el espectador podría imaginar un abanico de significaciones, que  la artista desea mostrar:  los abismos de la dimensión interior como serían la infelicidades,  el tormentoso dolor  de la ausencia de lo deseado, que no solo se asocia a un ser amado, sino al esplendor de la libertad  entre un sublime amanecer que disipe las cadenas de la esclavitud interior y exterior, al encontrar las claves que encierran estas  cartas,  engavetadas al igual que la carta cerrada sobre la que se posa la rosa reseca, que algún día en el pasado esta flor abrió sus pétalos a la vida,  y tuvo otra connotación al ser polinizada y formar parte del ciclo vida-muerte y resurrección del cosmos.

¿Seran esta ausencia de personajes  la huella del tiempo?  Que de manera contundente está siempre ahí presente entre nubes tormentosas  afirmando su obsesiva  subjetividad en  un devenir donde un segundo podría al afirmarse como realización creativa.

Dentro de la serie una de las composiciones, transmite una clave al no centrarse la   en una silla sino en dos,   una de espalda a la otra, están desencontradas, opuestas y entre ellas muchas cartas flotan entre las tormentosas nubosidades. Desean señalar al espectador que para superar la dura realidad debe vivir en un tiempo abierto, que deviene por siempre y no se estanca, pues detenerse existencialmente lleva a la muerte interior. Estos sentidos  la artista  los devela sutilmente  y  cada espectador deberá descifrarlos en su imaginación.  Será en la composición de  dos  sillas contrapuestas, que evidencian  simbólicamente la incomunicación ya no de dos seres, sino ese aislamiento que se da en nuestras vidas, de Ser a Ser, cuando llegamos a conocer la realidad y a los otros superficialmente, al igual que a nosotros mismos. Esto se evidencia en la metáfora de más de siete  cartas cerradas que ahí entre las sillas todas cerradas mensajes no leídos, verdades ignoradas palabras no pronunciadas  que evidencian la ignorancia  del conocer a sí mismo,  que sería el primer paso para romper este aislamiento de angustia y desamor, al llegar a conocerse a fondo que  a fin de cuenta la búsqueda estética de la artista   convierte el arte en conocimiento creándose así al espectador una senda estética para lograrlo…

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