Economía

El pago del bono Pdvsa 2020: comprando tiempo

Por Antulio Moya – Rendivalores

El Bono PDVSA 2020 es quizás el más importante de toda la deuda de la Estatal Petrolera. Su pago a tiempo ha significado un respiro para la empresa, pero el mismo nivel de incertidumbre para los inversionistas.

En medio de una profunda crisis económica, causada en gran parte por una caída abismal en la producción petrolera, PDVSA ha incumplido con el pago de sus deudas en varias ocasiones en lo que va de año, lo que le ha acarreado una serie de demandas en contra, como las proveedor estadounidense Impact Fluid Solutions y las mineras estadounidenses Crystallex y Rusoro, así como los fallos a favor de Conoco Phillips el año pasado.

Esta situación ha generado un espiral de expectativas negativas por parte de analistas e inversionistas respecto a la deuda de la Estatal Petrolera, ya que según el economista José Guerra, “el default selectivo es una práctica muy mala para el mercado financiero”.

A mediados de octubre, Petróleos de Venezuela pagó $350 millones a la petrolera Estadounidense Conoco Phillips. Sin embargo, las expectativas estaban en torno al pago del bono PDVSA 2020 la semana pasada, el cual finalmente fue pagado, cumpliendo con el desembolso de $949 millones, de los cuales $840 millones corresponden a la amortización del capital y $109 millones a los intereses. Este pago era de vital importancia, ya que el bono PDVSA 2020 está respaldado por el 50,1% de las acciones de CITGO.

A pesar de haber cumplido con el desembolso del Bono PDVSA 2020, muchos analistas creen que la estatal venezolana se enfrenta a una situación que no podrá sostener indefinidamente. El economista Francisco Rodríguez de Torino Capital afirma que “es difícil visualizar un escenario en el que Venezuela tarde o temprano no pierda CITGO para entregarlo a uno de sus acreedores incumplidos”.

En caso de que PDVSA no cumpla con sus obligaciones, existe una serie acreedores que podrían hacerse con CITGO, ya que actualmente la empresa actúa como garantía para los préstamos de Rosneft. Adicionalmente, en agosto de este año un juez estadounidense autorizó el embargo de CITGO por una demanda de la minera Crystallex en 2008, lo que hace aún más delicada la situación en torno a la filial de PDVSA en el mercado americano.

En los últimos días han surgido diferentes propuestas para solucionar la difícil situación que atraviesa PDVSA. Una de las más llamativas es la presentada por la Asamblea Nacional Constituyente, la cual plantea la creación de una nueva empresa estatal petrolera, que absorba los activos de PDVSA pero no así sus deudas. Más allá de las posibles soluciones ante la realidad estructural que atraviesa PDVSA, la deuda de la estatal venezolana atraviesa momentos que cada vez se hacen más complicados.

La situación general de los bonos tanto soberanos como de la estatal petrolera es crítica. Octubre fue el segundo mes con más compromisos de deuda en el año, representando el 20% del monto total de 2018. Al margen del PDVSA 2020, los compromisos correspondientes a los demás bonos no fueron cumplidos y las autoridades venezolanas aún no se pronuncian al respecto.

En agosto de este año se produjo el primer impago de un bono soberano desde la crisis de deuda externa vivida en 1982, periodo en el que comenzó la llamada “década pérdida de Latinoamérica”.

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