Economía

¿Deben continuar los astilleros venezolanos en el sector público?

I N T R O D U C C I O N:

Abordar esta cuestión, resulta, desde su principio, un tanto complicada, dada la pluralidad de criterios que, hoy día, existen al respecto y la tendencia reinante, especialmente, en las naciones occidentales, tanto europeas como americanas, de liberar al Estado de sus empresas públicas, porque, ciertamente, muchas de ellas, resultan una carga económica en sus presupuestos anuales e incluso se opina que pueden invadir los principios económicos de la libre competencia, perjudicando a la empresa privada. Por nuestra parte, respetamos estas opiniones, pero desearíamos exponer nuestro modesto punto de vista al respecto.

Cuanto más intensa es la crisis económica que vive una nación y más intenso es su déficit presupuestario estatal, más tendencia existe a privatizar las empresas públicas. Por una parte, a nuestro criterio, se persigue, con ello, por un lado, liberar recursos económicos públicos que tienen que ir destinados a subvencionar a estas empresas (que pueden arrojar pérdidas en sus ejercicios económicos anuales), para destinarlos a tender otras necesidades públicas, también, imperantes, tales como puedan ser la educación, la sanidad, las pensiones etc…,

De otra parte, impedir, con ello, que estas empresas públicas, subvencionadas, puedan invadir terrenos propios de la empresa privada y en definitiva, de la libre competencia de mercado.

Una consecuencia de todo ello, es que al desaparecer estas subvenciones, también se descarga el presupuesto anual estatal y se facilitará la disminución de ese no deseado ni recomendable déficit presupuestario.

Suele decirse, también, que el Estado es mal empresario e incluso que la presencia del mismo en el terreno empresarial, debe ser nula.

En general, por principio y sin analizar y conocer, detenidamente, el caso de cada nación, en concreto, no compartimos estas premisas, establecidas “a priori” y en consecuencia, nos permitimos, como hemos dicho anteriormente, plantear nuestro mencionado punto de vista.

P L A N T E A M I E N T O:

El concepto de Estado, dentro de la Teoría Jurídica del mismo y de los propios Principios de la Ciencia Política, es complejo de estudiar y cae, desde luego, fuera del contexto del presente artículo y naturalmente, no es materia que, por nuestra profesión, debamos abordar, ya que no somos juristas.

Sólo podemos decir, acudiendo a fuentes de textos de DERECHO CONSTITUCIONAL y DERECHO POLITICO, que como presupuesto básico, el concepto de Estado que podemos tener es:

UNA SOCIEDAD TERRITORIAL, JURIDICAMENTE ORGANIZADA, CON PODER SOBERANO, QUE PERSIGUE EL BIENESTAR SOCIAL.

Sobre éste presupuesto básico, vamos a basarnos al perseguir, como objetivo principal de la política socio-económica del Estado, es decir, el bienestar de la nación venezolana.

Desde luego, Venezuela, no es una excepción a lo anteriormente indicado, puesto que su actual vigente Constitución Bolivariana, con toda nitidez, en su Título VI, contempla que el Estado de la República Bolivariana de Venezuela, establece un modelo socio-económico y nos habla, ampliamente, en su Capítulo I, de la función del Estado en la economía de la nación venezolana.

Por ello, establece principios de justicia social, libre competencia, democratización, eficiencia….

Pero hay algo más. Nos dice que el Estado, generará fuentes de trabajo, elevará el nivel de vida de la población… creará actividades sociales y empresariales… asegurará la razonable productividad económica y social de los recursos públicos y privados… se reservará la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y carácter estratégico.

De todos es conocido, que la industria naval, en aquellas naciones, en las cuales, existe, es considerada de carácter estratégico, por razones de la propia defensa de la nación y de que, siempre, el dominio del mar, la libre salida al mar, el transporte marítimo, ha sido la base estratégica de la misma y causa de luchas de las grandes potencias, por dominar los mares.

Queremos decir, con ello, que Venezuela, tiene muchos kilómetros de costa, está situada en el Mar Caribe, núcleo estratégico para la navegación, tiene puertos comerciales, tales como son La Guaira, Puerto Cabello, Puerto La Cruz, Punta Cardón…. donde hay un continuo y muy denso tráfico marítimo comercial y sin embargo, una muy menguada industria naval.

