Opinión Nacional

Ben Jonson (1572-1637)

LA VOZ DE UN PINTOR REALISTA

Ben Jonson, contemporáneo y admirador de Shakespeare, aunque casi antagonista, de éste, trajo al teatro la expresión de nuevos sentimientos, vigor de estilo y grandes cualidades; pero le faltó lo principal: el genio. Fue hombre de extraordinaria cultura, a pesar de que siendo muchacho fue retirado de la escuela por su padrastro para que aprendiera nada menos que el oficio de albañil, después de lo cual se hizo soldado; y aquella misma cultura le llevó a ser una especie de representante de las unidades clásicas del teatro inglés, en época en que Shakespeare y el público hacían triunfar el más independiente y revolucionario de los teatros. Iba contra la corriente popular, pero logró convertirse en dictador literario de su época e implantar un género de comedia poco cultivado hasta entonces y que mucho había de serlo después: el de las costumbres londinenses del día. Más de cincuenta obras dramáticas dejó escritas. De ellas, diez comedias, dos tragedias, y el resto masques o mascaradas (breves obras dramáticas de actualidad, escritas para celebrar algunas fiestas y en las que eran parte muy principal las poesías líricas, las decoraciones, música y baile) para entretenimiento de la corte. Desgraciadamente no es un creador de almas como Shakespeare, sino un mero analista fiel, un pintor realista. Y es curioso ver como aquel hombre, cuya sólida cultura clásica, adquirida sin maestro le autorizaba para afirmar que Shakespeare “sabía poco latín y menos griego”, resultaba el precursor de una generación crítica, erudita, pensadora, sabía, que había de suceder a la del gran creador sin límites ni frenos, quien nunca presumió de sabio; resultaba también el precursor de otros muchos que, en épocas muy distantes de la suya, se impusieron las mismas limitaciones, practicaron aquel arte equilibrado, comedido, consciente, de que parecen ser modelos un Boileau, un Moratín.

Ben Jonson nació en Westminster el 11 de junio de 1572 y falleció en Londres el 6 de agosto de 1637. Hijo póstumo de un pastor protestante, se instruyó a fuerza de voluntad y llegó a ser uno de los hombres más cultos de su tiempo. Su juventud fue rica en aventuras; con espíritu pendenciero y arrogante, actor y autor a un tiempo, escribió para el teatro desde 1596 hasta 1626. Brusco y obstinado, bien pronto se convirtió en jefe de escuela. En 1617 fue nombrado “poeta del Rey”, y al morir, fue enterrado en la Abadía Westminster, donde se puso este breve y elocuente epitafio: O rare Ben Jonson!

Entre sus obras destacamos: Cada hombre con su humor, estrenada en 1598 en el Globe Theater, representada por la compañía de Shakespeare, vienen después Cada hombre fuera de su humor (1599), Los festejos de Cynthia (1600) y El poetrasto (1601). Pero donde se muestra un adelantado, es, principalmente, en las obras: Volpone o el zorro (1606), Epicene o la mujer silenciosa (1609), El alquimista (1610) y La feria de San Bartolomé (1614), antecedentes del espíritu neoclásico o dieciochesco. Y como dijo el dramaturgo y poeta inglés: “Es imposible ser un buen poeta sin ser un buen hombre”.

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