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Verba volant, scripta manent

Cuentan que Cayo Tito, en el Senado Romano, pronunció las palabras “verba volant, scripta manent,” que pueden traducirse como “las palabras vuelan, lo escrito permanece”. En español, es usual decir “lo escrito, escrito está y a las palabras se las lleva el viento. Tal vez Cayo pensaba que en el Senado se debatía mucho, había discursos y debates a voz alta, muchas veces importantes y que era conveniente asentarlas.

Es común que en reuniones y/o asambleas, las cosas que se exponen, lo que se dice en voz alta se resuma en un borrador que se conoce como “minuta” cuyo contenido, editado, luego se asienta en un acta formal que firman quienes participaron, en señal de conformidad y, cuando sea necesario, produzca efectos legales.

En la historia hay casos célebres de discursos pronunciados cuyas palabras se reprodujeron en texto en escritos clásicos de la literatura. Por ejemplo, Cicerón pronunció un discurso en el Senado en contra del rebelde Catilina objeto de una de las muy conocidas y estudiadas Catilinarias. Es probable que Cicerón se haya valido de lo que hoy se conoce como taquigrafía utilizada por Jenofonte palabra ésta que es derivada del griego ταχυς (ταχύς = rápido), γράφειν (grafein = escribir).

Hoy en día resulta fácil impedir que las palabras vuelen y lograr que permanezcan por escrito. La taquigrafía ha dejado de ser el trabajo, laborioso de la mano de un taquígrafo, sino que se facilita mucho con aparatos especiales, así el estenógrafo es como una máquina de escribir especial que traduce automáticamente, mediante una cinta perforada, lo que ha escrito el taquígrafo, no con su mano sino con unas teclas especiales (consta de menos teclas que las máquinas de escribir). A título de ejemplo, podemos ver cómo un taquígrafo (en inglés stenographer) anota en un tribunal lo que el abogado o un  testigo dice: con el  estenógrafo, el taquígrafo utiliza, en forma combinada, las teclas que correspondecon el sonido de las palabras que pasan en forma automática a una pantalla donde aparece escrito lo que el abogado y/o el testigo dijeron, y que ambos pueden revisar.

Hoy en día se ha llegado más lejos y hay aplicaciones para lo computadores para que uno dicte a través del micrófono y en la pantalla aparezca escrito lo que se dijo, con un bajo margen de error, en cualquier idioma. En los dictados, el software permite reconocer cuando se dice: punto, punto y aparte, coma, abrir comillas, cerrar comillas etc.

Como puede verse es posible evitar que las palabras “vuelen” y lograr que lo que se dice permanezca escrito.

Hay otros casos que no son de taquigrafía; hemos visto casos recientes en los que las palabras no volaron sino que pudieron ser escritas y permanecen. No hace mucho, Trump dijo que no debía haber inmigrantes provenientes de países que son “huecos de mierda”, refiriéndose a Haití y El Salvador. Ese infeliz y racista dicho fue grabado y transmitido en tiempo real por televisión y publicado en la prensa a nivel mundial. Cuando Trump dijo que él no había dicho eso así, le sacaron la grabación y un senador que estuvo presente, le dijo que sí lo había oído. Sus palabras no volaron y permanecen escritas. En Venezuela, Maduro dijo en cadena que si perdían las elecciones ganaban con las armas; fueron palabras que se oyeron, no volaron y las reprodujeron los medios; no volaron, permanecieron escritas.

Carlos Armando Figueredo

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