Actualmente, sólo cuenta con un astillero público operativo, DIANCA, puesto que ASTINAVE, ha dejado de serlo, al ser, prácticamente, privatizado.

Las dos principales industrias petroleras venezolanas, se encuentran, precisamente, en Punta Cardón y ASTINAVE, geográficamente, está ubicado, entre ambas.

Este astillero, tiene, diariamente, fondeados, frente a sus instalaciones, buques tanqueros , aguardando su turno de entrada a las terminales de estas petroleras, para cargar, en sus tanques, el petróleo venezolano, principal fuente de exportación de esta nación.

Nos preguntamos si puede existir mayor razón socio-económica y estratégica que la anteriormente expuesta y que puede ampliarse a DIANCA (Puerto Cabello), por ser, puerto comercial de gran actividad. Pensemos que según datos estadísticos oficiales, por este puerto, sale, vía marítima, el 24,1% de las exportaciones no tradicionales venezolanas.

Ello representa, que en el año 1.998, se exportaron, por este concepto, 1.198 millones de $USA. Lo cuál, da una idea de la importancia del transporte marítimo para Venezuela y lógicamente, por Punta Cardón, se exporta, la mayor parte del petróleo venezolano, lo cuál, hace básico que ASTINAVE, exista como astillero operativo, si bien, hay que reconocer, que para ello, es necesario, realizar previas considerables inversiones (todas amortizables), para dotarlo de un adecuado dique seco o flotante, capaz de varar estos buques tanqueros, antes mencionados. El autor de este artículo, ya recibió, durante su estancia en ASTINAVE, como asesor técnico, el encargo de investigar el mercado para comprar un nuevo dique flotante, lo cuál, fue realizado, aún cuando la operación de compra no se llevó a efecto.

Sin duda, estas fuertes inversiones no están, fácilmente, a la mano de la iniciativa privada y he aquí, una nueva razón, por la cuál, opinamos que es la iniciativa pública, la que tiene que hacer frente a la misma, para ambos astilleros.

Por otra parte, Venezuela, tiene una Armada, con modernas unidades ligeras de combate, tales como fragatas, buques auxiliares etc.., que necesitan reparar en estos astilleros venezolanos y de hecho, pueden hacerlo, tienen interés en hacerlo y esto, puedo decirlo desde mi experiencia personal vivida, como ya he dicho, como Asesor Técnico de ASTINAVE.

Estamos hablando de un volumen considerable de reparaciones de buques, porque debemos, incluir, también, a la propia flota mercante venezolana y a los buques de banderas extranjeras (tanto de carga general como tanqueros), que, sin duda, dan suficiente carga de trabajo para ambos astilleros, tal como hemos indicado. Todo ello, sin descartar, las nuevas construcciones que pueden realizarse en ASTINAVE.

Desde luego, Venezuela, no cuenta con iniciativa privada, para hacer frente a la privatización de estos astilleros y mantenerlos operativos y a nuestro entender, por las razones, ya indicadas, no es lo más aconsejable privatizarlos, enajenando, por tanto, industrias de interés nacional y estratégico, que, consecuentemente, deben estar en manos del Estado venezolano.

Pero debemos añadir que ASTINAVE está ubicado en una zona geográfica venezolana árida y con un clima duro y riguroso. En definitiva, es una zona económicamente deprimida, pues Los Teques y su contorno, sufren los rigores de esa climatología.

Punto Fijo, puede tener y de hecho tiene, su propia vida, puesto que las petroleras antes indicadas, están en su entorno y tenemos constancia de que ha crecido, demográfica y económicamente, en estos últimos años, pero no cabe duda de que la
actividad en ASTINAVE, también le repercute, en su beneficio, lo cuál, he podído comprobar personalmente.

Creemos que es una razón más que apoya nuestra tesis. No olvidemos el año 1.991.

En Enero, comenzó la Guerra del Golfo Pérsico y nos encontrábamos recién llegados a ASTINAVE. Durante los primeros meses que duro este conflicto bélico, las petroleras de LAGOVEN y MARAVEN, eran posibles objetivos de sabotaje. Durante la noche, sus luces se apagaban, se tomaron medidas precautorias de vigilancia y seguridad y ASTINAVE, no fue una excepción.

Creemos que con todo lo anterior, hemos presentado argumentos, reales y fehacientes, que defienden y avalan, a nuestro juicio, nuestra tesis, sin querer entrar en un detenido estudio de viabilidad que, lógicamente, podríamos hacer, ya que conocemos, en profundidad, el astillero.

