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En Bolívar es más fácil conseguir balas que medicinas contra el paludismo, por Marcos David Valverde

La imagen por sí sola quizás no dé el contexto necesario: una fila de gente bajo la lluvia. El estoicismo prevalece. Puede ser por comida. Pero, si bien es válido, la certeza resulta peor: los de la foto no están esperando la beneficencia estatal para sus estómagos por la vía de los CLAP, sino por atención médica.

Todo se devela al ahondar más en la historia de la imagen, pues muchos de los que están allí, debajo de la lluvia, tiritan por la fiebre y se encorvan por el dolor que les produce la enfermedad que padecen, el paludismo.

Todos son habitantes de Las Claritas, municipio Sifontes, en la parte sur del estado Bolívar, región que, de acuerdo con la Dirección de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio del Poder Popular para la Salud es una de las que concentra mayor cantidad de casos de ese mal, junto con Delta Amacuro y Amazonas.

Lo mismo ocurre en Gran Sabana, Roscio, El Callao, Piar y Padre Pedro Chien, zonas mineras y rurales vapuleadas por la desatención en varios ámbitos. La salud es uno de ellos.

El brote de paludismo ha sido uno de los síntomas del descuido: si habitantes de las parroquias rurales del municipio Caroní (el más urbanizado de Bolívar) protestaron en mayo porque no recibían ni tratamientos ni atención médica por el paludismo, no es difícil deducir que en el sur se las han visto más negras.

Además de la escasez de medicamentos que afecta toda Venezuela, ¿hay más factores? El diputado de la Asamblea Nacional Américo de Grazia lo identifica: la inacción del Instituto de Salud Pública, dependencia de la Gobernación de Bolívar. Entre otras cosas.
Punto de cuenta Paludismo“Hay un punto de cuenta que habla de 87 millones de bolívares, y según las mismas personas que me lo entregaron (sus identidades están protegidas), esos recursos nunca llegaron al ISP”, especifica.

El papel detalla la “procura de recursos para continuar la reducción del 30 %  restante de transmisión de malaria durante el año 2016”. El total: 87.636.435,03 bolívares, “equivalentes a “USD 13.910.545,24”. La fecha: 1 de junio de 2016. La observación: “Muy urgente”. La firma: “Nicolás Maduro Moros, presidente”.

¿Qué hay del dinero? Insiste De Grazia: nada se sabe.

Las consecuencias

El diputado se afinca en un punto: debido a esa inacción del ISP, el programa de malariología prácticamente desapareció: en el estado Bolívar, desde hace mucho no hay planes de fumigación.

“Por eso es que esas cifras de malaria se dispararon y por eso es más fácil encontrar balas, municiones y granadas que medicinas contra el paludismo. Eso da una idea de la desviación institucional que hemos tenido en los últimos tiempos, en los que prácticamente el paludismo vuelve a ser instrumento para medir el tercermundismo donde nos sumergió este régimen, y de manera particular, lo que tiene que ver con el propio Francisco Rangel Gómez (gobernador de Bolívar)”, achaca, antes de especificar que Tumeremo, Las Claritas y El Dorado son las localidades más afectadas por la enfermedad.

La situación no es distinta para el municipio Piar, más concretamente para El Pao y El Manteco, y para el municipio Pedro Padre Chien, cuya capital es El Palmar.

Foto cortesía de Clavel Hernández
Foto cortesía de Clavel Hernández

Es lo que detalla el vicepresidente de la Cámara Municipal de Piar, Rafael Saavedra, al repasar datos oficiales: durante los primeros seis meses de 2015, al hospital Gervasio Vera Custodio, de Upata, llegaron 832 casos de paludismo. Este año, en el mismo lapso, ha habido más de mil 500 casos.

“Aquí había una unidad de malariología, pero toda esa infraestructura, administrada por el Distrito Sanitario, no tiene ni insumos. Desde la Cámara, hemos exhortado al ISP a que se haga algo no solo contra el paludismo, sino también contra dengue y zika, pero no se ha hecho nada. Quienes trabajan en esas áreas están solo cobrando el sueldo, porque no hay acciones preventivas”.

Durante el último mes, el ISP solo ha informado acerca de fumigaciones en algunos sectores de Ciudad Bolívar, capital del estado. Sobre las zonas rurales y mineras de sur no hay datos. La certeza es la que comparte un médico del ambulatorio de Las Claritas, quien exigiendo anonimato, apenas suelta que: “nos faltan todos los insumos. La situación sigue igual”.

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