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Los graves problemas de Venezuela, solo se podrán resolver en democracia

Ante el descalabro económico que vive hoy día Venezuela, gran parte los venezolanos entre los que me incluyo, leemos todo de tipo de información económica que se publica de todas partes del mundo, para lograr y/o al menos visualizar la forma como se podría reducir drásticamente la gigantesca inflación pronosticada por el FMI en 1 millón % para finales del 2018.

Con una gigantesca deuda estimada de 250 mil millones de dólares, un desempleo  formal estimado de 40%, un producto interno bruto total negativo estimado de 45% durante los últimos 3 años, una reducción drástica de la producción de petróleo, la cual fue algo superior al  millón y medio de BPD,  por lo que el potencial de producción  actual de Venezuela podría estar por el orden de los 1,5 millones de BPD, en contraste con los 3 millones de BPD que producía cuando el chavismo,  se encargó en 1999 de la administración del país

Cuando la inflación de un país crece desde cifras de 2 dígitos a cifras probables de 7 dígitos, algo realmente catastrófico ha debido ocurrir. Nuestra moneda nacional el bolívar, estuvo estable durante décadas, antes del chavismo, al cambio de 3,5 a 7,0 bolívares por dólar. Ante el fracaso del chavismo en la primera década de su gobierno, éste, le quito 3 ceros, al bolívar, para crear el llamado en esa época el bolívar fuerte, una frase populista, para evitar llamar la atención de la población, de que algo grave estaba ocurriendo en nuestra economía.  En ese entonces la inflación era de 3 dígitos y continuaba creciendo. Hoy en 2018, luego de 18 años en los que Venezuela ha sido gobernada y administrada, por el chavismo, el valor del bolívar se ha desplomado estrepitosamente, de manera que para comprar un dólar, se requiere pagar varios millones de bolívares en cualquier tipo de mercado lícito o ilícito, ante el cual se desee comprar tal divisa. En consecuencia, la devaluación del bolívar desde la denominada 4ª república a la fecha, prácticamente se ha hecho incalculable.

Toda nación que desee evolucionar económicamente, sin excepción, debe poseer un aparato industrial productivo eficiente que le permita general empleos, riquezas, alimentos, bienes, infraestructura, servicios, diversión y confort para los usuarios o pueblo en general. Con la llegada del socialismo o estatización de la economía de Venezuela, todo ese esquema cambió para peor.

A las múltiples industrias, representadas por Fedecámaras, a las cuales se les permitió seguir operando en el país, por no poderlas nacionalizar (en esos tiempos iniciales), se les sometió a un riguroso control de precios, vigilancia y asedio político, que termino en la quiebra económica de muchas de éstas empresas y en el debilitamiento económico de otras tantas. Como consecuencia final, el país ha sido castrado industrial y comercialmente hablando. El parque industrial que existía, se redujo en un 50% o más. De permanecer el régimen en el poder, seguiría reduciéndose.

El parque industrial y comercial del país, ha quedado gravemente disminuido y limitado, al punto que gran parte de muchos de los productos que se generaban, sin grandes problemas, hoy día se tienen necesariamente que importar. Usar dólares para comprar comida, es algo muy indeseable, para un país tropical en desarrollo, lo cual afecta sensiblemente a su economía.

El régimen expropio a varias de éstas industrias y las entregó a cooperativas, que por razones obvias fracasaron. Las pocas cooperativas activas existentes, apenas sobre viven y/o dan pérdidas.

El régimen de gobierno, en lugar de reconocer su fracaso, como administrador de nuestra economía, como siempre sucede con este tipo de regímenes, empezó a culpar a Fedecámaras y al sector privado del país, de haber iniciado una guerra económica contra el régimen, donde la oposición según estos, era partícipe. Por supuesto, también culparon a los EEUU, por haber contribuido a bajar los precios del petróleo, factor este que contribuyó con la caída estrepitosa de la economía Venezolana.

Existe un consenso mundial, entre economistas calificados, de que la caída de la economía de Venezuela a los niveles pronosticados para 2018 cercanos a los 7 dígitos porcentuales  de inflación anual, terminaría siendo el descalabro más brutal en toda la historia de la humanidad del último siglo.