DIANCA, sólo lo conocemos de visita y por tanto, no podemos hablar con tanto detalle como lo podemos hacer de ASTINAVE, pero estamos absolutamente seguros, de que, es, puede y debe ser rentable si su gestión es adecuada.

En consecuencia, entendemos que la industria naval venezolana, para que subsista, tiene que continuar en el sector público, sin perjuicio de que sea gestionada con criterios auténticamente empresariales para hacerla rentable y ello, no es difícil ni imposible de conseguir. Ello, ayudará, indiscutiblemente, a generar empleo y riqueza en la zona, especialmente,, insistimos de Los Taques.

A modo de ejemplo, pensemos que la relación media existente entre mano de obra directa y materiales, a efectos de facturación, en las reparaciones convencionales de buques, está en un 60% de mano de obra y un 40% de aportación de materiales.

Esta relación es inversa, para el caso de nuevas construcciones de buques o de grandes transformaciones de los mismos.

Añadimos, por último, que la cercanía de las costas venezolanas al Golfo de México, influye aún más en la captación de armadores interesados en reparar sus buques, ya que no tienen que desviarlos de sus rutas normales de navegación para entrar a reparar. El autor de este artículo, que ha desarrollado toda su vida profesional en el sector naval, ha navegado, con mucha frecuencia, durante doce años de la misma y conoce el intenso tráfico marítimo existente en esa zona geográfica.

C O N C L U S I O N:

Venezuela, afortunadamente, tiene crudo y es su principal fuente de ingresos en divisas, ya que lo exporta, pero también tiene hermosas playas y sin embargo su sector turístico está poco desarrollado.

Para mayor abundancia, tiene enormes llanos con pastos, ganado, agricultura, tiene nieve en Los Andes, tiene bauxita para fabricar Aluminio, es, en definitiva, una nación privilegiada por lo bienes económicos que posee y que pueden, en conjunto, aportarle riqueza.

Por consiguiente, el Estado, allí, donde la iniciativa privada, no puede o no está interesada en entrar, sobre todo, en sectores de interés estratégico, tales como los antes mencionados, debe intervenir asumiendo la actividad de empresario, en beneficio de toda la sociedad a la que se debe.

En modo alguno, la libertad de mercado queda conculcada ni lesionada, por este hecho, ni tiene por qué existir, confrontación alguna entre la iniciativa privada y la pública. Es más, iniciando la actividad empresarial el sector público, genera, necesariamente, actividad empresarial privada.

Sugerimos, en definitiva, que se medite, detenidamente, este paso, tan decisivo a dar, antes de llevarlo, definitivamente, a efecto.

¿DEBEN CONTINUAR LOS ASTILLEROS
VENEZOLANOS EN EL SECTOR PUBLICO?

I N T R O D U C C I O N:

Abordar esta cuestión, resulta, desde su principio, un tanto complicada, dada la pluralidad de criterios que, hoy día, existen al respecto y la tendencia reinante, especialmente, en las naciones occidentales, tanto europeas como americanas, de liberar al Estado de sus empresas públicas, porque, ciertamente, muchas de ellas, resultan una carga económica en sus presupuestos anuales e incluso se opina que pueden invadir los principios económicos de la libre competencia, perjudicando a la empresa privada. Por nuestra parte, respetamos estas opiniones, pero desearíamos exponer nuestro modesto punto de vista al respecto.

Cuanto más intensa es la crisis económica que vive una nación y más intenso es su déficit presupuestario estatal, más tendencia existe a privatizar las empresas públicas. Por una parte, a nuestro criterio, se persigue, con ello, por un lado, liberar recursos económicos públicos que tienen que ir destinados a subvencionar a estas empresas (que pueden arrojar pérdidas en sus ejercicios económicos anuales), para destinarlos a tender otras necesidades públicas, también, imperantes, tales como puedan ser la educación, la sanidad, las pensiones etc…,

De otra parte, impedir, con ello, que estas empresas públicas, subvencionadas, puedan invadir terrenos propios de la empresa privada y en definitiva, de la libre competencia de mercado.

Una consecuencia de todo ello, es que al desaparecer estas subvenciones, también se descarga el presupuesto anual estatal y se facilitará la disminución de ese no deseado ni recomendable déficit presupuestario.

