Economía

Informe petrolero: ¿la OPEP aliada de Washington?

Diagnóstico: Diagnóstico:

a) Precios altos (US$ 31,2 al 10-03-2000; los más altos en los últimos 10 años)

b) Déficits considerable de petróleo en relación con la demanda (2,5 mm b/), producto del programa de administración de la producción (recortes) aplicado por la (%=Link(«http://www.opec.org»,»Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)»)%) desde marzo de 1999. Bajas en la producción venezolana de crudos, afecta negocios de la estatal petrolera (PDVSA) en el exterior.

c) Presiones política y diplomáticas de los Estados Unidos hacia la OPEP, para que ésta incrementara la producción (aspiraban 2,5 mm b/d de incremento).

d) Año electoral en los Estados Unidos.

e) Venezuela y Arabia Saudita se convierten en voceros indirectos de las necesidades estadounidenses de un aumento de la producción petrolera por parte de la organización.

f) Resistencia de algunos países de la OPEP (Irán, Libia, Argelia, Irak) a aumentar la producción.

g) Reunión ministerial de la OPEP el 27 de marzo para la discusión del aumento de la producción y la cantidad de la misma.

h) Consenso entre nueve de los once miembros de la organización sobre la «necesidad» de incremento de la producción.

i) Incremento de la producción conjunta de la organización en 1,45 mm b/d a partir del 1ro de abril de 2000. Postura antagónica de Irán en el marco de la reunión ministerial y posterior plegamiento a la política del cartel. Teherán acepto su aumento de producción en 264 mil b/d. Con ello la OPEP alcanza los 1,7 mm B/d.

j) México y Noruega deciden emular la política OPEP y aumentan su producción en 150 y 100 mil b/d respectivamente.

k) Disminuyen presiones sobre el gobierno de Bill Clinton. Washington aprueba el aumento.

l) La sumatoria de los incrementos OPEP y No OPEP alcanzan aproximadamente los dos millones de b/d d, para el segundo trimestre de 2000.

m) Venezuela propone bandas de precios para regularizar la oferta (si el precio sube, los países OPEP aumentan la producción en unos 500 mi b/d; si bajan demasiado se bajará la producción en el mismo monto).

n) Pronósticos alentadores de un aumento del crecimiento económico mundial para el años 2000 (2 a 3%).

o) El ministro de Energía y Minas venezolano, Alí Rodríguez Araque, alertó sobre una próximas reunión del cartel en el mes de junio, en la cual podría discutirse un nuevo incremento de la producción.

p) Política de recortes de la OPEP beneficia a otros países que no son miembros de la institución, pero que ven sus beneficios magnificados con la política de la organización.

q) Venezuela se perfila a repetir, para la reunión de junio de 2000, su rol como promotor del aumento de la oferta.

r) Descensos moderados de los precios por expectativas de una mayor oferta por parte de la organización.

s) El Congreso de los E.EUU. pretende aprobar una ley que sanciones con restricciones de apoyo militar, a aquellos países que estimulen con sus políticas petroleras el aumento del precio.

Revisión:

a) La reunión ministerial de la OPEP del pasado 27 de marzo arrojó como saldo inicial, un incremento de la producción de los países miembros de la organización en 1, 7 mm b/d. Con este aumento el cartel da fin a los acuerdos de recorte que venía practicando desde marzo de 1999 y da inicio a nuevos márgenes de restricciones. Aun cuando el incremento realizado por la organización no alcanzó el aspirado por los EE.UU., éste contribuirá a aliviar las presiones internas que los altos precios de la gasolina y la posible escasez de combustible para el verano afectaban al gobierno de Bill Clinton y a las aspiraciones presidenciales de Albert Gore y el partido Demócrata. Dado que en los EE.UU. es año electoral el partido Demócrata utiliza el crecimiento económico de los EE.UU. durante los dos períodos presidenciales de Clinton para impulsar la imagen presidencial de Gore. Precios muy altos del petróleo debilitan la estrategia electoral que el partido demócrata ha adelantado «la cual consiste en avalar los logros económicos de la administración Clinton, por un lado, y por el otro, colocar a Gore como lugarteniente de esa bonanza material y como el ideal personaje para sostenerla en el tiempo».(1) «La estrategia política del Presidente Clinton en apoyo del Vicepresidente Al Gore como sus sucesor, es tener baja inflación, bajo desempleo, bajas tasas de interés y bajos precios de la energía» señaló Nelson Vásquez, director de Zaramella & Pavan Construcction, empresa asesora de la Cámara Petrolera Venezolana.

