Actualidad Internacional

Bush define su agenda

Todos los años por estos días en el Capitolio de Washington los congresistas estadounidenses se ponen de pie y dan una larga ovación de bienvenida al presidente, quien acude a presentar su discurso sobre el estado de la Unión.

En esta ocasión puede ser más que un trámite protocolar. Muchos esperan que el mandatario selle el giro «neoconservador» de su gobierno, que es la etiqueta que muchos analistas ponen a las políticas republicanas de los últimos cuatro años.

Por eso del discurso de esta noche se esperan importantes definiciones de lo que será la agenda de los próximos cuatro años de mandato de Bush.

Pese a las repercusiones internacionales y un creciente debate interno, Irak no es el punto más importante. La polémica es doméstica y se centra en dos reformas cruciales: la del seguro social y la de inmigración.

Seguro social

Los republicanos hacen uso de las matemáticas para advertir que tras 70 años en funcionamiento, el sistema empezaría a mostrar signos de agotamiento y colapsará dentro de poco tiempo.

El gobierno asegura que en 10 años cada pensión se financiará con los aportes de sólo dos trabajadores.

En la actualidad las contribuciones de 16 trabajadores son suficientes para pagar una pensión.

El presidente adelanta una fuerte campaña a favor de su proyecto de reforma que permitiría que los trabajadores coticen en fondos privados de pensión.

«Salvar la seguridad social es un desafío económico, pero es también un imperativo moral», decía Bush la semana pasada en su programa radial de los sábados.

«El sistema está quebrado y no podrá cumplir sus promesas con los jóvenes cuando éstos se retiren», indicó el mandatario.

Pese a la supuesta evidencia numérica de la campaña gubernamental, los demócratas se niegan a usar la palabra «crisis».

Desconfían de los fondos privados, que al ser empresas guiadas por conceptos de rentabilidad pueden no ofrecer las mejores opciones a sus «clientes», los trabajadores que coticen.

«El presidente puede olvidarse de privatizar nada. Simplemente no sucederá», aseguró el martes el líder de la minoritaria bancada demócrata en el Senado, Harry Read.

Esa reforma deberá ser decidida en el Senado, donde los demócratas dicen tener suficientes votos para bloquearla.

Otra polémica la genera la propuesta de reforma de las leyes de inmigración.

El presidente quiere que se flexibilicen las normas para permitir el ingreso de más trabajadores temporales.

Según muchos analistas esa propuesta le ganó el apoyo de muchos inmigrantes en las pasadas elecciones.

«Es una prioridad de mi gobierno», dijo Bush en su primera rueda de prensa tras la segunda toma de posesión la semana pasada: «La gente viene a nuestro país a hacer trabajos que los estadounidenses no quieren hacer».

Pero en este punto, el gobernante parece no contar con el apoyo de su propio partido. Al menos 60 congresistas republicanos han expresado su oposición al proyecto que consideran peligroso para la seguridad nacional.

Según estos grupos, las reglas de inmigración hay que reforzarlas, no suavizarlas.

¿Hasta cuándo Irak?

Se espera que Irak sea otro punto destacable del discurso presidencial.

El resultado del proceso electoral iraquí del domingo parece haber dado un alivio al gobierno que últimamente ha recibido fuertes críticas internas sobre el manejo de la crisis.

Para la Casa Blanca la realización de las elecciones habla del éxito de su política. Pero muchos demócratas vienen presionando para que se establezca una fecha para el regreso de los más de 150 mil soldados estadounidenses desplegados en Irak.

Además el diario conteo de bajas estadounidenses empieza a preocupar a la ciudadanía.

Sin embargo, parece poco probable que el presidente ponga fechas según dijo a la BBC Rick Barton, director del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos con sede en Washington.

«Aunque hay descontento con los costos de estar en Irak, la disciplina dentro del partido Republicano es muy fuerte».

«Al presidente le gusta tener fechas fijas, pero creo que es de los que piensan que si nos hubiéramos quedado en Vietnam habríamos podido ganar la guerra».

Para el gobierno estadounidense, Irak se inscribe dentro de la estrategia mayor que implica la llamada guerra contra el terrorismo, clave en la política de seguridad nacional.

El resto

En el discurso sobre el estado de la Unión Bush hablará también de asuntos de economía como los impuestos y el déficit fiscal.

La próxima semana se presentará el proyecto de presupuesto y la Casa Blanca ya anunció que registrará el mayor déficit de la historia, unos $ 450 mil millones.

En su campaña por la reelección, Bush prometió que al final de su mandato el déficit se habrá reducido a la mitad.

Sin embargo los analistas no ven cómo podrá lograrlo si insiste en no aumentar los impuestos.

Además, el gobierno tiene que seguir sufragando operaciones militares extraordinarias como Irak o Afganistán.

Y es justamente en los temas económicos en donde algunos esperan que el presidente pueda arrojar alguna luz de cómo van a ser los próximos cuatro años de su gobierno.

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