Suele decirse, también, que el Estado es mal empresario e incluso que la presencia del mismo en el terreno empresarial, debe ser nula.

En general, por principio y sin analizar y conocer, detenidamente, el caso de cada nación, en concreto, no compartimos estas premisas, establecidas “a priori” y en consecuencia, nos permitimos, como hemos dicho anteriormente, plantear nuestro mencionado punto de vista.

P L A N T E A M I E N T O:

El concepto de Estado, dentro de la Teoría Jurídica del mismo y de los propios Principios de la Ciencia Política, es complejo de estudiar y cae, desde luego, fuera del contexto del presente artículo y naturalmente, no es materia que, por nuestra profesión, debamos abordar, ya que no somos juristas.

Sólo podemos decir, acudiendo a fuentes de textos de DERECHO CONSTITUCIONAL y DERECHO POLITICO, que como presupuesto básico, el concepto de Estado que podemos tener es:

-2-

UNA SOCIEDAD TERRITORIAL, JURIDICAMENTE ORGANIZADA, CON PODER SOBERANO, QUE PERSIGUE EL BIENESTAR SOCIAL.

Sobre éste presupuesto básico, vamos a basarnos al perseguir, como objetivo principal de la política socio-económica del Estado, es decir, el bienestar de la nación venezolana.

Desde luego, Venezuela, no es una excepción a lo anteriormente indicado, puesto que su actual vigente Constitución Bolivariana, con toda nitidez, en su Título VI, contempla que el Estado de la República Bolivariana de Venezuela, establece un modelo socio-económico y nos habla, ampliamente, en su Capítulo I, de la función del Estado en la economía de la nación venezolana.

Por ello, establece principios de justicia social, libre competencia, democratización, eficiencia….

Pero hay algo más. Nos dice que el Estado, generará fuentes de trabajo, elevará el nivel de vida de la población… creará actividades sociales y empresariales… asegurará la razonable productividad económica y social de los recursos públicos y privados… se reservará la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y carácter estratégico.

De todos es conocido, que la industria naval, en aquellas naciones, en las cuales, existe, es considerada de carácter estratégico, por razones de la propia defensa de la nación y de que, siempre, el dominio del mar, la libre salida al mar, el transporte marítimo, ha sido la base estratégica de la misma y causa de luchas de las grandes potencias, por dominar los mares.

Queremos decir, con ello, que Venezuela, tiene muchos kilómetros de costa, está situada en el Mar Caribe, núcleo estratégico para la navegación, tiene puertos comerciales, tales como son La Guaira, Puerto Cabello, Puerto La Cruz, Punta Cardón…. donde hay un continuo y muy denso tráfico marítimo comercial y sin embargo, una muy menguada industria naval.

Actualmente, sólo cuenta con un astillero público operativo, DIANCA, puesto que ASTINAVE, ha dejado de serlo, al ser, prácticamente, privatizado.

Las dos principales industrias petroleras venezolanas, se encuentran, precisamente, en Punta Cardón y ASTINAVE, geográficamente, está ubicado, entre ambas.

Este astillero, tiene, diariamente, fondeados, frente a sus instalaciones, buques tanqueros , aguardando su turno de entrada a las terminales de estas petroleras, para cargar, en sus tanques, el petróleo venezolano, principal fuente de exportación de esta nación.

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Nos preguntamos si puede existir mayor razón socio-económica y estratégica que la anteriormente expuesta y que puede ampliarse a DIANCA (Puerto Cabello), por ser, puerto comercial de gran actividad. Pensemos que según datos estadísticos oficiales, por este puerto, sale, vía marítima, el 24,1% de las exportaciones no tradicionales venezolanas.

Ello representa, que en el año 1.998, se exportaron, por este concepto, 1.198 millones de $USA. Lo cuál, da una idea de la importancia del transporte marítimo para Venezuela y lógicamente, por Punta Cardón, se exporta, la mayor parte del petróleo venezolano, lo cuál, hace básico que ASTINAVE, exista como astillero operativo, si bien, hay que reconocer, que para ello, es necesario, realizar previas considerables inversiones (todas amortizables), para dotarlo de un adecuado dique seco o flotante, capaz de varar estos buques tanqueros, antes mencionados. El autor de este artículo, ya recibió, durante su estancia en ASTINAVE, como asesor técnico, el encargo de investigar el mercado para comprar un nuevo dique flotante, lo cuál, fue realizado, aún cuando la operación de compra no se llevó a efecto.

Sin duda, estas fuertes inversiones no están, fácilmente, a la mano de la iniciativa privada y he aquí, una nueva razón, por la cuál, opinamos que es la iniciativa pública, la que tiene que hacer frente a la misma, para ambos astilleros.

Por otra parte, Venezuela, tiene una Armada, con modernas unidades ligeras de combate, tales como fragatas, buques auxiliares etc.., que necesitan reparar en estos astilleros venezolanos y de hecho, pueden hacerlo, tienen interés en hacerlo y esto, puedo decirlo desde mi experiencia personal vivida, como ya he dicho, como Asesor Técnico de ASTINAVE.

Estamos hablando de un volumen considerable de reparaciones de buques, porque debemos, incluir, también, a la propia flota mercante venezolana y a los buques de banderas extranjeras (tanto de carga general como tanqueros), que, sin duda, dan suficiente carga de trabajo para ambos astilleros, tal como hemos indicado. Todo ello, sin descartar, las nuevas construcciones que pueden realizarse en ASTINAVE.

Desde luego, Venezuela, no cuenta con iniciativa privada, para hacer frente a la privatización de estos astilleros y mantenerlos operativos y a nuestro entender, por las razones, ya indicadas, no es lo más aconsejable privatizarlos, enajenando, por tanto, industrias de interés nacional y estratégico, que, consecuentemente, deben estar en manos del Estado venezolano.

Pero debemos añadir que ASTINAVE está ubicado en una zona geográfica venezolana árida y con un clima duro y riguroso. En definitiva, es una zona económicamente deprimida, pues Los Teques y su contorno, sufren los rigores de esa climatología.

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Punto Fijo, puede tener y de hecho tiene, su propia vida, puesto que las petroleras antes indicadas, están en su entorno y tenemos constancia de que ha crecido, demográfica y económicamente, en estos últimos años, pero no cabe duda de que la
actividad en ASTINAVE, también le repercute, en su beneficio, lo cuál, he podído comprobar personalmente.

Creemos que es una razón más que apoya nuestra tesis. No olvidemos el año 1.991.

En Enero, comenzó la Guerra del Golfo Pérsico y nos encontrábamos recién llegados a ASTINAVE. Durante los primeros meses que duro este conflicto bélico, las petroleras de LAGOVEN y MARAVEN, eran posibles objetivos de sabotaje. Durante la noche, sus luces se apagaban, se tomaron medidas precautorias de vigilancia y seguridad y ASTINAVE, no fue una excepción.

Creemos que con todo lo anterior, hemos presentado argumentos, reales y fehacientes, que defienden y avalan, a nuestro juicio, nuestra tesis, sin querer entrar en un detenido estudio de viabilidad que, lógicamente, podríamos hacer, ya que conocemos, en profundidad, el astillero.

DIANCA, sólo lo conocemos de visita y por tanto, no podemos hablar con tanto detalle como lo podemos hacer de ASTINAVE, pero estamos absolutamente seguros, de que, es, puede y debe ser rentable si su gestión es adecuada.

En consecuencia, entendemos que la industria naval venezolana, para que subsista, tiene que continuar en el sector público, sin perjuicio de que sea gestionada con criterios auténticamente empresariales para hacerla rentable y ello, no es difícil ni imposible de conseguir. Ello, ayudará, indiscutiblemente, a generar empleo y riqueza en la zona, especialmente,, insistimos de Los Taques.

A modo de ejemplo, pensemos que la relación media existente entre mano de obra directa y materiales, a efectos de facturación, en las reparaciones convencionales de buques, está en un 60% de mano de obra y un 40% de aportación de materiales.

Esta relación es inversa, para el caso de nuevas construcciones de buques o de grandes transformaciones de los mismos.

Añadimos, por último, que la cercanía de las costas venezolanas al Golfo de México, influye aún más en la captación de armadores interesados en reparar sus buques, ya que no tienen que desviarlos de sus rutas normales de navegación para entrar a reparar. El autor de este artículo, que ha desarrollado toda su vida profesional en el sector naval, ha navegado, con mucha frecuencia, durante doce años de la misma y conoce el intenso tráfico marítimo existente en esa zona geográfica.

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C O N C L U S I O N:

Venezuela, afortunadamente, tiene crudo y es su principal fuente de ingresos en divisas, ya que lo exporta, pero también tiene hermosas playas y sin embargo su sector turístico está poco desarrollado.

