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El misterioso señor de los peajes

Ayer se confirmaron dos cosas. La primera, que el director ejecutivo del Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi), Claudio Uberti, era uno de los pasajeros del vuelo privado que dejó en la Aduana una valija de 800.000 dólares. La otra, que el propio Uberti es el hombre que teje con manos de artesano la cuidada relación con Venezuela, aliado clave de la administración kirchnerista.

Pese a tener bajo su control las rutas concesionadas, es decir, todas aquellas en las que se paga peaje, y a que sus funciones estuvieron lejos de los dominios de Hugo Chávez, Uberti siempre manejó personalmente la relación con Caracas. En algún momento su nombre se mencionó como eventual embajador en Venezuela, pero la voluntad del propio Chávez torció la balanza en favor de Alicia Castro.

Pese a esta decisión, el funcionario habría realizado viajes a Venezuela casi con frecuencia semanal.

Más allá de esa función que no figura en el organigrama de su puesto, Uberti tiene a su cargo el control de todas las rutas, autopistas y puentes que cobran peaje. Y como ocurre en cada uno de los organismos del Gobierno en los que se manejan cuantiosos presupuestos, los sillones los ocupan hombres de confianza del ministro de Planificación, Julio De Vido.

Hasta que Kirchner llegó al poder, el Occovi fue un organismo menor encargado de cuestiones administrativas que surgían de los contratos de concesión de las rutas y autopistas. En 2003 todo cambió. El Presidente decidió no renovar las concesiones a las empresas que explotaban los corredores viales (no las autopistas, sino las rutas que cobran peaje) y el Occovi empezó a terciar en un negocio que mueve millones.

Hasta ese momento, las concesionarias cobraban los peajes y pagaban un canon al Estado. Las obras y mejoras debían financiarse con la tarifa que se cobraba en las casillas de peaje. Pero en octubre los concesionarios cambiaron. Desde noviembre de 2003, la recaudación de las cabinas de peaje del país (con excepción de la ruta 2, que es una concesión bonaerense) se depositan en el Occovi. Y luego será el organismo que dirige Uberti el encargado de liquidar los pagos por el canon de explotación. Así se revirtió la ecuación y el Occovi pasó a ser un órgano de vital importancia para el sector: empezó a manejar la caja y las obras en las rutas.

Las nuevas funciones de Uberti multiplicaron su presupuestos. En 2003, el área tenía asignados 8,2 millones de pesos para funcionar y en 2004 algo menos: 6 millones. Pero llegarían tiempos mejores para Uberti. Si la comparación se realiza contra 2007, el crédito vigente para que consuma el Occovi aumentó un 6600%: llegó a 406 millones de pesos, según el Ministerio de Economía.

Otra de las partidas millonarias que maneja Uberti indirectamente desde el Occovi y, por lo que tambien fue duramente cuestionado por dirigentes de la oposición, tiene que ver con los fondos fiudiciarios destinados a las obras viales.

Aunque no sólo la oposición objetó del desempeño del funcionario de Planificación. desde hace más de dos años que tanto la Auditoría General del Nación como la Fiscalía de Investigaciones Administrartivas emitieron varios dictamenes por separado donde observaron graves irregularidades en la renegociación de los accesos a la Capital por parte de la oficina a cargo de Ubert

Por Diego Cabot
De la Redacción de LA NACION

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