ParapsicologíaTendencias

Arañas en todas partes

El Jariyá es uno de los oasis egipcios por donde confluían las caravanas que se dirigían a Sudán. Posee una cadena de fortalezas construidas por los romanos y a pesar del tiempo transcurrido, se conservan prácticamente intactos, otros en muy buen estado.

Sin embargo, no solo esto interesante pues en ese mismo oasis, hacia finales del año 2012, un grupo de arqueólogos encontraron algunas arañas, una estrella, y varias imágenes semejantes a los peines.

En este caso, los arqueólogos determinaron que los antiguos egipcios tenían cierto interés por tallar arañas en sus petroglifos, las relacionaban con Neith la diosa tejedora de destinos.

En cambio en el folclore africano, la araña personifica a Anansi, el dios embustero, un personaje muy notorio en las leyendas de ese continente. Y ya en Japón, «las arañas de la Tierra» como se conocía a los Tsuchigumo, representaba una criatura mítica sobrenatural.

De tantas leyendas que mencionan las arañas no podemos olvidar que aparecen citadas en la Biblia y el Corán y más adelante Aristóteles habla de ellas en sus escritos. Pero recientemente es un elemento casi infaltable en la literatura de magia y misterio. Vale citar al escritor John Tolkien, que muestra unas gigantes arañas en El Hobbit sino que vuelve a mencionarlas en El Señor de los Anillos y la araña Aragog de Jo Rowling en Harry Potter y la Cámara de los Secretos. Sin dejar atrás al superheroe Spiderman, el hombre araña, o Kidomaru un ninja de la serie Naruto inspirado en arañas.

A pesar de su insignificante tamaño quien trenza el velo de la ilusión aparece en la vida en diversas versiones, siempre de protagonista de alguna manera. ¿Hace falta gran tamaño para lograrlo?

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba