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¡Oscuro panorama! Se requieren 15 mil millones de dólares para recuperar el sistema eléctrico

La insuficiencia y el deterioro actual de la infraestructura eléctrica han sido resultados del abandono de los planes de inversión y mantenimiento

Venezuela vive desde hace varios años una crisis eléctrica, que se tornó en colapso y superarla requiere algo más que disponer de suficientes recursos financieros.

Se requiere de las empresas eléctricas un esfuerzo permanente para operar y realizar el mantenimiento, la modernización y la expansión de esa infraestructura.

A la realidad se traduce en invertir 3 años y 15 mil millones de dólares para que el servicio de electricidad sea confiable y de calidad, sostiene Eduardo Páez Pumar fundador de La Asociación Integral de Políticas Públicas (Aipop).

«A nivel de reparaciones y mantenimiento y para tener una cierta holgura, se necesitaran aproximadamente 3 años y una inversión de 15 mil millones de dólares», dijo Páez Pumar en una entrevista concedida al Circuito Éxitos.

Recientemente Néstor Reverol, ministro de Energía Eléctrica del régimen de Nicolás Maduro, anunció que se ejecutará un nuevo plan para mejorar el Sistema Eléctrico Nacional.

Dicha maniobra plantea recuperar transformadores e importar nuevas fábricas, de una infraestructura eléctrica que ha sufrido durante los últimos veinte años un proceso de deterioro gradual, pero sostenido, como consecuencia de las políticas y prácticas aplicadas por los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

«Hay problemas de múltiple índole, problemas de combustible, falla en la operación de las plantas, problemas en las redes de transmisión y distribución», expresa el fundador de Aipop, quien de manera reservada asegura que el plan del régimen alivia un poco la crisis. «Reparar los transformadores ataca una de las áreas, que es la transmisión, una de las más afectadas».

Para Páez Pumar, lo primero que se debe hacer con el sistema eléctrico es descentralizar el servicio. Mientras que lo segundo es privatizar de forma parcial este sector.

Desde el 2009 la disponibilidad está por debajo de la demanda, eso ha sido continuo, a pesar de que hubo inversiones entre 2010 y 2013, se creció en la capacidad instalada.

«Ese crecimiento fue más lento que la demanda. sin embargo en 2014 la demanda fue cayendo junto con la situación económica del país, una crisis eléctrica continuada desde el 2009 hasta ahorita», asegura Páez Pumar.

«El sector industrial trabaja al 20% de su capacidad, aumentar eso al 40% significa exigir el doble al sistema eléctrico de la demanda actual y si estamos bajo déficit no podemos producir a menos que tengan generación propia», agrega.

La insuficiencia y el deterioro actual de la infraestructura eléctrica han sido resultados del abandono de los planes de inversión y mantenimiento, y de malas decisiones de inversión, tomadas improvisadamente o por razones políticas.

Táchira y Nueva Esparta sufren racionamiento diario

Entre los problemas estructurales se encuentra un déficit de generación con respecto a la demanda máxima, desde 2006-2007, que obliga a Corpoelec a racionar la electricidad (Lara y Aguilar, 2018). El deterioro del Sistema Interconectado, columna vertebral del sistema eléctrico, contribuyó al agravamiento del déficit eléctrico, sobre todo en los estados de occidente.

Zulia, Yaracuy y Mérida se han quedado a ciegas, mientras que el régimen no garantiza la estabilidad del sistema eléctrico en Venezuela. Buena parte de los montos «invertidos» en nuevas plantas no se tradujeron en aumento de la capacidad de generación disponible.

Corpoelec estableció zonas privilegiadas de suministro eléctrico (Caracas y Vargas); sin embargo, en estas zonas las interrupciones del servicio se han intensificado.

Mientras que los usuarios de Zulia, Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas, Lara, Falcón y Nueva Esparta, que sufren racionamiento diario, son los que perciben la peor calidad del servicio en todo el país según un informe del Observatorio Venezolano de Servicios Públicos en 2020.

En Táchira las fallas tiene más de 6 años. Es una situación que se ha vuelto cotidiana.

Informes indican que entre noviembre y diciembre estuvo regular el flujo eléctrico, contrario a la situación actual, pues en enero y febrero se aumentó a 10 y 12 horas sin electricidad. Reportes indican que en zonas fronterizas han estado hasta 24 horas sin electricidad.

En Nueva Esparta, es un problema de vieja data, porque hay una dependencia de tierra firme.

El problema más fuerte que la interrupción del suministro, es la falta de fluctuación, pues aunque se tenga electricidad, las maquinas dejan de servir.

Medios locales indican que desde hace tres semanas la situación es insoportable con las fluctuaciones más que con la suspensión del servicio.

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