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Berlusconi actualiza las cifras trágicas del terremoto en Los Abruzos

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha viajado hoy a la región de Los Abruzos, golpeada ayer por un fuerte terremoto de 6.3 en la escala Richter que ha devastado la zona, dejando a decenas de miles de personas sin hogar. Desde la ciudad de L’Aquila, una de las más afectadas, el jefe del Gobierno ha actualizado el balance del seísmo, que se ha llevado por delante la vida de 207 personas, de las que 17 están aún sin identificar. Además, se busca bajo los escombros a 15 personas que permanecen desaparecidas, después de haber sacado con vida de entre las ruinas a 150.

Tras el temblor de ayer, seguido esta noche y en la mañana de hoy por varias réplicas, algunas de magnitud de hasta 4,8, los equipos de rescate se centran en el rescate de las víctimas que aún pueda haber bajo los cascotes a los que han quedado reducidos miles de casas y edificios. Berlusconi ha informado de que a esta hora son 15 los desaparecidos. Un total de 7.000 personas trabajan para encontrar a estas personas, entre las cuales podría haber un español, según ha informado el cónsul general en Nápoles, Luis Gómez de Aranda. El diplomático ha dicho que el resto de españoles que se encontraban en la zona están ya evacuados. Sólo se carece de noticias de uno, que estaba en la zona por «actividades privadas» y que no está registrado como residente.

El Gobierno de Berlusconi, que ayer declaró el estado de emergencia, ha declarado día de luto nacional. Hoy, ya desde la región afectada, ha actualizado el trágico balance del seísmo: 207 muertos, 17 de ellos sin identificar; 100 heridos graves; 15 desaparecidos y más de 70.000 personas se han quedado sin hogar.

Nuevos temblores

Mientras tanto, varios nuevos seísmos se han podido sentir a lo largo de la madrugada y la mañana. El suelo ha temblado y los vecinos de L’Aquila han vuelto a sentir pánico en mitad de un gran alboroto. Las réplicas no dan tregua a los habitantes de esta ciudad. Esta noche ya saltaron las alarmas. A las 23.57, y con una magnitud de 3,8 grados en la escala de Richter, la tierra ha vuelto a temblar en los alrededores de las ciudades de L’Aquila, Barreto y Scoppitto. Pasada la 1.15 de la madrugada, una nueva sacudida, esta vez de 4,8 grados, se ha sentido de nuevo sobre la zona. Por ello, Berlusconi ha recomendado a la población que «no entren en sus casas».

L’Aquila, epicentro del seísmo, parecía bombardeada. El miedo se ve en la cada cara de cada ciudadano, como en la de Magdalena León, una española que vive en L’Aquila como profesora. «Sentí como temblaba todo, sentí como se movía la cama», dice entre lágrimas.

Grandes destrozos

Prácticamente todos los inmuebles de L’Aquila muestran importantes desperfectos, incluidos varios de los magníficos edificios históricos y las iglesias que adornan la bella ciudad medieval, capital de la región de Los Abruzos, de 68.000 habitantes. Algunos edificios se han derrumbado por completo, muchos enseñan sus entrañas desnudas a las calles repletas de escombros y detritus.

Una mujer sentada a pocos metros, se sobresalta. Sus dos hijas están ahí abajo. De 22 y 24 años, vivían en un piso en la primera planta y estudiaban en la universidad local. «Volvieron a L’Aquila el domingo por la noche, a las 23.30. Tenían clase la mañana siguiente», dice Marcella. Las lágrimas se asoman, pero la madre las mantiene ahí, en el borde de los ojos. Repite varias veces, como en una letanía, la palabra «clase». La interrumpen las excavadoras, que reanudan su acción.

Un poco más allá, ante otro edificio derrumbado, Renato Salvarese, de 49 años, trata de echar una mano. Fue otro de los que primero se lanzaron entre los escombros durante la noche. Unas monjas que gestionan una residencia para ancianos le describen como un héroe. «Se me murió un chaval, Andrea, entre las manos, hostias. Sólo decía ‘sacadme, por favor, sacadme’. Nada más. Le sacamos, pero demasiado tarde», dice Salvarese, y no hay nada más que añadir.

Este hombre, oriundo de la Campania, vivió otro tremendo terremoto que las fallas geológicas de la zona provocaron en 1980, un centenar de kilómetros más al sur. Más de 3.000 murieron entonces. El temblor de ayer pudo sentirse en gran parte del país, desde la región de Emilia Romagna hasta Nápoles.

En la parte nueva de la ciudad, miles de personas deambulaban aparentemente sin rumbo. Se sienten más seguros en los espacios abiertos, ante las constantes réplicas. Muchos pasarán esta noche en tiendas de campaña instaladas en los dos centros deportivos de la ciudad, que no dan abasto. Otros dormirán en sus vehículos.

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