Caracas, Domingo, 20 de abril de 2014

EDITORIAL

La comisión de la verdad

No tiene sentido una comisión de la verdad integrada por las partes en conflicto.

Es hora de ponerse serios

No es aceptable que lo único que haya emanado de ese diálogo, de más de tres horas, sea la creación de una junta médica para verificar el estado de salud del comisario Simonovis.

La importancia capital del debate

El debate fue un punto crucial en la lucha que viene llevando, desde hace casi dos meses, la alternativa democrática en Venezuela.

El tortuoso camino del diálogo

Ayer se presume que se abrieron las compuertas para un posible diálogo. Ese ejercicio se realiza en medio de un gran escepticismo de una parte significativa de la población venezolana. Son muchos los que no creen que, de parte del gobierno, haya una verdadera voluntad de negociar y mucho menos de cambiar.

¿Cómo es un diálogo mazo en mano?

El diálogo para que tenga sentido no puede estar sometido a las amenazas constantes por parte de quien, temporalmente, detenta el poder.

¿Cuál será la salida?

Es evidente que lo que está sucediendo ahora en Venezuela no puede prolongarse por mucho tiempo. El país está en vías de desintegración, no sólo económica, sino también moral y social.

¿Por qué es necesaria una mediación?

La crisis que padece el país desde hace más de 45 días se ha venido agravando y la violencia con la que se ha pretendido resolverla lo que ha logrado es exacerbar aún más los ánimos.

El tribunal del supremo mal

En la Alemania nazi, en la Corte Suprema había una sala denominada la sala del Führer que tenía facultades de dictar sentencias con penas muchos mayores, incluso de muerte, que las que habían dictaminado los tribunales ordinarios.

¿Qué significa enfrentarse a la juventud?

El régimen no sabe qué hacer frente a las protestas juveniles que recorren el país de este a oeste y de norte a sur.

¿Por qué no hay diálogo?

No hay diálogo posible cuando una de las partes requiere una rendición sin condiciones del otro.

Las máculas del régimen

Son tantas que ciertamente no caben en este editorial, por lo que nos limitaremos a señalar las más evidentes.

¿Quién le echa candela al fuego?

En la medida que las protestas se prolongan, ya desde casi seis semanas, se puede pensar que algo no cuadra en la realidad de nuestro país.

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