b) Pero además de un alto precio de la gasolina para el verano próximo en los EE.UU., de una posibilidad de escasez, de una desaceleración del crecimiento económico, y un debilitamiento de las posibilidades presidenciales de Gore, al Presidente Clinton en poco le conviene que sea un gobierno republicano el que lo suceda. Las posibilidades de que un gobierno republicano se tome la tarea de investigar acuciosamente la gestión de Bill Clinton son altas. Es por ello que como nunca se había visto, un presidente estadounidense (en este caso Clinton) se ha tomado tanta molestia de manera personal por la superación rápida de la crisis. En este sentido Washington hizo todos sus esfuerzos diplomáticos y coactivos para que la OPEP llevara adelante un aumento de la producción.

c) Al respecto, no resulta casual la campaña activa que Bill Richarson, Secretario de Energía y aspirante a la Vice Presidencia de EE.UU., emprendió por los países de la organización tradicionalmente considerados amigos de Washington (Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Arabes Unidos -EAU-). A estas gestiones diplomáticas, se sumaron las presiones políticas que adelantó el Congreso estadounidense. La Cámara de Representantes aprobó una ley que sancionaría con restricciones de apoyo militar, a aquellos países que impulsaran políticas petroleras que incidieran en los precios altos del petróleo. Este tipo de planteamientos pone en evidencia: a) la tradicional política unilateral e intervencionista de los EE.UU.; b) el irrespeto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos de parte de Washington; c) las pretensiones extraterritoriales de sus leyes; y d) que la medida afecta fundamentalmente a las monarquías petroleras del Golfo Arabe-Pérsico (Arabia Saudí, Kuwait, EAU), las cuales dependen defensivamente de Washington y se convierte en un instrumento intimidatorio o disuasivo.

d) Pero estas circunstancias también dejan en evidencia otras particularidades tales como: a) la vulnerabilidad energética de los EE.UU. (aun cuando cuenta con recursos para a frontar el problema, siempre es una situación de manejo delicado para Washington); b) que a OPEP, pese a que puede verse forzada a actuar de alguna manera determinada de acuerdo a las presiones estadounidenses, posee un peso específico en el mercado petrolero mundial.; c) que aun cuando los EE.UU. y el resto de los países desarrollados alcance altos niveles de eficiencia energética, la transición a una energía alterna todavía está algo lejos, mientras tanto siguen requiriendo del petróleo de los grandes productores «tercermundistas».

e) Por otra parte, a las gestiones de los EE.UU. se le suman las hechas en el sentido por la Arabia Saudí misma, y Caracas. En una actitud de «sospechosa» parcialidad, Riad, Caracas y México se alinearon con la idea del aumento de producción desde casi un mes antes de la reunión. Para el viernes 3 de marzo ya los tres países tenían sellado un acuerdo de incremento de la oferta (2). En ratificación de lo acordado el Ministro de Energía y Minas venezolano, Alí Rodríguez Araque, declaraba que «para mantener un equilibrio entre la demanda y la producción, estamos convencido de que tenemos que aumentar la producción este año».(3) Así las cosas, la postura de los tres países, de los cuales México no forma parte del cartel pero se sirve de los beneficios de la política del mismo, mantuvieron su postura hasta el final.

f) Por su lado, Libia, Irán, Argelia e Irak se mantenían opuestas a los aumentos ante la posibilidad de un descenso de los precios en las semanas, las cuales se presumen de menor consumo energético. Sin embargo, de estas naciones solamente Irán pudo sostener su posición hasta el último día de la reunión ministerial. Terminada la junta, Irán debió declarar que sí asumiría la cuota de 234.000 barriles diarios que la OPEP le había establecido. Los argumentos de Teherán apuntan a que no quería perder la participación en el mercado que negarse al incremento les acarrearía. En realidad, Irán, aun cuando estaba consciente que aumentaría su producción, no quiso en ningún momento ceder a su postura radical para no perder prestigio internacional. Su tradicional posición de oposición hacia los EE.UU., desde tiempos de la Revolución del Ayatolá Jomeini (1979), la obligaba a que se mantuviera siempre como cuestionadora de la política intervencionista de los EE.UU. hacia la organización. A esto habrá de sumársele la dependencia acentuada que la economía iraní tiene del petróleo; su economía, por el embargo unilateral de los EE.UU., se mantiene deprimida. Finalmente, entre las consideraciones de Irán se encuentra la escasa capacidad ociosa que posee, lo cual pudiera, de continuar el aumento de la cuota en el futuro, dificultársele la producción. Irán necesita de cuantiosas inversiones para optimizar sus instalaciones, pero la intervención estadounidense impide el desarrollo petrolífero de ese país.

