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Magna Ciencia, casa de la vida

Martha Rosenthal
@agendamagica

Cuando se habla de magia, erradamente se la confunde con hechicería. La magia o Magna Ciencia que se representó en Egipto bajo el signo de la Diosa Isis, representaba para ellos la sabiduría espiritual que recogía los principios y leyes primordiales de la vida en todas sus expresiones.

Iniciado a los Misterios de Isis en Egipto, Plutarco, historiador y filósofo nos dice que el templo de Isis representa el conocimiento y la ciencia. Se le llamó “Iseión” que significa la casa donde podemos obtener la ciencia del ser.

También nos decía el sabio que no solo a través de registros egipcios se tuvo amplios conocimientos, sino que también fueron mencionados por viajeros que señalaban que había múltiples focos de conocimientos donde los hombres más preparados cultivaban a otros. Y es que Eudoxio de Cnidos, astrónomo y matemático, introdujo la astrología en Grecia, fue iniciado en la escuela de Memfis a la ciencia sagrada; Solón, poeta ateniense fue instruido en la escuela de Sabiduría de Sais, era uno de los siete sabios de Grecia; Tales de Mileto Filósofo y matemático griego, Apolonio de Tiana, matemático y místico griego entre multitud de otros sabios de esos tiempos, fueron aprendices estudiosos en las Escuelas de la Vida egipcias. En otras palabras más contemporáneas, aprendían magia.

Estudiar en cualquiera de esas Escuelas de la Vida auténticos santuarios de la Sabiduría, como en todo colegio iniciático del mundo antiguo no era electivo sino selectivo, no todos los que deseaban entrar en ellos lo lograban. Las condiciones indispensables era comprometerse con la hermandad de iniciados, emplear el conocimiento para el bien de todos y mantener una avidez del aprendizaje.

Las más importantes en el Imperio Nuevo fueron las de Abydos y Tebas, amén de las de Memfis, Heliópolis y Sais. Debo acotar que –tristemente– hoy en día cualquier universidad de casi cualquier región del planeta, no funciona bajo estas condiciones.

Quizá porque en aquellos casos se trataba de colegios iniciáticos en los que ciencia, religión y filosofía se consolidan como Sabiduría Espiritual cuyo propósito no era llenarse en un caletre de conocimientos sino en la comprensión de ellos para lograr orientar al hombre en la magia de la existencia acorde a las leyes cósmicas de la vida y en armonía con ellas.

Les invito a pensar en ello, para que podamos convertir las actuales universidades en auténticas Casa de la Vida, como lo fueron en Egipto.

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