Opinión Nacional

María Corina y Yo compramos un F-16

Hicimos todos los trámites, las averiguaciones previas, los contactos, la operación de adquisición en sí, en el más absoluto secreto, incluso viajamos a EEUU en fechas y líneas aéreas distintas, con nombres y pasaportes falsos, y para perfeccionar el incógnito de nuestras otras “personalidades”, ambos fuimos al aeropuerto con franelas rojas, la gorra tricolor con su 4F incrustado y sendas chapitas en colores chillones, que decían “Chávez Vive”. María Corina viajó un día antes, y al llegar, para comunicarme que todo le había salido bien, me mandó este mensajito: “Cochino amarrado, chicharrón seguro”, que no despertaría sospechas ni en el sabueso más intenso del SEBIN. Yo tampoco tuve inconvenientes al presentar mi pasaporte en Maiquetía, ni al pasar la Aduana en Miami, por lo que al salir del aeropuerto gringo, escribí a MCM un MSJ: “Morrocoy no come alpiste ni que lo fajen chiquito”. Esa misma tarde nos reunimos en una taguara china, tan repugnante que es casi imposible que un espía que se respete la visite, de modo que nos garantizaba un espacio neutral, libre de fotógrafos y grabadores a distancia. Claro que, una vez en Florida, recuperamos nuestras identidades verdaderas, Ylicha Lenina y Ruperto Stalin descansaron, hasta el día del regreso a la patria inmarcesible.

Sin embargo, y a pesar de todas las precauciones que tomamos, de alguna manera pudo enterarse ese formidable periodisto que es José Vicente Rangel, y desde su programa dominical soltó ese tubazo, que no sólo revelaba lo que María Corina y yo habíamos hecho en total secretismo, sino que demostró que para él no hay nada oculto sobre este planeta, y denunció las otras 17 operaciones similares de compra de aviones de combate, realizadas por separado y procurando no levantar sospechas. JVR dio con pelos y señales toda la información referida a esas operaciones, señalando fechas, nombres, sitios, hasta las coordenadas involucradas, porque eso si te tiene JVR, jamás ha difundido una denuncia que no vaya acompañada por todas las evidencias y pruebas, reales, no virtuales, que demuestran la veracidad absoluta de cuanto él sostiene. No en balde ha recibido el premio Pulitzer en cuatro ocasiones, y la sola mención de su nombre genera profunda admiración, rayana en la envidia, de tantos periodistas que no han podido alcanzar los elevadísimos niveles de Ética y Credibilidad alcanzados por JVR en su gloriosa y patriótica carrera de fablistán, en la que ya lleva décadas.

Hasta el sol de hoy, no nos explicamos cómo pudo JVR desenredar la madeja de máscaras, falsas identidades, triangulaciones de los fondos (que pasaron por al menos cuatro bancos, antes de respaldar los cheques con los cuales se hicieron esas 18 adquisiciones, de aviones F-16, usados pero en buenas condiciones, aún funcionales y con garantía de repuestos y servicio por tres años, a condición de que no salieran del continente, lo cual no estaba en nuestros planes. Ya bastante difícil es reunir la suma para comprar cada avión, CADIVI cada vez se pone más estricto y amarrete, y como ese tope de $400 es útil sólo para comprar chancletas, bluejeans y perfumes, es cuesta arriba coordinar el bojote de cupos CADIVI necesarios para tener la cantidad enorme de dólares que cuesta cada camastrón de esos. Miles de personas colaboraron, familiares, amigos, compañeros circunstanciales de la ruta política, admiradores de María Corina (que tiene como arroz picado), tres ex novias mías que entendieron que los pleitos por los que nos habíamos separado en tiempos de Caldera I, Luis Herrera y CAP, no podían anteponerse a los intereses sublimes que perseguimos quienes estamos armando poco a poco nuestra propia Fuerza Aérea, pa’lo que haga falta. Si convencer a tanta gente es algo complicado, mucho más lo es tramitar tantos cupos de CADIVI para que vayan todos a desembocar en una mejjjma cuenta bancaria, y de allí, tras varios trasbordos, a la cuenta del vendedor, un tipo que irónicamente, conoce muy bien a JVR y ha estado en tratos con él muchas veces. Ahora que lo pienso, quizás esa relación fue la que nos delató, el tipo le fue fiel a su cliente tradicional, nosotros somos apenas unos novatos y compramos al detal, Chente es mayorista, no necesita reunir cupos CADIVI, y tiene el respaldo de gente pesada, más pesada que el armamento con el que guisan.

