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Venezuela en estado de decepción, Maduro en estado de desesperación

El indocumentado que usurpa la presidencia de Venezuela decretó de manera ilegítima y arbitraria un Estado de Excepción, que viene a ser el corolario de las medidas demagógicas e ineficaces que ha estado ordenando desde la contundente derrota que recibiera el pasado 6 de diciembre en las elecciones Parlamentarias que, simultáneamente, le quitaron al régimen castrochavista el control del Poder Legislativo, y evidenciaron la condición minoritaria del sector que todavía respalda el fallido experimento colectivista, cuyos líderes siguen lineamientos diseñados y ordenados desde la Cuba castrista.

Decretar un estado de excepción necesita imprescindíblemente de la previa existencia de un conflicto bélico que involucre a uno o varios países que hayan desatado una agresión militar contra el nuestro, o de la ocurrencia de una catástrofe natural de grandes dimensiones, por ejemplo un terremoto, una inundación, un deslave, que haya ocasionado una alta cantidad de víctimas, muertos, heridos, viviendas inhabitables, calles-avenidas-autopistas intransitables, colapso total o en más del 50% de los servicios hospitalarios, de generación y distribución de electricidad y agua, pérdida de cultivos y animales del sector agropecuario, paralización de la actividad industrial, etc. Pero las dos condiciones indispensables para decretar el estado de excepción derivan de que la escala del desastre abarque un territorio importante, en el caso de un fenómeno natural (no se justifica decretarlo a nivel nacional si sólo involucra un Distrito o un Municipio del país), o que el origen del desastre o de la amenaza sea ajeno a las funciones del Oficialismo, no una guerra económica inventada, una agresión mediática virtual, una confabulación internacional construida a partir de las inconveniencias del régimen frente a los reclamos de la mayoría de la población del país, o en respuesta a las críticas de Organismos e individualidades que señalan las negligencias y responsabilidades del régimen en la situación de graves insuficiencias por la que el país atraviesa, expresada en constantes apagones (hoy sistematizados en cortes diarios de la electricidad por lapsos de 4 horas, en sectores de todos los estados del país, excepto en la temida ciudad capital), creciente escasez de alimentos y medicinas  fundamentales, productos para la limpieza personal y del hogar, papel toilette, pañales, repuestos para maquinarias y equipos automotrices, industriales, hospitalarios.

Venezuela no ha sufrido un desastre natural de grandes proporciones desde el 15 de diciembre de 1999, cuando ocurrió el enorme deslave que produjo una gigantesca tragedia, cuyas cifras reales de víctimas sigue sin conocerse, dada la demostrada negligencia con la que actuó el ejecutivo desde antes de producirse el grave siniestro, puesto que hubo formales señalamientos del peligro latente en una semana de ininterrumpidas y fuertes lluvias, pero el régimen -entonces a cargo del charlatán eterno-, más interesado en sus objetivos partidistas que en el bienestar de la ciudadanía amenazada por millones de toneladas de lodo y rocas, que se desprendieron de las laderas de la cordillera de la costa para rodar casi en vertical (por cerca de un kilómetro en algunos espacios de la porción norte del valle de Caracas,  el doble de recorrido del lado costero de la montaña), para caer sobre barrios y urbanizaciones que han debido ser evacuadas a tiempo. Destruyó casas y edificios, sepultándolos por completo en muchos casos (parte de Los Corales, en Vargas, por ejemplo), generando daños colaterales que incluyeron la desaparición de niños, declarados huérfanos y repartidos, por el oficialismo.

Las únicas amenazas bélicas que han ocurrido en estos 17 años de castrochavismo, han provenido de quienes ejercen la primera magistratura de forma insultante y agresiva para con todos los que disientan de sus esquemas mentales y propuestas, en ambos casos vinculados con la praxis estalinista que tanto daño causó al mundo, y sin embargo la imponen. El führer de Sabaneta, a raíz de la muerte de Raúl Reyes (jefe de las FARC que estaba cómodamente instalado en un campamento estable, con laboratorio para procesar cocaína y animales de corral, al norte del Ecuador, su idílica estadía fue interrumpida por una eficaz acción del ejército colombiano), sufrió un evidente ataque de incontrolada ira, por aquella valiosa incursión de las FFAA de Colombia en contra de un grupo de narcotraficantes y terroristas, alzados en armas contra la hermana república, que tiene absoluto derecho a enfrentar a los grupos armados que asesinan, secuestran, cobran vacuna, establecidos como “autoridad” paralela en algunos territorios. La rabia del perifoneador de fiesta patronal lo llevó en 2008 al extremo de ordenar el traslado de diez batallones de las FFAA venezolanas a la frontera con Colombia, un obvio e injustificado exceso que afortunadamente no tuvo consecuencias en los términos guerreros que él buscaba, salvo el formidable ridículo emanado de la imposibilidad de movilizarse más allá de Maracay, del grupo de tanques y camiones enviados por el Rommel barinense (los equipos de radio de las unidades no funcionaron, y la humareda de sus motores era visible desde Bogotá). Maduro, que no ha podido hallar su Partida de Nacimiento todavía, a pesar de que se le ha solicitado por años, a mediados del 2015 le dedicó una andanada de insultos y amenazas a Guyana (país vecino al que desde 1999 dieron carta blanca para apoderarse del territorio Esequibo, copia traidora de la geopolítica cubana), tardío amague que produjo el respaldo de los países de la poderosa COMMONWEALTH a Guyana, con su antecedente bélico en la guerra de las Malvinas-Falklands en 1982, cuando Argentina, sometida por los militares golpistas, fue rotundamente derrotada. Y poco después ejecutó un muy nazi Blitzkrieg en la franja fronteriza, para maltratar a cientos de humildes familias colombianas que allí han residido por muchos años (y muchos de ellos fueron cedulados irregularmente, para abultar con sus votos los resultados chavistas en los procesos electorales donde siempre usaron ilegalidades para inflarlos a su favor). El gran e indocumentado estratega incendió dos fronteras a la vez, sin poder ocultar con esos irresponsables desplantes la grave crisis que le costó perder la AN en diciembre, y conduce a su inevitable Revocatorio, hagan lo que hagan, la mayoría los rechaza, a él y al modelo.

