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Centros comerciales de Caracas también batallan contra la inseguridad

Centro Comercial Sambil Caracas | Raúl Romero
«Inseguridad hay en todos lados», dice la estudiante universitaria Isabel Ramírez para justificar su presencia en el Sambil, su centro comercial favorito. Admite haber escuchado «muchos cuentos» acerca de robos dentro y fuera del establecimiento. «Cuando vengo trato de estar pendiente de quién está detrás de mí o vengo acompañada. Cada uno debe estar pendiente de que no lo vayan a robar».

Sin embargo, la seguridad en los centros comerciales no es responsabilidad de los usuarios. Estos modernos negocios disponen de avanzados y variados mecanismos capaces de garantizar la tranquilidad de los visitantes, especialmente en la temporada de Navidad.

En el Sambil y el Tolón, por ejemplo, los clientes cuentan con los botones de pánico, que están dispuestos en los pasillos y en los locales, y que sirven para alertar al personal de vigilancia en caso de irregularidades.

«Los dispositivos están colocados en cada una de las plazas del mall. En los sótanos hay alarmas en las columnas pintadas de amarillo y rojo», dijo Isaac Benhamou Levy, gerente de seguridad del Sambil.

Indicó que el número de vigilantes será mayor, así como el de funcionarios de Polichacao, que hacen rondas en el centro comercial. En el Tolón, el personal de seguridad se incrementa en 20% entre noviembre, diciembre y enero, cuando aumenta el número de visitantes, indicó Francisco Cermeño, encargado de la seguridad del mall de Las Mercedes.

La tranquilidad. Una visitante del Tolón manifestó que aprovecha para hacer sus compras navideñas desde los primeros días de noviembre. «Salgo ahorita y vengo temprano precisamente porque más adelante ­en diciembre­ está todo el mundo en la calle, como loco, y se forma un caos en los centros comerciales. Al final corres más riesgo de que te roben entre la multitud», dijo.

En los municipio Baruta, Chacao y Sucre están tres de los centros comerciales más importantes de la capital, y por tanto esperan recibir el mayor volumen de personas esta temporada. Se calcula que los sábados y domingos de los próximos dos meses sólo al Sambil acudirán aproximadamente 80.000 personas, indicó Isaac Benhamou Levy.

Cemeño dijo: «Tenemos la siniestralidad más baja, en comparación con otros centros comerciales, porque contamos con el mayor número de cámaras por metro cuadrado que se puede tener».

Señaló que en el caso de ese centro comercial, el hecho de no estar cerca de una estación del Metro, los favorece, en cuanto al número de personas que lo frecuentan.

El jefe de seguridad del Sambil aclaró que «cada uno de los pasillos que dan acceso a los baños son monitoreados mediante un sistema de circuito cerrado». Por eso desestima las versiones sobre delitos en los sanitarios del centro comercial más visitado de la capital.

«La mayoría de las personas señalan haber sido objeto de robos en los baños del Sambil ni siquiera aparecen registradas en las grabaciones que tenemos de las adyacencias», expresó.

Aseguró que muchos de los denunciantes, al ser interrogados por la policía, modifican la versión inicial.

Comerciantes alerta. El ingenio de los ladrones en centros comerciales es tan diverso como la cantidad de tiendas donde pueden obtener la ropa más cotizada o los productos más demandados. Su modus operandi consiste en llevarse lo hurtado como si fuese comprado. A simple vista, pueden ser confundidos con un comprador. Sus paquetes pasan inadvertidos, a pesar de que en las bolsas está el dispositivo especial que hace que las alarmas de seguridad no se activen cuando salen del negocio con el botín.

«Aquí los ladrones esperan a que se le llene el local de clientes para entrar y llevarse unos zarcillos o una pulsera», dijo la empleada de una tienda de bisutería del centro comercial Millennium. La solución que encontró el dueño del comercio para evitar los robos fue contratar a más empleadas.

Comerciantes y policías saben cómo se desenvuelven los ladrones en las tiendas. «Las personas pasan a los probadores a medirse la ropa y se la llevan puesta», advirtió el comisario Daniel Jovez, director de Polichacao.

Los arrebatones a las personas que salen de los bancos de los centros comerciales son frecuentes, especialmente en el Unicentro El Marqués. Giovanni Aponte, gerente de seguridad del centro comercial, advirtió que en estos dos meses, en los que los trabajadores cobran las utilidades, implementarán planes especiales para resguardar esas áreas y el acceso que conecta con la estación del Metro La California. El director de Polisucre, Manuel Enrique Furelos, anunció que reforzarán la presencia policial en los alrededores del Unicentro.

Comodidad y paranoia. Cada quien adapta la rutina a sus necesidades. Mercedes Arriaga dijo que prefiere el San Ignacio porque es el centro comercial que queda más cerca de su casa.»Nunca hay demasiada gente. Cuando vengo a la peluquería o a comprar algo procuro estar atenta a las personas que andan merodeando los lugares a los cuales entro; dónde se paran, qué están haciendo.

y no hablo con extraños. Tampoco me manejo con dinero en efectivo; si voy a pagar algo, lo hago con tarjeta o cheque».

La seguridad y la necesidad de preservar la integridad también son consideradas por los visitantes de los centros comerciales. Roxana Alvarado prefiere El Recreo para hacer compras.

«Es grande, amplio y, por más gente que haya, siempre puedes caminar tranquilo. Además, si sucede algo y hay que correr tienes muchas vías por donde salir», manifestó.

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