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Fabricio Alvarado, el evangélico que une al sector conservador en Costa Rica

El periodista y cantante evangélico Fabricio Alvarado se ha convertido en el fenómeno de la campaña de las elecciones presidenciales del 4 de febrero en Costa Rica, al ascender de forma exponencial en las encuestas al enarbolar la bandera de la religión y la defensa de la familia tradicional.

Antes de enero, Alvarado apenas aparecía en las encuestas, pero las cosas cambiaron radicalmente a partir del día 9 de ese mes cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una opinión consultiva solicitada por Costa Rica, favorable al matrimonio gay y lo derechos familiares de la población LGBTI.

Tras el criterio de la Corte, Fabricio Alvarado, de 43 años, salió en defensa de «los valores y principios de Costa Rica» y de la familia tradicional, y anunció que en un Gobierno suyo desconocería al alto tribunal continental.

Alvarado, casado y padre de dos niñas, ha reconocido que su postura fuerte contra el matrimonio gay y la institución defensora de los derechos humanos le ha catapultado hasta los primeros lugares de las encuestas.

«Hay un pueblo que no está contento con la manera en que la Corte Interamericana ha violentado nuestra soberanía y ha pasado por encima de nuestra institucionalidad», afirmó Alvarado.

La experiencia política del candidato del evangélico partido Restauración Nacional se reduce a los 4 años como diputado en el actual periodo 2014-2018.

Antes de ser diputado, Alvarado fue periodista de la cadena de televisión Repretel y posteriormente se ha dedicado a su carrera como cantante de música cristiana, lo que le hace ser un buen orador y generar cercanía con la gente.

Líder de los conservadores

Alvarado se ha convertido en un eslabón para la unión de los votantes conservadores evangélicos y católicos que se oponen a la ampliación de derechos para la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) y que en diciembre pasado protagonizaron una multitudinaria marcha en San José en defensa de la familia tradicional.

Esto no lo han logrado los otros diez candidatos que se han mostrado en contra del matrimonio homosexual. Solo dos aspirantes están a favor: el oficialista del Partido Acción Ciudadana (PAC), Carlos Alvarado, y el izquierdista del Frente Amplio, Edgardo Araya.

Tras su meteórico ascenso, Alvarado aseguró que no mezclará la religión con la política, aunque sus redes sociales están llenas de comentarios de sus seguidores con alusiones a versículos de la Biblia.

En su etapa como cantante, Alvarado realizó giras por todo el país llevando su música a templos evangélicos, una religión que profesa alrededor del 20 por ciento de la población costarricense, según algunas encuestas.

El Tribunal Supremo de Elecciones ha recibido decenas de denuncias, algunas de ellas contra Alvarado, por el uso de motivos religiosos en la campaña, algo prohibido por la Constitución Política y el Código Electoral.

El Tribunal emitió una medida cautelar en la que le ordena a la iglesia católica y a la evangélica, abstenerse de hacer campaña política en sus templos o de influir a sus fieles sobre cual candidato escoger.

Fabricio Alvarado ha centrado su campaña en la promoción de los «valores y principios» de la sociedad costarricense y su propuesta económica apenas ha sido divulgada.

Ha prometido luchar contra la corrupción, reducir los gastos del Gobierno y promover el desarrollo de infraestructura como carreteras, así como impulsar una «gran reforma educativa» para reforzar la capacitación de los maestros y dar herramientas de emprendimiento a los estudiantes.

Este candidato se ha convertido en la gran sorpresa de esta campaña y ha llenado de preocupación a sectores más progresistas del país, que temen que se frenen los avances en materia de derechos humanos para la población sexualmente diversa.

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