Siendo más que evidente que Maduro y su combo son demasiado dogmáticos y por ello mismo no conciben cambiar el modelito expropiador-desvalijador, que desemboca en escasez y ruina, la mayoría venezolana que votó por el cambio en diciembre y le dio dos tercios de la AN a la Oposición, ante la estrategia de desconocer al Poder Legislativo, usando al TSJ para anular toda Ley y decisión de la nueva AN, decidió utilizar el mecanismo que la Constitución establece para salir de cualquier pésimo funcionario surgido de elecciones, el Referendo Revocatorio. Pero de inmediato  -y con el mayor descaro- la maquinaria controlada por el usurpador inicia una serie de maniobras para retardar ese trámite legal (haciendo más obvio que no lo pueden ganar, y tampoco impedir). Lo que buscan es posponerlo hasta que la derrota a destiempo les permitiera colocar en la presidencia a quien ocupe la vicepresidencia, por el resto del período. Pero son tan groseras, antidemocráticas y arbitrarias esas dos estrategias, desconocer a la AN y retardar el Revocatorio, que quedan desnudos como una vulgar dictadura, ante el planeta entero, aunque algunos cómplices encuentren justificadas esas estrategias para oponerse a la voluntad popular mayoritaria, expresada a favor de un Poder Legislativo Opositor, y la irrevocable destitución del indocumentado, lo que obliga a inmediata elección del sucesor.

El chavismo, apéndice del castrismo, apela a la táctica de “Patrioterismo, Zanahoria y Garrote”, que lleva más de 57 años aplicándose en la isla cárcel. Por enésima vez anuncian el plan de invasión del imperio (el gringo por supuesto, es el único que sale en los obsoletos manuales en que abrevan desde los años 60 del siglo 20). Advierten que revisarán firma por firma, en un grotesco dejavú de la atrocidad que cometieron en el 2003, cuando sabían que perderían aquel Revocatorio, el respaldo al charlatán eterno era bajísimo entonces, inventaron que las firmas eran “planas”, elaboraron con ellas la ominosa LISTA TASCÓN, y las represalias fueron desde la cobarde amenaza hasta el despido y la persecución, junto con implementar los espejismos de las misiones, esquema de limosnas con demagógicos nombres, que sirvió de portal para la invasión castrista, de falsos profesionales que nunca cumplieron el requisito legal de la Reválida y sirvieron de excusa para una fenomenal sangría de recursos, petróleo y dólares, que contribuyeron esencialmente a prolongar la difícil supervivencia de la dictadura castrista, que además paliaba el hambre de esos troyanos manteniéndolos en Venezuela, los victimarios colonizadores expoliando al país víctima, maquillando temporalmente el rostro del drama que se estaba instalando en Venezuela. Con el mayor cinismo sostienen Diosdado, Héctor Rodríguez, Mata Figueroa, que los empleados públicos que firmen para activar el Revocatorio deben ser botados, haciendo evidente que no distinguen entre Estado y Partido, que mantienen la monserga totalitaria de que el líder (caudillo, führer, duce) es la patria, y que un cargo es una dádiva que ese nefasto combo -caudillo, partido, patria- te otorga, a cambio de tu lealtad acrítica e inmoral. Por ello inflaron irresponsable e injustificadamente todas las Nóminas de la administración pública, y calculan un voto por cada enchufado, sin considerar que el desastre del modelo que implementan es de tales dimensiones, que por sí solo sirve para que se comprenda la directa relación entre el anacrónico modelo y su rotundo fracaso, expresado en la insólita Escasez de Alimentos, Medicinas y el resto de rubros esenciales para una vida normal, en las fallas eléctricas, la insuficiencia del agua potable, los decadentes servicios (hospitalarios, estado de avenidas y autopistas, telefonía, Internet), la perversión de la moneda y el salario. La situación es tan grave que cualquier amenaza infunde menos temor que la Realidad, la rabia y la indignación colectivas son mayores que el miedo que puedan inspirar las represalias que anuncian los voceros del indocumentado y próximo revocado.

Ese “antiimperialismo” oxidado y contradictorio que adorna toda declaración del chavismo, se estrella contra las nuevas y cambiantes realidades, que dejan a los comunistas tradicionales como locos de carretera anunciando la llegada de platillos voladores y violentos marcianos que vienen a destruir al planeta. Pretender exacerbar los ánimos afirmando que EEUU nos quiere despojar de nuestro petróleo y persigue dañar al “socialismo del siglo21”, es simplemente ridículo, pues al mundo entero le consta que EEUU ya es autosuficiente en petróleo y nuestro mejor cliente (compra para almacenar, mantiene un excedente como reserva estratégica). En Cuba el poder lo gerencia desde el 2007 la Nomenklatura Raulista (Fidel sufre demencia senil, jarrón chino de bajo perfil, y canes a defecar). Cuba tuvo la iniciativa de negociar en secreto, la reanudación de relaciones con EEUU, negociación que llevaba ya muchos años cuando se anunció oficialmente en diciembre del 2014. Que miles de millones vieron el apoteósico recibimiento que los cubanos, los que sostienen el garrote y los que reciben garrotazos y zanahorias, dieron al mulato Obama en marzo pasado, con más entrega y fervor que si se hubiera tratado del mismo Jesús de Nazareth. El refrán dice que se negocia con los dueños del circo, no con los payasos, de manera que si Obama negocia con los que controlan el circo (de la revolución, el socialismo, la redención de los pobres, la soberanía, el antiimperialismo, y todo el blablablá marxista narcisista, hipocritón y fracasado), no necesita molestar a los títeres chavistas, mientras tenga a sus jefes en La Habana esmerándose en atender con exquisitez y la mayor amabilidad a los turistas e inversionistas  provenientes del norte, que les garantizan un flujo constante y elevado de los dólares que ya no podrán recibir de la ubre venezolana, por ahora seca, y que en breve estará gerenciTony, nieto de Fidel Castro, Modelo en Desfile de Chanel en La Habanaada por una nueva y genuinamente democrática administración. ¿Qué parte de “Desfile de Chanel en La Habana”, no entienden? Mientras ustedes siguen con su aburrida catarata de juramentos anticapitalistas, un nieto de Fidel participó como Modelo en ese revolucionario desfile de modas ultra-capitalista, y nadie en La Habana manifestó contra esa expresión de la sifrinería y el capitalismo más elitescos: ¿Capisci ilustre dinosaurio, do you understand nostálgico de la URSS, entiendes ñángara obtuso?.

Es grave que el chavismo en su desesperación por haber perdido irreversiblemente el 70% del respaldo del que disfrutaba (con seguidores locales, con países chulos a escala exterior), opte por aumentar la militarización del régimen, que no otra cosa es esa nada velada amenaza del indocumentado al señalar que está dispuesto a declarar un estado de conmoción, que equivale a un pinochetazo, una invasión a Hungría o Checoeslovaquia, porque ya no se tienen maneras  ni argumentos para sostener la falsa fachada de “democracia participativa y protagónica”, en torno a la cual tanto cacarearon. Maduro, sin tener con qué, se pone a la ruin estatura de un Stalin, de Kim Jon Un, de Pol Pot, con la diferencia de que no tiene garantizado el apoyo de toda esa masa militar con la que hoy amenaza reprimir y someter al país que persevera en las vías legales y constitucionales, y le va a dar su merecido, por indocumentado, por represor, por ser un agente del castrismo, por ser cómplice de la incapacidad y la corrupción que azotan a toda Venezuela. Todos saben que la Inseguridad, la Escasez, las Colas, los apagones, la discapacidad del país entero lleva años ocurriendo, y el régimen negándose a modificar el rumbo, pero la “Emergencia” la sienten los lacayos del castrismo desde que perdieron las elecciones parlamentarias y sienten cómo crece y se desarrolla el Referendo Revocatorio que le va a dar el puntillazo al experimento inhumano y fallido del falso socialismo. Quienes nunca creyeron en el caudillete de Sabaneta no se asombran con lo que ocurre. Entre sus creyentes es que cunde la Decepción, al sentir en carne propia las consecuencias de su legado, que incluye al indocumentado dogmático, inculto y represor. La conmoción está en los predios del moribundo régimen chavista. Que la declaren o no, es irrelevante. Caerá como la URSS.

NOTA: He escrito sobre cada suceso nacional e internacional acá mencionado. Los lectores pueden conocer esos puntos de vista a través del archivo de mis artículos publicados en este portal.

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