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¿Renuncia, enmienda, reforma, referendo o ANC? ¿Cuál es la salida?, por Pedro Pablo Peñaloza

El presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, lo dejó muy claro el día de su juramentación: en seis meses, la oposición presentará al país una fórmula que permita superar la crisis política impulsando un cambio de Gobierno.

El mecanismo no se ha definido, pero ya la Unidad Democrática ha delineado sus principales características. El método a aplicar tiene que ser – describen sus promotores- democrático, constitucional, pacífico y electoral. En eso coinciden todos.

En el documento titulado Cómo ganar la AN, cómo ejercer esa mayoría y cómo conducir a Venezuela, presentado por la alianza en agosto de 2015, se descubrían las cartas que están sobre la mesa. Enmienda constitucional, reforma constitucional, referendo revocatorio o Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Cuatro posibles salidas al laberinto venezolano.

Antes de analizar la viabilidad de cada una de esas opciones, cabe preguntarse hasta qué punto es factible que la oposición cumpla la oferta expresada por Ramos Allup. “Si se pretende un cambio político serio, no gatopardiano, el único año útil para ello es 2016”, señala el profesor Luis Salamanca, doctor en Ciencias Políticas.

En realidad, el límite no lo impone Salamanca sino la propia Constitución, que en su artículo 233 establece que “si la falta absoluta (del Jefe de Estado) se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar dicho período”. En síntesis, cambiar para que nada cambie.

“La factibilidad de un cambio de esta naturaleza se construye políticamente, no existe a priori, dada la resistencia que opondrá el régimen a cualquier intento de cambio anticipado.  La oposición cuenta con el reciente apoyo popular del 6 de diciembre y debería desarrollar una estrategia desde ya, no dentro de seis meses”, enfatiza el exdirector del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Salamanca considera que en esta etapa “lo importante sería generar la agenda del cambio, marcar la opinión pública con ese tema, convocando al pueblo a ello, debido a que no hay señales de que la situación socio-económica mejore sino todo lo contrario”. A su juicio, “el cambio político sigue siendo un producto de primera necesidad como la harina con la que se hace la arepa y el pan”.

¿Por dónde?

En el debate sobre el camino a tomar para alcanzar la meta, el catedrático de la UCV plantea su criterio de selección: la facilidad. “Por ‘facilidad’ entiendo una vía que requiera la menor colaboración institucional de otros poderes públicos distintos a la AN. Todas las vías requieren la colaboración del Consejo Nacional Electoral (CNE), todas podrían pasar por la interpretación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), a todas se va oponer el Poder Ejecutivo”, resume el experto en Derecho Constitucional.

Partiendo de esa premisa, Salamanca resalta que “la vía más sencilla es la renuncia del presidente Nicolás Maduro, pero eso depende de él. Hasta ahora se ha negado, pero la dramática situación social y económica podría poner en el tapete esto. Si él renunciara, vendría una elección presidencial en 30 días”.

El investigador coloca de segunda en la lista la enmienda constitucional. “La AN tiene iniciativa para proponer una enmienda (30% de los miembros de la Cámara), el proyecto se aprueba por la mayoría de sus integrantes (84 diputados en adelante) y se discute como si fuera una ley ordinaria (dos discusiones y aprobación por mayoría). El Poder Electoral está obligado a someter a referendo la enmienda a los 30 días siguientes a la recepción formal del proyecto. El electorado la aprueba por mayoría de votos”.

Sobre la reforma de la Carta Magna, Salamanca advierte que es mucho más exigente que las dos anteriores. “Requiere la aprobación por las 2/3 partes del Parlamento contados sobre 167 (total de legisladores que conforman el órgano). Si lo hicieran sobre 163 (dado que en este momento está impugnada la elección de los cuatro representantes del estado Amazonas), sería objeto de una interpretación del TSJ y el CNE acataría a los magistrados y no a la AN. Esta para mí es la vía idónea, pero tiene este problema”.

Las otras dos iniciativas restantes –revocatorio y ANC- son las “más complejas”, de acuerdo con el politólogo. “Demandan muchos más actos y colaboración de los poderes”, acota. Para tener una idea de las dificultades que entrañaría un revocatorio, basta recordar lo dicho por Maduro en febrero de 2014 a todos los habitantes del país de la Lista Tascón: “Ahora no va a haber firmas planas, todo el que quiera recoger firma para un revocatorio de cualquier funcionario, tiene que ir y poner sus 10 huellas dactilares, tomarse una foto y firmar para que se sepa que en verdad es la voluntad del porcentaje exigido por la Constitución”.

Esta discusión política no se desarrolla en un ambiente aséptico. Al contrario, tiene lugar en medio de un desastre económico que asfixia a la sociedad venezolana. Salamanca advierte que “por debajo de los puentes corre el agua disolvente de la crisis. En algún momento, el pueblo puede manifestarse pidiendo atención a sus problemas”.

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