Economía

El anacrónico socialismo del siglo XXI

Tratar de entender las decisiones económicas del régimen de Chávez, pasa por reinterpretar toda la teoría económica desde David Ricardo pasando por Fourier y Saint-Simón hasta Milton Friedman. Pero como quiera que el Teniente Coronel Presidente le sugirió a los obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) que si querían conocer de su socialismo del siglo XXI leyeran los textos de Carlos Marx , uno tiene que suponer entonces, que las decisiones económicas de su régimen totalitario, tienen como fundamento la dinámica de la producción socialista. Potente arma ideológica con la que derrotará la burguesía nacional y preparará a Venezuela para la victoria final en contra del imperialismo Yanki, objetivo que no pudo ser cumplido por la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917

Comenzaremos por decir, que dentro del cuerpo de las ideas económicas marxista, se encuentra las del valor-trabajo de Ricardo, pues para Marx, el salario recibido por los trabajadores es exactamente el costo de producirlo. Partiendo de acá, Marx elabora el concepto de plusvalía, es decir, la diferencia entre el valor de las mercancías producidas y el valor de la fuerza de trabajo usado en su producción, de forma que las relaciones de producción conjuntamente con la superestructura jurídica que deriva de ella, provoca que la plusvalía sea apropiada por la burguesía, quien es la propietaria de los medios de producción.

Así las cosas, ocurre entonces la acumulación de capital que trae como resultado la disminución de la tasa de beneficio, a la vez que, la concentración del capital en pocas manos. Mientras tanto, el desarrollo tecnológico crea un ejército industrial de reserva que trae como consecuencia, la depauperación de la estructura salarial de los trabajadores. Es ésta contradicción lo que provoca el estallido de la revolución social, y entonces impone la necesidad “social” de “expropiación de los expropiadores”. Léase CANTV, empresas eléctricas, céntrales azucareros, monopolización por parte del Estado de la distribución de alimentos (Mercal), monopolización del Estado del sector financiero, y pare usted de contar.

El Presidente Chávez y sus economistas “revolucionarios” hacedores de las “empresas de producción social” (EPS): “Entidades económicas dedicadas a la producción de bienes, servicios y obras, en las cuales el trabajo tiene significado propio, no alienado y auténtico, no existe discriminación social en el trabajo y de ningún tipo de trabajo, no existen privilegios en el trabajo asociados a la posición jerárquica, con igualdad sustantiva entre sus integrantes, basadas en una planificación participativa y protagónica y bajo régimen de propiedad estatal, propiedad colectiva o la combinación de ambas”. Con estas empresas anticapitalistas, solidarias y productivas, combatirá el régimen la propiedad privada y la tendencia al lucro y la concentración del capital, en su proceso “dialéctico” de la lucha de clases, partera de la nueva sociedad socialista.

Con ésta predica del siglo pasado, el régimen pasa por alto que el problema de estos tiempos, es mucho más complejo que la lucha contra el “imperialismo”. Que el concepto de clases sociales en las sociedades industriales de hoy, no puede despacharse de manera tan simple. Que hoy vivimos dentro de un mundo donde la estructura de clase configura una sociedad de estatus socio-económicos múltiples, profundamente interpretado y apoyado sobre una base funcional de división del trabajo, nivel ocupacional y educacional y no sobre insuperables calificaciones montadas sobre el volumen de ingresos. El ejercito de reserva de estos tiempos, esta conformado por los diferentes estatus que integran hoy la multiforme clase media.

Mientras esto ocurre en el orden social, en el orden económico, las trasnacionales y la mundialización del capital, controlan y dominan el entramado económico y político, cuestión ésta, que se traduce en una expansión y profundización de las relaciones capitalistas. Cabe preguntarse entonces ¿Dentro de ésta realidad mundial, será posible desarrollar en Venezuela la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI, sin que ello signifique, ponernos de espaldas a la realidad del mundo de hoy?

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