Para mayor abundancia, tiene enormes llanos con pastos, ganado, agricultura, tiene nieve en Los Andes, tiene bauxita para fabricar Aluminio, es, en definitiva, una nación privilegiada por lo bienes económicos que posee y que pueden, en conjunto, aportarle riqueza.

Por consiguiente, el Estado, allí, donde la iniciativa privada, no puede o no está interesada en entrar, sobre todo, en sectores de interés estratégico, tales como los antes mencionados, debe intervenir asumiendo la actividad de empresario, en beneficio de toda la sociedad a la que se debe.

En modo alguno, la libertad de mercado queda conculcada ni lesionada, por este hecho, ni tiene por qué existir, confrontación alguna entre la iniciativa privada y la pública. Es más, iniciando la actividad empresarial el sector público, genera, necesariamente, actividad empresarial privada.

Sugerimos, en definitiva, que se medite, detenidamente, este paso, tan decisivo a dar, antes de llevarlo, definitivamente, a efecto.

ING. JUAN FRANCISCO SALAS ROMERO
DIPLOMADO EN PLANIFICACION Y AD-
MINISTRACION DE EMPRESAS.

(UNIVERSIDAD POLITECNICA DE MADRID).

Mayo 2.000.-

¿DEBEN CONTINUAR LOS ASTILLEROS
VENEZOLANOS EN EL SECTOR PUBLICO?

I N T R O D U C C I O N:

Abordar esta cuestión, resulta, desde su principio, un tanto complicada, dada la pluralidad de criterios que, hoy día, existen al respecto y la tendencia reinante, especialmente, en las naciones occidentales, tanto europeas como americanas, de liberar al Estado de sus empresas públicas, porque, ciertamente, muchas de ellas, resultan una carga económica en sus presupuestos anuales e incluso se opina que pueden invadir los principios económicos de la libre competencia, perjudicando a la empresa privada. Por nuestra parte, respetamos estas opiniones, pero desearíamos exponer nuestro modesto punto de vista al respecto.

Cuanto más intensa es la crisis económica que vive una nación y más intenso es su déficit presupuestario estatal, más tendencia existe a privatizar las empresas públicas. Por una parte, a nuestro criterio, se persigue, con ello, por un lado, liberar recursos económicos públicos que tienen que ir destinados a subvencionar a estas empresas (que pueden arrojar pérdidas en sus ejercicios económicos anuales), para destinarlos a tender otras necesidades públicas, también, imperantes, tales como puedan ser la educación, la sanidad, las pensiones etc…,

De otra parte, impedir, con ello, que estas empresas públicas, subvencionadas, puedan invadir terrenos propios de la empresa privada y en definitiva, de la libre competencia de mercado.

Una consecuencia de todo ello, es que al desaparecer estas subvenciones, también se descarga el presupuesto anual estatal y se facilitará la disminución de ese no deseado ni recomendable déficit presupuestario.

Suele decirse, también, que el Estado es mal empresario e incluso que la presencia del mismo en el terreno empresarial, debe ser nula.

En general, por principio y sin analizar y conocer, detenidamente, el caso de cada nación, en concreto, no compartimos estas premisas, establecidas “a priori” y en consecuencia, nos permitimos, como hemos dicho anteriormente, plantear nuestro mencionado punto de vista.

P L A N T E A M I E N T O:

El concepto de Estado, dentro de la Teoría Jurídica del mismo y de los propios Principios de la Ciencia Política, es complejo de estudiar y cae, desde luego, fuera del contexto del presente artículo y naturalmente, no es materia que, por nuestra profesión, debamos abordar, ya que no somos juristas.

Sólo podemos decir, acudiendo a fuentes de textos de DERECHO CONSTITUCIONAL y DERECHO POLITICO, que como presupuesto básico, el concepto de Estado que podemos tener es:

-2-

UNA SOCIEDAD TERRITORIAL, JURIDICAMENTE ORGANIZADA, CON PODER SOBERANO, QUE PERSIGUE EL BIENESTAR SOCIAL.

Sobre éste presupuesto básico, vamos a basarnos al perseguir, como objetivo principal de la política socio-económica del Estado, es decir, el bienestar de la nación venezolana.

