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Los descalificadores

A los felicitadores siempre presentes en nuestro medio se suma ahora la fauna de los descalificadores que se creen dueños de la verdad y sin pruebas desacreditan a cualquiera que emprenda una acción o emita una declaración que no esté acorde con lo que piensa el descalificador. Cuando salgamos de este totalitarismo alguien tendrá que escribir sobre Los Descalificadores, a semejanza de Los Felicitadores de Pedro María Morantes, mejor conocido como Pío Gil.

Quede claro que no nos referimos a las críticas sustentadas o incluso a alguna que otra descalificación esporádica sin mucho análisis, pero no malintencionada, sino a quienes utilizan sistemáticamente la descalificación para destruir a alguien. Algunos lo hacen por narcisistas, otros para intentar ganar tribuna y algunos por poco juicio. En tiempos normales eso no tendría mayor importancia, pero en la actuales circunstancias los descalificadores deben percatarse de que dificultan la posibilidad de salir de Maduro y su pandilla.

No faltará quien se rasgue las vestiduras, alegue que no acepta censurarse y que no puede callar ante supuestas traiciones y complicidades. Quien tenga pruebas de ello que hable sin cortapisas, pero que guarde prudente silencio si no las tiene. En una situación política tan compleja y ante criminales es muy difícil tener una solución óptima.

En lo personal quisiera que los militares le dijeran a Maduro que respetan la Constitución y que el Informe Bachelet confirma lo que era notorio sobre las violaciones a los derechos humanos, por lo que debe dejar Miraflores. Sin embargo, otros consideran que eso no es conveniente alegando que los militares no deben ser árbitros. Aunque no compartimos este último punto de vista, no por ello debemos tildar de colaboracionistas a sus divulgadores.

En lo personal no nos parece conveniente para el futuro del país que se produzca una intervención militar extranjera, la cual por lo demás no cuenta con el visto bueno de ningún país, pero no por ello descalificamos a sus proponentes. Nos parece que la visita de Bachelet fue positiva, pero no descalificamos a quienes sostienen que con la misma afianzó al régimen.

Más recientemente las descalificaciones giran en torno a si se debe o no negociar con el régimen una salida política. Epítetos de diversa índole han llovido sobre nuestros negociadores, todos ellos honorables y de trayectoria democrática. También sobre Juan Guaidó, presidente (e) de la República. Lo procedente es que los dirigentes orienten a los dirigidos sobre los pro y contras de la negociación y si existe otra opción viable. Hemos escuchado decir tajantemente a algunos que no se debe negociar y cuando preguntamos sobre qué opción ofrecen la respuesta evasiva es “ah yo no sé, porque no soy político”.

Estamos de acuerdo en que el régimen no va a ceder el poder en una mesa de negociación si no hay mayor presión interna y externa. No es solo por temor a las consecuencias, sino porque no le importa que el país se siga deteriorando y que los venezolanos continúen emigrando. Un cambio de posición sería posible si dentro de las filas del régimen surjan más voces disidentes que entiendan que les conviene ceder.

Respetando otros pareceres, consideramos que la inexistencia de otra opción realista, no queda más que acudir a negociar. Ante la negativa del régimen de aceptar un cambio, los países que han manifestado interés en que se resuelva nuestra situación quizá puedan ejercer mayor presión. Inclusive, si Rusia y China deciden privilegiar sus interese económicos en Venezuela sobre los geopolíticos, podrían dejar de alcahuetear al régimen. Instamos a los dirigentes opuestos a la negociación a que que no descalifiquen esa opción y le otorguen el beneficio de la duda. Eso desincentivaría a quienes insultan sin razones válidas al presidente (e) Guaidó y a nuestros representantes en las negociaciones.

¿Qué sería lo deseable para nosotros? Establecimiento ya de un gobierno de transición sin Maduro y elecciones transparentes lo más pronto posible. ¿Qué sería quizá lo aceptable en última instancia? Que Maduro siga en Miraflores por unos meses mientras se realicen elecciones transparentes con nuevo CNE, libertad de los presos políticos, retorno de los exiliados, fin de la inhabilitación de partidos políticos y de dirigentes, suspensión de la ilegítima Asamblea Constituyente y neutralización del TSJ usurpador. Lo de menos es si Maduro puede o no ser candidato. Ojalá lo sea. Con el respaldo del Informe Bachelet la oposición está más fuerte que nunca. No perdamos esta oportunidad.

Como (había) en botica: Según fuentes secundarios de la OPEP, la producción de crudo de Venezuela es de solo 734.000 barriles por día.(b/d). Según esas mismas fuentes, en el año 2001 fue de 2.690.000 b/d. La joven clarinetista Karen Palacios y nuestro amigo y gran luchador por los derechos humanos José Méndez, siguen secuestrados por el régimen ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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