Economía

Dólar, inflación y revolución

La materia prima para elaborar los productos o los directamente importados que son pagados con el dólar oficial, es decir, con los dólares que le otorga el gobierno venezolano al importador o al comerciante, deberían tener marcado con tinta indeleble el precio de venta al publico (PVP), ya que no se justifica, piensa la gente, que el fabricante y el distribuidor le altere el precios a los productos o a sus servicios apenas el dólar permuta o paralelo se dispara. La inflación no se les escaparía de las manos al estado, si este gobierno populista se dedicara a su función reguladora y fiscalizadora, en lugar de estar compitiendo como cualquier buhonero con otros comerciantes que a lo mejor adquieren sus productos con el dólar permuta. De hecho, el 50% de todos los productos que consumimos en el país, se importan con el dólar paralelo. Por lo que contrariamente a lo que dice el presidente para acabar con la iniciativa privada, las Casas de Bolsa si hacen falta en Venezuela. La inflación en parte se presenta y se agudiza debido a la tardanza o negativa por parte del gobierno en la entrega de los dólares, lo cual obliga al fabricante o al comerciante a acudir al mercado paralelo de divisas para no tener que cerrar su negocio o bajar la “santa maría“ y dejar a los trabajadores en la calle. Recordemos que quién tiene los dólares es el estado, que recibe por la venta de petróleo aproximadamente 80 mil millones de dólares anuales. Lo que pasa es que la balanza de pago pierde equilibrio debido a que las importaciones que están por el orden de los 60 mil millones dólares anuales, representan el 80% de los ingresos por petróleo, y el 80% de todo cuanto consumimos los venezolanos, puesto que el país no produce sino petróleo. La agricultura, la ganadería, el turismo, la ciencia y la tecnología, están bien; gracias. Si a este detalle le sumamos el endeudamiento y pago anual de la misma, y el inmenso gasto publico que tiene el gobierno, mas los regalos en petróleo y en divisas a los socios políticos del presidente, pues, es natural que el Fondo Monetario Internacional (FMI) nos califique como país riesgo, y que el mundo nos señale como un pobre país rico. Estamos ante una dramática realidad por la incompetencia de este gobierno “revolucionario“, por si acaso a alguien le quedan dudas de su pésima administración. De allí que ante este tremendo fracaso, al presidente y a sus consejeros económicos no se les ocurra sino la brillante idea de matar dos veces a la gallinita de los huevos de oro e imponernos un comunismo a la cubana, en donde lo único magistral que han logrado Fidel y Raúl Castro en su 60 años de dictadura, es repartir miseria entre los que sobreviven en el mar de la felicidad de Chávez. 

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