Dicen los expertos, que con la caída negativa total del 45% del PIB, sufrida en los últimos 3 años en nuestra economía, tomaría varias décadas de crecimiento positivo sostenido, para lograr su recuperación económica a niveles aceptables y positivos del  PIB en Venezuela.  Otros economistas opinan, que Venezuela sola, sin ayuda monetaria externa, jamás podrá salir de la situación económica en la que se encuentra, puesto que se necesitarían muchas décadas para lograrlo por si sola. Incluso, el senador republicano Marco Rubio de los EEUU, ha comentado que Venezuela quizás necesitaría de un plan de ayuda especial, similar al plan Marshall, el cual se usó en Europa, luego de la II guerra mundial, para normalizar el ritmo de actividades y crecimiento económico de ese continente.

Lo que molesta e indigna al venezolano, es la indiferencia, burla, irresponsabilidad, inexperiencia, crueldad y chistes de mal gusto, que utiliza el régimen para tratar la crisis económica, política, moral  y social que vivimos todos los venezolanos. Se ha demostrado hasta la saciedad, que el régimen chavista jamás podrá salir de esta crisis por sí solo, con la estructura gubernamental y modelos económicos que sigue aplicando impertérritamente, sin ningún tipo de sensibilidad por el pueblo del cual se sirvieron para llegar al poder.

Las dos o tres medidas económicas anunciadas a realizar en Venezuela, para intentar resolver la crisis económica tales como el uso del “Petro” como moneda nacional, para ciertas operaciones, la eliminación de 5 ceros al bolívar actual, y la emisión de nuevos billetes, en opinión de economistas competentes y confiables, son simplemente payasadas. Puesto que tal solución no es ni suficiente ni completa, como el régimen pretende hacer ver y creer a los venezolanos y al mundo.

Quizás, a nivel mundial, se crea que esta sería la situación más perversa, amarga y angustiante, que gobierno alguno ha creado para pretender atornillarse en el poder por no tener la seriedad y la responsabilidad, ni madurez, para reconocer, que, su modelo marxista leninista fracasó y seguirá fracasando, mientras ellos permanezcan en el poder; puesto que son un grupo de maleantes, insensibles, acomplejados, aventureros e irresponsables, a quienes no se les se puede calificar de políticos, por no ofender a los políticos honorables y honestos de tal profesión.

Para combatir la inflación, y mejorar la economía en el país, se requiere tomar muchas decisiones adecuadas y realizar muchas acciones a tiempo  las cuales, el régimen de gobierno se niega a plantear, por resistencia a dejar el poder a sabiendas de su incapacidad para lograrlo. Venezuela no se puede desarrollar económicamente y salir de la crisis actual, bajo un gobierno totalitario y extremista como el actual. Casi toda la comunidad internacional, está en favor de un cambio de gobierno en Venezuela, única solución para empezar a resolver la compleja situación política, social, moral y económica del país.

Por ello, es determinante que Venezuela regrese al mundo de la democracia, para reinstaurar el estado de derecho, con poderes independientes, que garanticen la estabilidad política y social, las libertades ciudadanas, el cumplimiento de las leyes y el respeto a la propiedad privada, necesarias para lograr el desarrollo económico deseado. Consecuentemente, solo en un gobierno democrático y legítimo, apoyado por la mayoría del pueblo, se podría aspirar a luchar contra la catástrofe económica que vivimos hoy día en Venezuela. Además, tanto el Banco Central de Venezuela, como la empresa petrolera PDVSA deben tener autonomía y libertad de acción para evolucionar y generar  soluciones y acciones que contribuyan con mejorar las actividades económicas que requiere el país con urgencia.

En consecuencia, solo bajo las premisas anteriores, se podría intentar recuperar exitosamente la economía del país, para lo cual se requiere de legitimidad en el gobierno, unidad en la población y paz en el país. A continuación las medidas a la vista que considero razonables exponer ante el respetable lector: 1)  Reestructurar la deuda externa, y re endeudarse más, bajo un nuevo plan de pago. 2) Ordenar y reducir razonablemente el gasto público. 3) Privatizar las empresas estales que dan perdidas económicas. 4) Desarrollar y mejorar el aparato productivo del estado, que garantice; empleos alimentación, mejoramiento de la salud y la producción de bienes de servicios a la población. 5)  Optimizar la burocracia del país, reduciendo la cantidad de ministerios, empleados y empresas injustificables. 5) Reducir el tamaño de las Fuerzas Armadas Nacionales a un nivel racional y funcional tal como se requiere y lo establece la constitución de la república, según el rol que deberían cumplir éstas en beneficio de la patria, no del gobierno. 6) Desarrollar proyectos nuevos y rentables a cargo del sector privado, dándole las garantías legales para actuar y producir los servicios y bienes que requiere el país. 7) Reestructurar a PDVSA y mejorar su potencial de producción, para elevarlo a niveles  anteriores de 3 millones de BPD. 8) Eliminar el control de cambio y dolarizar la moneda.

