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Petróleo, salarios y estafa laboral

¿Por qué se han ido despavoridos casi 8 millones de venezolanos desde 2014? Simplemente porque la vida no vale nada y el trabajo tampoco. Tal afirmación la respalda la mala hora de centenas de venezolanos que han fallecido en tierras lejanas de su patria, en procura de una condición humana para su entorno familiar, como lo expresan nuestros paisanos que sufrieron las tragedias recientes en el Darien, la localidad de Brownsville en Texas y en Ciudad Juárez.

Esta cruenta realidad no detiene la maldad del tirano quien haciendo gala de la ironía y burla al trabajador público, anuncia como si fuera la primera vez un “nuevo método para garantizar” las prestaciones sociales. En esta oportunidad el inefable mandatario Nicolás Maduro “autorizó este lunes al ministro del Poder Popular para el Petróleo, Pedro Tellechea, poner a disposición del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales, una macolla petrolera ubicada en el estado Monagas, para cumplir con el pago a los trabajadores de la patria” (Ciudad CCS/02/05/2023)

Así también en tono siniestro destacó que “son 50 pozos petroleros que están produciendo hasta el momento, nueve mil 500 barriles diarios, pero tienen estimado producir más de 20 mil barriles al día, y le vamos a entregar esta macolla al Fondo Nacional de Prestaciones Sociales, para que todo el petróleo que se produzca se venda y el dinero sea para el pago de las prestaciones sociales de los trabajadores y trabajadoras venezolanos” ….

Ahora bien, que se utilice el petróleo para alcanzar el estado de bienestar no contradice el sentido de las políticas públicas, el meollo del asunto radica es que en múltiples oportunidades tanto Chávez como Maduro han anunciado algo parecido y han dejado en la estacada a los trabajadores.

Veamos pues el caso de Noruega cuya política de estado en materia de bienestar toma de los recursos petroleros su fundamento para establecer un sistema de seguridad social para todos sus ciudadanos, a partir de la creación de un fondo de compensación creado con los recursos extraordinarios de la bonanza petrolera. Dicho fondo tiene más de US $ 1,19 billones en activos y posee el 1,4% de todas las empresas que cotizan en bolsa del mundo, lo que lo convierte en uno de los fondos soberanos de riqueza más grandes del mundo. En diciembre de 2021, valía unos 250.000 dólares por ciudadano noruego, quienes finalizan por ejemplo su vida laboral con una pensión promedio de 2.600 euros mensuales.

En el caso venezolano la desventura es el sino de quienes echaron en saco roto los dineros del estado para provecho personal y evadieron las promesas de redención del mundo del trabajo, en materia de la retroactividad de las prestaciones sociales y la defensa del salario. Citamos las tropelías más impactantes por parte del gobierno nacional en detrimento de los trabajadores.

En ocasión de aprobar unilateralmente el Decreto Ley Orgánica del Trabajo en mayo 2012, el ejecutivo nacional ordenó a fin de honrar el pago vencido de las prestaciones sociales de los funcionarios públicos, docentes universitarios, la creación de los bonos Orinoco soportados por la producción petrolera de PDVSA. Todo comenzó como un espejismo que luego se fue diluyendo, ya que hubo una camada inicial que logró el pago de sus pasivos laborales, el resto para obtenerlo debe sufrir un calvario, pasar la alcabala de funcionarios corruptos para finalmente cobrar una parte de las prestaciones devaluadas por la inflación. Hoy del bono Orinoco no se menciona ni la sombra.

En 2018 con el cambio del signo monetario del bolívar fuerte al bolívar soberano, se estableció un salario mínimo de 1800 bs anclado al Petro, indicando que dicha remuneración mensual se valoraba en ½ Petro, la cual se revalorizaría en función de los precios del mercado petrolero y la evolución de la criptomoneda en el mercado bursátil. Tras cuatro meses la inflación y la dolarización de la economía dieron al traste con el anclaje del salario mínimo y la criptomoneda.

Igual suerte tuvo el cambio del signo monetario del bolívar soberano al bolívar digital en marzo 2022, también anclado al Petro, cuya historia y resultados conocemos, al desaparecer como indicador de fijación del salario mínimo y quedar reducido el salario mínimo de 30 $ a 5 $ aun cuando el mercado petrolero ha conocido vaivenes positivos en sus diferentes productos.

Finalmente agregamos otras tropelías ligadas al contexto petrolero como ha sido el desfalco del Fondo de Pensiones y Jubilaciones de la Industria Petrolera, el robo de las prestaciones sociales y el Fideicomiso como represalia por la participación de los trabajadores en el Paro cívico Nacional de 2002-2003.

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