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Ser madre y periodista: Entre amar, cocinar y “teclear” la realidad

¿Cómo es el día a día de una madre periodista en medio de esta crisis? Nada fácil, pero hay que ser agradecida con Dios, con la vida por todas versiones de la felicidad que una tiene a su alrededor y a la vez afrontar el reto que implica hacer bien el trabajo tanto para Analitica.com como para el hogar.

En mi caso particular, cuando se es profesional y madre al mismo tiempo, la jornada para ambos roles comienza antes de que salga el sol.

Antes de que salga el sol

De hecho, mi día se inicia a partir de las 4:30 de la mañana cuando me despierto, me aseo y voy a preparar el desayuno junto con mi esposo para mis dos hijos, un adolescente de 17 años que este año se graduará de bachiller y la nena que está en segundo año.

Con la severa crisis económica, ahí es cuando una tiene que hacer magia para que rinda todo: la comida, el dinero (imposible) y la calidad del tiempo hogareño.

En estos tiempos tan complejos, es cuando surgen mayores responsabilidades tanto en la casa como en la profesión “más linda del mundo”, de acuerdo a lo que alguna vez escribió Gabriel García Márquez.

¿Tolerar la injusticia?

¿El reto diario? Para nada intento ser la “madrecita perfecta” ni mucho menos una súper mujer. Lo que sí ensayo ante el contexto de viscerales provocaciones gubernamentales es hacerle caso a lo que dijo alguna vez,a uno de los padres del periodismo moderno, Joseph Pulitzer: no tolerar nunca la injusticia y nunca temerle a la denuncia del mal. De eso se trata, y es lo que hago desde que ejerzo el periodismo y más aún desde que entré hace cuatro años a Analítica.com.

Después del mediodía cuando llegan mis hijos y mi esposo, ahí existe un respetable corresponsabilidad de roles, los cuatro corazones en casa, sabemos lo que debe hacer. Cada uno a sus deberes y con tiempo también para bromear o escuchar “lo que pasó en el salón de clases”.

A pesar de la coyuntura actual, me siento feliz de ser madre y periodista a la vez. Aprendí a refugiarme en un sentimiento al que el mundo ha denominado: la resiliencia.

Sin duda, mi pequeño éxito ha sido armonizar los roles y continuar, terca como soy, en decir: pa’ lante es pa’ llá”.

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