Economía

Dinero inorgánico

Por primera vez en la historia de Venezuela, el gobierno nacional retira del Banco Central una enorme cantidad de dinero (1,2 billones de bolívares), producto de ganancias cambiarias, inaugurando una nueva forma de imprimir dinero inorgánico, fuente innegable de inflacion y devaluación de la moneda nacional, en abierta contradicción con las políticas macroecómicas seguidas hasta ahora.

Mucho se ha escrito sobre el dinero. Sobre su creación, origen, valor e impacto en las economías. El dinero se inventó para ponerle fin al trueque. Antes, era sumamente complicado determinar, por ejemplo, cuantos chivos eran necesarios para que a cambio de ellos, recibiésemos, digamos, una docena de tablas de cedro. En Venezuela, hasta en los años de 1940 –y aunque ya circulaban los bolívares- todavía los comercios de Caicara de Orinoco, Ciudad Bolívar y Upata, intercambiaban lienzos, quesos, huevos de gallina, sacos de harina y granos, por las semillas del árbol de Sarrapia (Dipteryx odorata y otras especies).

La sarrapia era dinero legal, la cantidad necesaria, era medida en totumas. Desde un cuarto de totuma, hasta varias totumas, dependiendo del producto deseado. Los intercambios nunca eran exactos, todo dependía del regateo entre las partes.

En el mundo antiguo, durante varios siglos circularon monedas hechas artesanalmente de metales preciosos, poseídas sólo por los poderosos, ya que la gente común seguía con el trueque. Pero el ingenio humano remedió eso al inventar el dinero de papel, éste para poder circular legalmente, debía estar literalmente respaldado –hasta su último céntimo- por su equivalente exacto en oro, metal que, en forma de barras, era mantenido bajo estricta seguridad en bóvedas bancarias. Cada banco emitía su propio dinero, no existían ni los bancos centrales ni la moneda única.

Luego de que se inventasen los bancos centrales y la moneda única en cada Estado, nuevamente, la humanidad dio otro paso audaz, al afirmar que lo que respalda al papel moneda no es el oro de las bóvedas bancarias, ya que existen muchas otras cosas de valor. Se aceptó entonces que lo que respalda al dinero de papel es la capacidad potencial de la nación emisora del papel moneda, para producir bienes y servicios que se puedan transar en los mercados. Capacidad que se mide en términos de los recursos a disposición del estado y la cantidad de población saludable y entrenada para transformar esos recursos en cosas vendibles usando las tecnologías a su disposición.

Este último concepto, es lo que desde hace muchos años le ha permitido a los gobiernos del mundo, imprimir monedas de papel que son aceptadas por otros países, como quetzales, francos, rupias, rublos, dracmas, marcos, yenes, pesos, dólares ó bolívares.

Cada una de estas monedas de papel, es aceptada gustosamente por quienes las reciben, porque están realmente respaldadas por la capacidad productiva del país emisor. Es decir, por la cantidad de valor agregado que los habitantes de la nación impresora, aportan a lo que producen. Por ejemplo, tiene mucho más valor agregado producir plásticos a partir de la manipulación química del petróleo crudo, que simplemente extraer el petróleo crudo y venderlo sin efectuarle ninguna transformación, sin agregarle ningún valor adicional.

Se llama moneda dura o fuerte, aquella respaldada por una gran capacidad productiva; mientras que las que son impresas por estados con muy poca o escasa capacidad de producción, deben aceptar muy exigentes tasas de cambio que reflejan el valor real de mercado de sus monedas, ante las monedas duras. Por ejemplo, para el 11 de agosto de 2000, para adquirir un dólar estadounidense, se necesitaban 688,50 bolívares venezolanos. Las monedas más duras del mundo actual son la libra esterlina, el dólar estadounidense, el yen japonés y el euro europeo. Este último aún no circula, pero ya se usa en la contabilidad gubernamental, bancaria y comercial.

Aunque es una exageración, un buen ejemplo de cómo se establece el valor de una moneda es dividiendo el valor nominal de la cantidad de billetes impresos (dinero en circulación) entre el valor nominal de la cantidad de cosas producidas en el país (PIB = Producto Interno Bruto). Esto quiere decir que si se imprimen billetes sin que la producción haya aumentado, el valor de la moneda baja, mientras que si la producción aumenta sin que se impriman nuevos billetes, el valor de la moneda aumenta.

Al dinero que se imprime sin que tenga un respaldo en la producción de bienes y servicios, se le llama dinero inorgánico – dinero sin respaldo, dinero inflacionario y dinero devaluacionista-, porque cuando se imprime, la moneda se devalúa como se explicó arriba al dividir billetes entre PIB; y los que tengan en sus manos esos billetes inorgánicos tendrán que pagar mayores precios por lo que compren, especialmente monedas duras..

Por ello es que, por más que el ministro de finanzas, José Rojas, se empeñe en negarlo, los 1,2 billones de bolívares ¡Un millón de millones, más 200 mil millones de bolívares! Que el Banco Central debe entregarle a medida que los imprima producto de las ganancias cambiarias (por haber adquirido dólares a un precio y venderlos a un precio mayor), son dinero inorgánico, dinero inflacionario y dinero devaluacionista, porque:

¿Qué produjeron los venezolanos para respaldar esos 1,2 billones de bolívares que imprimirá el Banco Central?.

¿Cuál valor agregó el Banco Central, al escribir en sus libros de contabilidad dos valores distintos del monto de dólares que posee, llamando a la diferencia entre esos dos valores ganancias cambiarias?.

Otra manera de verlo es esta: Cuando ingresen a la economía venezolana esos 1,2 billones de bolívares, sin importar que ingresen en actividades de inversión ó reproductivas, los que venden cosas -los comerciantes- tendrán dos formas de captar un trozo de ese enorme caudal de dinero: aumentando la cantidad de cosas que producen o venden, porque habrá más dinero en la calle y en consecuencia preven un aumento en sus ventas, ó no produciendo más nada, sino simplemente aumentando sus precios.

¿Cuál opción cree usted amigo lector que escogerán los comerciantes?.

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