Seguramente que los expertos en economía, sociólogos, historiadores y políticos, podrían disentir y mejorar algunos puntos señalados, así como añadir premisas adicionales, para mejorar y enriquecer la propuesta con valor agregado, y dar prioridad a tal lista. Para que un nuevo gobierno realice tan extraordinaria tarea, será necesario lograr la gobernabilidad la paz y la armonía  del país, el cual está políticamente  muy fracturado y resentido.  No dudo, que con la sola salida del chavismo del poder, Venezuela cambiaría su rostro, estaría de fiesta y apoyaría tal programa de recuperación.

Dado que para el desarrollo de la economía del país, por las razones explicadas anteriormente, entre otras, jamás el actual gobierno lo podrá mejorar, puesto que entre otras razones, no cambiara su modelo de desarrollo económico populista y rentista del petróleo, único renglón de la economía que en realidad le interesa al régimen. Por lo tanto, este insistirá en la mentira y el engaño  para aparentar resolver  la mala economía del país, algo que jamás lo logrará sin la ayuda de los bancos mundiales ni del modelo económico de libre mercado o capitalismo.

De ser ciertos los rumores que circulan, de que  el régimen firmaría un contrato “abierto” conocido como llave en mano (o similar), con China y Rusia para encargarse de desarrollar la industria del petróleo, junto a la clase obrera de PDVSA para intentar llevar la producción de crudo y gas a los niveles, que le permitan al régimen aumentar los ingresos del país en base a los ingresos petroleros. Bajo este esquema la situación de Venezuela empeoraría y complicaría.  Dado que eso sería violar la constitución de Venezuela, y es muy probable que la población entera se oponga a tal tipo de contrato. No obstante tal solución para el chavismo sería la conveniente y perfecta, y seguramente intentaran imponerla, por la fuerza del poder u otras formas ilegales de actuar.

Está fehacientemente demostrado, del fracaso, errores y exceso de confianza cometidos por el  régimen, marxista leninista de Cuba y Venezuela, de que solo con la producción e ingresos provenientes del petróleo de Venezuela, se podría llevar a cabo el financiamiento global de la revolución bolivariana en Venezuela y el contribuir con el subsidio a otras naciones latinoamericanos, adláteres de tal revolución. No se percataron de que aun así, tal proyecto político, sería social y económicamente inviable, tal como sucedió en la realidad. Las agujas del reloj avanzan inexorablemente hacia el fin de la vigencia del chavismo y el final de su aventura delictiva. Reloj al cual no podrán detenerle sus manijas del tiempo, puesto que no saben cómo salir de tal aventura, la cual ha destruido a Venezuela hasta sus cimientos y ha expuesto al chavismo al fracaso y a la vergüenza.

El régimen chavista, debería saber que con sus métodos y modelos económicos populistas, no podrán superar jamás, la situación económica actual. La solución a nuestro problema no es tan simplista como ellos lo creen y desean hacerle creer al pueblo venezolano y a la comunidad internacional. Su única y posible acción lógica es la de renunciar al gobierno, y someterse a la justicia internacional para pagar por sus crímenes, los cuales son variados y graves. Pretender insistir en salidas mágicas, podría resultar más caro de lo que suponen.

Sabemos que el régimen se niega a renunciar y además, se niega a aceptar una salida electoral transparente y pacífica del poder, que permita a Venezuela elegir a un gobierno democrático y competente, que se encargue de resolver todos los problemas que ha ocasionado el chavismo como gobierno. En consecuencia, la única opción y reto que tenemos por delante los venezolanos, es la de seguir luchando con toda nuestra fuerza y alma, para lograr sacar al régimen del poder, de la forma que sea necesaria, por más difícil, traumática y costosa que esta sea. ¡Venezuela primero!

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