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Venezuela de la ingobernabilidad a la transición

Analizar la historia política contemporánea de Venezuela es una tarea compleja por la cantidad de variables, actores y elementos presentes en la crisis del país andino. Valga señalarse que los problemas estructurales que han llevado y producido la crisis y los déficits de la democracia en Venezuela están incubados en  la década de los noventa en el siglo XX, y reproducidos posteriormente en la primera década y media del siglo XXI, muchos de los problemas imputados a gobiernos y épocas anteriores persisten en el país, e incluso, se han profundizado con la llegada y gobierno del presidente Chávez y posteriormente Nicolás Maduro, entre ellos, desigualdad social, fragilidad de los partidos y del sistema de partidos, pobreza, inflación, desempleo, precariedad del Estado de derecho, elevado riesgo país, estancamiento y una manifiesta incapacidad por parte del Estado venezolano de cumplir con sus objetivos fundamentales, incluyendo aspectos transcendentales como la observancia de la Constitución como norma suprema y vigencia del Estado de derecho.

Abordar la problemática de la Venezuela contemporánea supone previamente precisar lo referido a la gobernabilidad como categoría, proceso y dimensión, o más aún, la crisis de gobernabilidad o ingobernabilidad en el funcionamiento de la democracia venezolana en lo que ha sido el final del siglo XX y el transcurrir de la primera década y media del siglo XXI. Así tendríamos que señalar que como coyunturas críticas, las crisis de gobernabilidad se desarrollan en tres momentos distintos y bien definidos, de acuerdo con los planteos desarrollados en la ciencia política contemporánea y sus autores, entre ellos nuestro amigo y colega colombiano, el politólogo Pedro Medellín Torres 2003 quien escruta la crisis de gobernabilidad en tres principales vertientes o tipos:

La crisis de gobernabilidad como crisis de legitimidad: Es el momento en que las acciones y decisiones gubernamentales pierden pertinencia y la correlación de fuerzas políticas, que en principio era favorable al gobierno, se vuelve en su contra produciendo bloqueos importantes en la agenda gubernativa. Es la coyuntura en que se resquebraja la viabilidad política de las acciones y decisiones gubernamentales y se activan las tensiones y conflictos de mediana intensidad conflictiva;

La crisis de gobernabilidad como crisis de conducción política: Desde el momento en que la pérdida de viabilidad política del gobierno y la intensidad de las tensiones y conflictos hace que los gobernantes pierdan el control no sólo sobre las principales variables de control gubernativo, sino sobre los gobernados. Es la coyuntura en que se fractura la viabilidad política de las acciones y decisiones gubernamentales y se activan las tensiones y conflictos de alta intensidad conflictiva;

La crisis de gobernabilidad como crisis del Estado: Es el momento de la fractura total. Sin referencia a ningún tipo de control gubernamental, la crisis lleva a una fractura del Estado y su régimen político. Es la coyuntura en que ya no hay ninguna viabilidad política de las acciones y decisiones gubernamentales y se pierde el control de las tensiones y conflictos de la sociedad.

Ciertamente subrayamos la crisis de gobernabilidad puede ser abordada desde varias perspectivas o planos. Creemos que puede ser vista como un declive de la calidad de la política, de la gestión, de los actores, y por ende de la democracia en su conjunto. La ingobernabilidad se produce y está presente, fundamentalmente, desde el momento en que las principales organizaciones e instituciones que tienen las democracias (desde los partidos, pasando por los sindicatos, asociaciones diversas, los poderes públicos hasta la clase política y el propio gobierno) no contribuyen con sus acciones al buen funcionamiento de esta última y a la satisfacción de los requerimientos mínimos de la ciudadanía.

Para una democracia como la venezolana que no garantiza seguridad social y económica, le es difícil garantizar ciertos niveles de desarrollo y progreso, estabilidad y seguridad política y el bienestar de los venezolanos es natural que se produzcan protestas, tensiones y más aún como ha ocurrido un proceso paulatino pero sostenido de la legitimidad del gobierno unido a una precaria gestión que en su conjunto se traduce en la ingobernabilidad del país. De manera que la presencia de situaciones de ingobernabilidad puede ser la expresión de una falta de gobierno; aunado a factores diversos, desde la escasez de recursos económicos y financieros, pasando por la ausencia de asesoría experta y de punta, gestión, eficiencia,  buen gobierno e indicadores de gestión en el caso venezolano.

No debemos perder de vista que si bien es cierto que el problema de la gobernabilidad es un fenómeno multidimensional no es menos cierto que, de acuerdo con los planteamientos del neoinstitucionalismo, los actores más relevantes  a tomar en cuenta son el Estado en un nivel macro, por un lado y, por supuesto, los partidos políticos y la clase política en un nivel micro, por otro.

Venezuela es hoy ingobernable y tienen que ver con un gobierno que perdió el rumbo, su legitimidad de origen e incluso el propio capital heredado de Chávez ha mermado, unido a serios problemas de gestión, ausencia de metas y logros y un país inviable por donde se le mire y evalúe, no hay la voluntad de rectificar, de formular una política económica y cambio de modelo, simplemente un voraz deseo de seguir aferrado al poder asumiendo que cada día de permanencia representa más hambre, mas miseria, mas inseguridad.

Sencillamente este gobierno no lee al país, no representan el clamor de cambio de las mayorías, las expectativas colocadas en el presidente Maduro fueron defraudadas y el nivel de daño exponencial y en medio de la peor crisis en toda nuestra historia, lo más sensato sería renunciar o en su defecto no frenar más la celebración del referéndum revocatorio como lo estable nuestra Carta Magna, mantenerse en el poder desconociendo la Constitución y el enorme rechazo es someter a la sociedad venezolana a la profundización diaria de una crisis de magnitudes humanitarias,  y por ende, a un estallido social que no beneficiará a nadie. La historia reclama sensatez, prudencia y mucha responsabilidad piensen en el país y devuélvanle la paz y el sosiego a los venezolanos.

La sociedad venezolana mostró ayer un contundente rechazo al gobierno del presidente Maduro en la mayor movilización y concentración ciudadana, cívica y democrática que el país registra en toda su historia. Tres hechos muy notorios ratifican la vocación de cambio de la sociedad venezolana unida a su tarificación en términos de salidas democráticas y rechazo al peor gobierno evaluado en toda su historia republicana, primero los resultados de las elecciones del 6D, segundo la solicitud y verificación de las firmas del referéndum revocatorio, y tercero, la movilización histórica de los venezolanos en la toma de caracas el pasado 1S.  Venezuela recorre un periplo de la ingobernabilidad a la transición si duda alguna. … veremos

E-mail: [email protected]
@rivasleone

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