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A un mes de las elecciones: ¿una oposición sin posición?

El pasado 20 de mayo del año en curso Venezuela vivió la más grande incertidumbre política de su trayectoria: unas elecciones y no elecciones presidenciales, en democracia y dictadura, en medio de odio y reconciliación. El evento culminó así: Nicolás Maduro “reelegido” en su cargo con “5.823.728 de votos” y “una participación electoral de 46,01%”, según cifras del Consejo Nacional Electoral (CNE). El primer dilema: en dictaduras no hay elecciones democráticas, el segundo: solo en democracias se puede elegir.

El especialista en política, Daniel Varnagy, consideró los supuestos comicios como unos  “actos de votación impulsados por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) a las órdenes del Gobierno”.

Los venezolanos en las calles manifestaron ese sentimiento de confusión, desde antes del 20 de mayo, con silencio e indiferencia. De acuerdo a la cobertura que los medios de comunicación hicieron ese domingo, se pudo evidenciar la ausencia de venezolanos en los centros de votación. La pregunta es: ¿acataron el llamado de la oposición a no votar?

La oposición venezolana se ha querido mostrar activa. Ha convocado a protestas sociales, nacionales e internacionales; asambleas de ciudadanos; eventos en rechazo al régimen; todo ello con la finalidad de “presionar” a Nicolás Maduro para que renuncie a su cargo o en su efecto se convoquen unas elecciones “justas y transparentes”.

Para nadie es sorpresa que los venezolanos han hecho caso omiso a estos llamados. Según Luis Salamanca, politólogo: “No hay calle, la gente regresó a su vida privada y para volver a sacarla de allí es difícil”.

Salamanca precisó: “A la oposición le toca hacer una nueva estrategia política para seguir luchando por el cambio político, cuando no hay elecciones y solo el mundo está actuando para aislar a Maduro”.

La oposición venezolana no está preparada, ni se está preparando para eventualidades que pueden ocurrir en un marco como este, de crisis tan profunda. No tienen estrategia de lucha compartida. Cada día se ve que hay una pelea entre ellos por el liderazgo”, agregó Salamanca.

Presión internacional: ¡Con todo!

Del otro lado de la moneda, se podría decir que los partidos políticos opositores han logrado que la comunidad internacional fijé su mirada en Venezuela.

El Grupo de Lima, formado por 14 países: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía condenó el resultado de los comicios y prometió reducir las relaciones diplomáticas e interceder con organismos internacionales para que no se otorguen préstamos al gobierno de Maduro.

El día después de las elecciones, Estados Unidos anunció la intensificación de sus sanciones económicas, mediante una nueva orden ejecutiva en la que limita la capacidad del gobierno venezolano de liquidar activos públicos, incluida la deuda pública y bonos de Pdvsa.

Daniel Varnagy explicó que en el siglo XXI las medidas que se están tomando para ir en contra de los sistemas autoritarios “son las llamadas sanciones quirúrgicas”. “Son sanciones financieras que van escalando, van hacia el ámbito, uno individual, y dos el ámbito de las deudas existentes y nuevas por parte de la principal industria venezolana que es Pdvsa”, expresó.

Varnagy presume que dichas sanciones van a ir aumentando para “quebrar la lealtad interna que todavía existe en el sistema político”. 

Por su parte, Luis Salamanca recalcó que Nicolás Maduro quiere gobernar “solo contra el mundo”. “Sin recursos económicos no va a tener oxígeno, no va a tener como gobernar”, dijo.

Del otro lado del continente, La Unión Europea manifestó que se dispone a actuar “rápidamente” para imponer más sanciones a Venezuela.

Las sanciones vienen de parte de los países más poderosos del mundo, están decididos a hacer que Venezuela cambie su dirección y este es un país importante en el concierto de las naciones”, enfatizó Varnagy.

El 30 de mayo Canadá sancionó a Cilia Flores y otros 13 chavistas por asegurar que han “destruido la democracia venezolana”. Salamanca indicó que si todo este cuadro internacional le cierra las puertas definitivamente a Maduro, la situación será “mucho peor” para el país.

En la Asamblea General de la OEA se aprobó, el pasado 05 de junio, una resolución que desconoce las elecciones de Maduro y se ratificó la existencia de una “alteración” en el orden constitucional de Venezuela. Estos serían los primeros pasos para la histórica suspensión del país de dicha organización.