Multipliquen por 18 esa compleja red de complicidades, cupos CADIVI de Internet, falsas identidades para viajar y efectuar las transacciones, y tendrán una idea de lo que costó adquirir esas 18 aeronaves, que ahora están en pico de zamuro por las infidencias de un negociante inescrupuloso a su amigo de antaño, quien a su vez nos denuncia y nos deja como pajarito en grama, con 18 aviones y sin poder devolverlos para recuperar ese dinero. No puedo ni debo revelar la identidad de los equipos que tuvieron a su cargo tareas parecidas a las que cumplimos María Corina y yo, para la adquisición de esta flotilla por separado, avión por avión, eso sería de gran ayuda para el régimen, y no vamos a reconocer que JVR substanció muy bien su seria denuncia, y que en ella están todos los nombres, apellidos y demás señas de los participantes en esta operación. Le vamos a dificultar aunque sea un poquito, la labor a la Fiscal General, que ya debe estar abocada a la investigación y elaboración del expediente en este caso. Pero sí puedo comunicarles, para que entiendan que no todo está perdido (reconfortar a todos los panas que nos cedieron sus cupos CADIVI y pudieran pensar que JVR desbarató todo), que daremos la batalla en tribunales y al oficialismo le va a costar procesarnos y llegar a la etapa de sentencia. Y también que los 18 aviones están en lugar seguro, a salvo incluso de las poderosas pesquisas de JVR y Pedro Carreño, pues previo a la compra de esos 18 artefactos voladores, prudentemente adquirimos un terreno, cuya ubicación es ideal, como si tuviera un salvoconducto y estuviera exonerado de que cualquier tombo se acerque a menos de 500 metros de ese espacio, y procedimos a excavar y construir un sótano, con platabanda de 30 centímetros de espesor, concreto reforzado, en el cual caben holgadamente los 18 aviones F-16, y cuenta además con 8 alcayatas colocadas estratégicamente en 4 puntos del sótano, desde los cuales nuestros 4 guachimanes tienen perfecta visibilidad del conjunto bajo techo, aun descansando en sus respectivas hamacas y, mediante monitores, de los alrededores a nivel de superficie, ya que también hay un sistema de cámaras instalado en el perímetro de malla metálica, que encierra un gallinero tradicional, la fachada perfecta, galpones con miles de gallinas ponedoras que desvían cualquier observación desde un sobrevuelo o satélite, así sea chino. Hubo quien propuso que levantáramos gallineros verticales sobre nuestro sótano, pero luego nos dimos cuenta de que serían más visibles y la cualidad ideológica de tales estructuras levantaría sospechas de los expertos en Contrainteligencia.

Esa parcela donde construimos el sótano sobre el cual está nuestro gallinero, y dentro del cual se encuentran a salvo nuestros 18 aviones F-16, fue seleccionada en virtud de estar a pocas cuadras del centro del Barrio Carora, en Cúcuta, Colombia, espacio TABÚ para cualquier persona vinculada al socialismo del siglo 21, sea civil o militar, simpatizante, militante o dirigente del PSUV, uno de los miles de hijos que asigún dicen ellos mejjjmos dejó Chávez regados en Venezuela, o funcionario de alguna Policía o Fiscalía. No está escrito ni se ha ordenado en Cadena Nacional de Radio y TV, pero es algo que está sobreentendido, el Barrio Carora y la ciudad de Cúcuta no pueden ser mencionados en ninguna forma, mucho menos debe permitirse que los residentes del Barrio Carora socialicen con extraños, nada de conversaciones aparentemente informales que pudieran conducir a una referencia al hijo pródigo a quien no le conviene que se conozcan sus orígenes, y mucho menos dónde fue que exactamente nació, de lo cual han de tener recuerdos e informaciones quienes le conocieron entonces, sus compañeros de juegos y de escuela (que son los que menos conviene entrevistar, pues tienen una vivencia muy personal e incómoda sobre las limitaciones que fueron obvias durante la primaria del personaje en cuestión, lo que explicaría sus actuales torpezas y dislates). Hemos tenido información, de fuente fidedigna, sobre brigadas de voluntarios que hacen guardia a las puertas de cierta Oficina de Registro en Cúcuta, en previsión de que pudiera presentarse algún ocioso que pida le permitan revisar el Libro donde están asentados los nacimientos del año 1962. Tienen órdenes de impedir esa averiguación, así tengan que entrarle a cariñosos carajazos a quien pretenda realizar esa antipatriótica Indagatoria. Aunque parece que Cochez les madrugó.

Así pues, JVR habrá denunciado que compramos los 18 aviones, pero no podrá jamás mostrar las pruebas fundamentales, los 18 F-16, porque en el momento en que se atrevieran a profanar el sótano en que almacenamos nuestros juguetes bélicos, revienta un escándalo en ese rincón de Colombia, cuya onda explosiva abriría las puertas del Registro y también el Libro que guarda el mayor secreto del paisa e ilegítimo. Imaginen la lluvia de periodistas del mundo entero, en tropel hacia el Barrio Carora de Cúcuta, para cubrir la impactante noticia de 18 aviones de guerra adquiridos por opositores y encaletados en ese sótano. Luego de fotografiar el sitio, desde todos los ángulos posibles, enseguida volarían a entrevistar a los moradores del lugar, e inevitablemente muchos, mirando a la cámara de CNN, EFE, AP, se esponjarán y empezarán a contarnos sobre su infancia en el Barrio Carora, y sobre aquel muchachito, torpe y largurucho, que ocasionaba constantes dolores de cabeza a sus maestras, y que desapareció cuando tenía unos diez añitos.

Lo que ni JVR sabe, es que al traer por separado cada avión, desde USA hasta esa locación particular en Cúcuta, nos aprovechamos, y alrededor del piloto contratado, que son veteranos de Vietnám jubilados y rocheleros, matan tigres por pura diversión, sólo piden alojamiento y comida, no exigen hotel 5 estrellas ni salario de mercenarios, embutimos en cada espacio libre los rollos de papel toilette que cupieran, de modo que podemos compensar a todos los que invirtieron sus $400, la primera amortización de pago será en papel tualé. Ya le van a ver el queso a esta tostada, y no tendrán que calarse las humillantes colas. Tranquila María Corina, que nuestros reales no se han perdido. JVR y la Fiscal se van a quedar con los crespos hechos. Y vamos a disfrutar de nuestra inversión, una vez que esto se calme y hayamos aprendido lo elemental para volar aviones F-16, gracias a nuestro cursito ONLAIN.

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