Desde luego, Venezuela, no es una excepción a lo anteriormente indicado, puesto que su actual vigente Constitución Bolivariana, con toda nitidez, en su Título VI, contempla que el Estado de la República Bolivariana de Venezuela, establece un modelo socio-económico y nos habla, ampliamente, en su Capítulo I, de la función del Estado en la economía de la nación venezolana.

Por ello, establece principios de justicia social, libre competencia, democratización, eficiencia….

Pero hay algo más. Nos dice que el Estado, generará fuentes de trabajo, elevará el nivel de vida de la población… creará actividades sociales y empresariales… asegurará la razonable productividad económica y social de los recursos públicos y privados… se reservará la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y carácter estratégico.

De todos es conocido, que la industria naval, en aquellas naciones, en las cuales, existe, es considerada de carácter estratégico, por razones de la propia defensa de la nación y de que, siempre, el dominio del mar, la libre salida al mar, el transporte marítimo, ha sido la base estratégica de la misma y causa de luchas de las grandes potencias, por dominar los mares.

Queremos decir, con ello, que Venezuela, tiene muchos kilómetros de costa, está situada en el Mar Caribe, núcleo estratégico para la navegación, tiene puertos comerciales, tales como son La Guaira, Puerto Cabello, Puerto La Cruz, Punta Cardón…. donde hay un continuo y muy denso tráfico marítimo comercial y sin embargo, una muy menguada industria naval.

Actualmente, sólo cuenta con un astillero público operativo, DIANCA, puesto que ASTINAVE, ha dejado de serlo, al ser, prácticamente, privatizado.

Las dos principales industrias petroleras venezolanas, se encuentran, precisamente, en Punta Cardón y ASTINAVE, geográficamente, está ubicado, entre ambas.

Este astillero, tiene, diariamente, fondeados, frente a sus instalaciones, buques tanqueros , aguardando su turno de entrada a las terminales de estas petroleras, para cargar, en sus tanques, el petróleo venezolano, principal fuente de exportación de esta nación.

-3-

Nos preguntamos si puede existir mayor razón socio-económica y estratégica que la anteriormente expuesta y que puede ampliarse a DIANCA (Puerto Cabello), por ser, puerto comercial de gran actividad. Pensemos que según datos estadísticos oficiales, por este puerto, sale, vía marítima, el 24,1% de las exportaciones no tradicionales venezolanas.

Ello representa, que en el año 1.998, se exportaron, por este concepto, 1.198 millones de $USA. Lo cuál, da una idea de la importancia del transporte marítimo para Venezuela y lógicamente, por Punta Cardón, se exporta, la mayor parte del petróleo venezolano, lo cuál, hace básico que ASTINAVE, exista como astillero operativo, si bien, hay que reconocer, que para ello, es necesario, realizar previas considerables inversiones (todas amortizables), para dotarlo de un adecuado dique seco o flotante, capaz de varar estos buques tanqueros, antes mencionados. El autor de este artículo, ya recibió, durante su estancia en ASTINAVE, como asesor técnico, el encargo de investigar el mercado para comprar un nuevo dique flotante, lo cuál, fue realizado, aún cuando la operación de compra no se llevó a efecto.

Sin duda, estas fuertes inversiones no están, fácilmente, a la mano de la iniciativa privada y he aquí, una nueva razón, por la cuál, opinamos que es la iniciativa pública, la que tiene que hacer frente a la misma, para ambos astilleros.

Por otra parte, Venezuela, tiene una Armada, con modernas unidades ligeras de combate, tales como fragatas, buques auxiliares etc.., que necesitan reparar en estos astilleros venezolanos y de hecho, pueden hacerlo, tienen interés en hacerlo y esto, puedo decirlo desde mi experiencia personal vivida, como ya he dicho, como Asesor Técnico de ASTINAVE.

Estamos hablando de un volumen considerable de reparaciones de buques, porque debemos, incluir, también, a la propia flota mercante venezolana y a los buques de banderas extranjeras (tanto de carga general como tanqueros), que, sin duda, dan suficiente carga de trabajo para ambos astilleros, tal como hemos indicado. Todo ello, sin descartar, las nuevas construcciones que pueden realizarse en ASTINAVE.

Desde luego, Venezuela, no cuenta con iniciativa privada, para hacer frente a la privatización de estos astilleros y mantenerlos operativos y a nuestro entender, por las razones, ya indicadas, no es lo más aconsejable privatizarlos, enajenando, por tanto, industrias de interés nacional y estratégico, que, consecuentemente, deben estar en manos del Estado venezolano.