Salamanca expresó que ese acontecimiento tiene de importancia que suma “más elementos de aislamientos y de dificultad para llevar un Gobierno”. Así como también la “ruptura de relaciones diplomáticas”.

El Grupo de Lima se reunió para consensuar el tono de la resolución sobre la crisis política y social de Venezuela que planea presentar en la Asamblea General de la OEA/ Foto: @SRE_mx
El Grupo de Lima se reunió para consensuar el tono de la resolución sobre la crisis política y social de Venezuela que planea presentar en la Asamblea General de la OEA/ Foto: @SRE_mx

Presión nacional: ¿Y la oposición?

La oposición, por otro lado, anunció que “seguirán luchando con más presión nacional e internacional”. Sin embargo, la única actividad de calle que se percibe a diario corresponde a personas haciendo largas colas para entrar al supermercado, al banco, para tomar el transporte público, para recibir las cajas Clap, y así sucesivamente.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no desmiente este hecho: el “desánimo” de las personas; y decidió relanzar su partido con unas supuestas actividades nuevas “mejor organizadas” para “luchar contra el régimen y presionarlo”. Por los momentos ese anuncio sigue en sala de espera ante la sociedad.

El especialista en política Salamanca explicó que la oposición debió participar en las elecciones del 20 de mayo, señaló que “ese era el momento”.

“Con una estrategia más propositiva, más asertiva, ni tampoco tiene para este momento una postura. Lo sensato sería que fueran a un nuevo reencuentro y se reunificaran y plantearan una salida común, pero no la estoy viendo. La oposición necesita unidad y criterio claro, común, para que la gente esté orientada políticamente. Aquí no hay dirección política”, relató el politólogo.

Por su parte, Varnagy señaló que la oposición lo que tiene que hacer “no es generar una unidad”. “Porque la unidad es una entelequia, eso no tiene sentido, sino generar una coalición estratégica para poder abordar estos temas”, explicó.

A su vez, la oposición creó, meses atrás, el Frente Amplio Venezuela Libre (FAVL) precisamente para unificar a toda la sociedad civil y sindical.

En todos los bancos de Mérida se reportaron colas de centenares de adultos mayor a la espera del pago de la pensión / Foto: Jesús Quintero Quiroz
En todos los bancos de Mérida se reportaron colas de centenares de adultos mayor a la espera del pago de la pensión / Foto: Jesús Quintero Quiroz

“Nunca vi el FAVL como una propuesta política de fondo, la vi como una especie de empezar desde cero nuevamente a construir algo, mientras el país se está hundiendo”, dijo Salamanca.

Varnagy también concordó en no ver la estrategia de dicho frente. “No sé si es porque obviamente no la quieren difundir, pero a mí me parece un poco más de lo mismo”, expresó.

De esta manera, consideró que la oposición debe tomar tres vías, “interdependientes las unas de las otras”:

“Primero, el tema de los partidos políticos, yo creo que tiene que haber una renovación en general de quienes tienen los altos cargos en los partidos políticos; en según lugar, tiene que haber una especie de reconciliación con las personas que trabajan en las instituciones públicas, porque esas son las personas que están sufriendo igual que todo el resto de la ciudadanía; y por último, las relaciones que se tiene que emprender con el sector militar, porque ellos son parte de la sociedad civil”.

Los líderes actuales de la oposición han perdido crédito por parte de la ciudadanía, a esto Varnagy manifestó que debe haber un nuevo liderazgo, pero especificó en que estos dirigentes deben ser jóvenes.

“Tiene que haber una decisión de las bases de los partidos en renovar los altos cargos y confiar mucho más en la juventud, que es una juventud muy preparada y que tiene la sensación de actualidad mucho más pegada a la piel”, dijo Varnagy.

Los partidos políticos han aludido que la liberación de ciertos presos políticos se ha debido a la presión nacional. ¿Pero realmente es eso cierto? Las calles hace más de un año que se “enfriaron”. Es la comunidad internacional la que está actuando.

Salamanca indicó que esta acción del Presidente de liberar presos políticos es para “mejorar su imagen” ante el mundo.

Varnagy, por su parte, piensa que los verdaderos cambios y la verdadera presión internacional llegará “para después de enero del próximo año, cuando Maduro culmine su cargo constitucionalmente”.

Lo certero en este tema, es que el pueblo de Venezuela está actualmente en proceso de redacción de un nuevo libro lleno de muchas páginas para la historia. Un libro que aún se encuentra en su capítulo: “¿Y ahora qué hacemos?”.

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