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«Abansa Mi Refugio» la casa hogar en la que se practicaba la prostitución infantil

Paola (nombre ficticio para proteger la identidad) espera en un pasillo del piso uno del Palacio de Justicia de Carabobo a que comience la audiencia de presentación e imputación de los presuntos responsables de la red de trata de niños y adolescentes que vivían en la casa hogar «Abansa Mi Refugio«, en Naguanagua.

De lejos los mira con recelo, con rabia. No comprende cómo existen personas que se presten para tal atrocidad. «Mamá Olivia», «Papá Etni» y «Tía Sharon» están esposados cerca de la sala. Al otro extremo, seis niños que, después de todo, sonríen. Aunque por ratos, también lloran por sus mamás.

Eran más de las 2 de la tarde de este lunes y se dio inicio a la audiencia. Los acusados, Etni Bautista Salazar Peinado, de 57 años, Sharon Esther Lizcano de Castro, de 51 años, y Olivia del Valle Brito Salazar, de 56, entraron a la sala y se impregnó del típico mal olor de calabozo.

Llevaban puesta la misma ropa que tenían el viernes pasado cuando fueron detenidos por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) subdelegación Las Acacias, y con la que fueron fotografiados para la reseña interna. También estaban familiares de los niños, cuyos padres -algunos- tienen fácil ubicación, pero los abandonaron porque no podían alimentarlos.

Las víctimas comenzaron a declarar y con cada relato, más abominable que el otro, asombraban a Paola que no puede comprender de donde sale tanta maldad y se pregunta qué tanto pudieron haber hecho esos niños que fueron abandonados por sus padres, para que abusaran de ellos. Una de las peores historias fue la de unos hermanos que padecen de esquizofrenia: Algunas veces los amarraban y otras los encadenaban para abusar sexualmente de ellos. Muchos de los abusos ocurrieron dentro de la casa hogar.

«Papá Etni», era el director del refugio, que según reseña el portal de la misma institución, es una asociación civil sin fines de lucro de carácter benefactor (…) que tiene como objetivo la protección de niños en situación de peligro, su esposa «Mamá Olivia» era la coordinadora nacional de la fundación y «Tía Sharon», la subdirectora. Todos estaban al tanto de lo que allí sucedida. Incluso, eran aliados de la mente maestra: «Tío Edwar», quien está en fuga.

Los adolescentes confesaron que «Tío Edwar», quien fungía como cuidador de la casa, los violaba. Además, conseguía a unos supuestos «padrinos», quienes se llevaban a los muchachos, por varias semanas, hacia otros estados donde los prostituían y por lo que recibían pagos en moneda extranjera. Luego, los regresaban al refugio, una casa, bastante alejada de la avenida Universidad, en el sector Valle Fresco de la peligrosa barriada de Güere , donde -posiblemente- un grito de auxilio se perdía entre tanta vegetación.

De acuerdo a los exámenes forense que le practicaron a los jovencitos, 12 de los 13 que allí vivían fueron abusados sexualmente. Aunque las autoridades aún no saben con exactitud desde cuánto, tienen certeza de que sufrieron abusos continuos porque no tienen terminaciones en los genitales. Una pequeña de apenas 3 años, sería la única que no fue violada, aunque no escapó de maltratos físicos.

La red de prostitución fue desmantelada luego que una persona anónima denunciara el hecho por RRSS ante el Cicpc. Según una publicación en Instagram del comisario general José Gregorio Domínguez, jefe del Cicpc Carabobo y secretario de seguridad ciudadana en la región, las víctimas estaban en estado de desnutrición, tenían hematomas y secuelas por golpes y enfermedades en la piel, debido al lugar donde los tenían «confinados». Cuando llegó la comisión, una niña de 11 años confesó lo que vivían en la casa. Por lo que la directiva quedó detenida, mientras «Tío Edwar» es activamente buscado. Tiene alerta roja por Interpol.

La tarde de este lunes, cuando los niños declaraban en tribunales, en la casa hogar estaban dos jóvenes, uno de ellos que lleva 22 años en ese lugar aseguró desconocer detalles sobre lo sucedido. Ellos serían los únicos que quedan en el refugio, pues el resto, fue trasladado a otras casas hogares donde las autoridades deberán velar por su seguridad.

A «Mamá Olivia», «Papá Etni» y «Tía Sharon» les asignaron como centro de reclusión el Penal de Tocuyito. Sin embargo, aun estarían en la subdelegación Las Acacias. Mientras continúan su proceso judicial, otra parte investiga si los niños que ya fueron colocados en hogares sustitutos, también habrían sido víctimas de estos sujetos.

Mientras tanto, varias familias que desde hace años están en proceso de adopción, esperan que esta sea la oportunidad para que se de la colocación de los niños en hogares sustitutos donde, finalmente, puedan recibir amor.

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