Pero debemos añadir que ASTINAVE está ubicado en una zona geográfica venezolana árida y con un clima duro y riguroso. En definitiva, es una zona económicamente deprimida, pues Los Teques y su contorno, sufren los rigores de esa climatología.

-4-

Punto Fijo, puede tener y de hecho tiene, su propia vida, puesto que las petroleras antes indicadas, están en su entorno y tenemos constancia de que ha crecido, demográfica y económicamente, en estos últimos años, pero no cabe duda de que la
actividad en ASTINAVE, también le repercute, en su beneficio, lo cuál, he podído comprobar personalmente.

Creemos que es una razón más que apoya nuestra tesis. No olvidemos el año 1.991.

En Enero, comenzó la Guerra del Golfo Pérsico y nos encontrábamos recién llegados a ASTINAVE. Durante los primeros meses que duro este conflicto bélico, las petroleras de LAGOVEN y MARAVEN, eran posibles objetivos de sabotaje. Durante la noche, sus luces se apagaban, se tomaron medidas precautorias de vigilancia y seguridad y ASTINAVE, no fue una excepción.

Creemos que con todo lo anterior, hemos presentado argumentos, reales y fehacientes, que defienden y avalan, a nuestro juicio, nuestra tesis, sin querer entrar en un detenido estudio de viabilidad que, lógicamente, podríamos hacer, ya que conocemos, en profundidad, el astillero.

DIANCA, sólo lo conocemos de visita y por tanto, no podemos hablar con tanto detalle como lo podemos hacer de ASTINAVE, pero estamos absolutamente seguros, de que, es, puede y debe ser rentable si su gestión es adecuada.

En consecuencia, entendemos que la industria naval venezolana, para que subsista, tiene que continuar en el sector público, sin perjuicio de que sea gestionada con criterios auténticamente empresariales para hacerla rentable y ello, no es difícil ni imposible de conseguir. Ello, ayudará, indiscutiblemente, a generar empleo y riqueza en la zona, especialmente,, insistimos de Los Taques.

A modo de ejemplo, pensemos que la relación media existente entre mano de obra directa y materiales, a efectos de facturación, en las reparaciones convencionales de buques, está en un 60% de mano de obra y un 40% de aportación de materiales.

Esta relación es inversa, para el caso de nuevas construcciones de buques o de grandes transformaciones de los mismos.

Añadimos, por último, que la cercanía de las costas venezolanas al Golfo de México, influye aún más en la captación de armadores interesados en reparar sus buques, ya que no tienen que desviarlos de sus rutas normales de navegación para entrar a reparar. El autor de este artículo, que ha desarrollado toda su vida profesional en el sector naval, ha navegado, con mucha frecuencia, durante doce años de la misma y conoce el intenso tráfico marítimo existente en esa zona geográfica.

-5-

C O N C L U S I O N:

Venezuela, afortunadamente, tiene crudo y es su principal fuente de ingresos en divisas, ya que lo exporta, pero también tiene hermosas playas y sin embargo su sector turístico está poco desarrollado.

Para mayor abundancia, tiene enormes llanos con pastos, ganado, agricultura, tiene nieve en Los Andes, tiene bauxita para fabricar Aluminio, es, en definitiva, una nación privilegiada por lo bienes económicos que posee y que pueden, en conjunto, aportarle riqueza.

Por consiguiente, el Estado, allí, donde la iniciativa privada, no puede o no está interesada en entrar, sobre todo, en sectores de interés estratégico, tales como los antes mencionados, debe intervenir asumiendo la actividad de empresario, en beneficio de toda la sociedad a la que se debe.

En modo alguno, la libertad de mercado queda conculcada ni lesionada, por este hecho, ni tiene por qué existir, confrontación alguna entre la iniciativa privada y la pública. Es más, iniciando la actividad empresarial el sector público, genera, necesariamente, actividad empresarial privada.

Sugerimos, en definitiva, que se medite, detenidamente, este paso, tan decisivo a dar, antes de llevarlo, definitivamente, a efecto.

ING. JUAN FRANCISCO SALAS ROMERO
DIPLOMADO EN PLANIFICACION Y AD-
MINISTRACION DE EMPRESAS.

(UNIVERSIDAD POLITECNICA DE MADRID).

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