g) En lo que corresponde a Irak, este país, como es costumbre desde 1991, no puede participar en el reparto de asignaciones de la organización. Las sanciones que le tiene impuestas EE.UU. a través de la ONU por la invasión de Sadam Hussein a Kuwait en 1990, obligan a este país a que sea el Consejo de Seguridad quien decida cuanto exporta de petróleo anualmente, de acuerdo al programa conocido como «Petróleo por Alimentos». No obstante, Bagdad en una actitud tradicionalmente opositora a los EE.UU., como la de Irán, exhortó a la organización a resistir las presiones externas. «Nuestra decisión debe basarse en el interés de los países de la OPEP. No cederemos a ninguna presión, ni siquiera de la administración estadounidense»(4), dijo el ministro del petróleo iraquí Amer Rashid.

h) En lo que al aumento de la producción corresponde y al consecuente aumento de los precios, pareciera que esta fue una política adecuada de la organización. Mantener precios altos no solamente trae repercusiones negativas para las economías desarrolladas y el resto de los consumidores, especialmente los países más pobres, sino también para los propios países productores y exportadores de petróleo. En el caso de los países desarrollados (y esto es válido también para los que no lo son), retrasa o desacelera el crecimiento económico, genera presiones inflacionarias, estimula programas de eficiencia energética y los proyectos de sustitución energética y fuentes alternas de energía.

i) Para los países productores del tercer mundo, los altos precios del petróleo les hace objeto en el corto plazo de la inflación de las economías desarrolladas, es decir éstas exportan la inflación a sus socios comerciales por el encarecimiento de los bienes y servicios que éstos importan de ellas.

a) Pero así como los precios muy altos afectan tanto a países productores como a consumidores, los precios muy bajos, como los que hubo durante 1998 y el primer trimestre de 1999, perjudican a los países exportadores de petróleo. Como señalé en un informe anterior, precios tan bajos para economías monoproductoras, cuyo principal ingreso nacional emana de la exportación petrolera, resulta catastrófico. «Pero además, como sucedía en las décadas de los cuarenta, cincuenta y sesenta, un precio bajo subsidiaría el consumo energético de los países industrializados. Además, les permite obtener más recursos económicos que los países productores por la vía del impuesto. En aquellos años, el petróleo como fuente de energía barata y segura propiciaron el desarrollo económico de las grandes potencias occidentales sobre la base de los hidrocarburos. Confrontaciones de los países islámicos con Occidente tales como la Crisis de Libia de 1969 y el embargo petrolero árabe como consecuencia de la guerra del Yom Kippur de 1973, cambiaron las estructuras política y de los precios acabando con el petróleo barato y el suministro totalmente seguro. Hasta la fecha los gobiernos de las economías desarrolladas consumidoras de petróleo, además de las compañías, obtenían más beneficios del petróleo a través del impuesto que le exigían a sus ciudadanos, que los países exportadores por la venta que hacían de crudo» (5). Sobre este particular Roberto Centeno nos ilustra en un párrafo elocuente como el que sigue:

«En estas circunstancias, los países consumidores eran los grandes beneficiarios de esta situación, ya que o bien el consumidor final recibía los productos a bajo precio, o lo que ocurría más frecuentemente, dad la inelasticidad de algunas demandas, los gobiernos gravaban con altos impuestos a estos productos (gasolinas y gasóleo fundamentalmente), con lo que se apropiaban de la mayor parte del excedente del consumidor que una demanda inelástica genera. Esto traducido al lenguaje corriente significaba que mientras los países consumidores obtenían fuertes rendimientos fiscales de los productos petrolíferos, al aprovechar su gobiernos las características particulares de su demanda, los países exportadores se beneficiaban muy poco, lo que contribuía a crear notables tensiones en los países exportadores, que consideraban injusto el que <> petróleo, fuera gravado más fuertemente en otros países que en los suyos propios»(6)

j) Por otra parte, resulta conveniente recordar que los precios muy elevados generan otra consecuencia importante. Los excedentes que ganan las grandes corporaciones cuando los precios están altos, son utilizados por éstas en desarrollar campos de explotación en áreas diferentes a los países OPEP. Esto, por supuesto, crea competencia para el cártel.

k) Por ello, los países OPEP deben desarrollar políticas efectivas, las cuales mantengan los precios a niveles razonables que les permitan prolongar el negocio petrolero durante el mayor tiempo posible. Un precio de equilibrio que no presione a las economías consumidoras y no merme el ingreso de las productoras. Con ello, las naciones podrán hacer mejores planificaciones de crecimiento económico sobre la base de precios estables y predecibles. De acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI), se espera una recuperación de la economía mundial durante el año 2000. En el caso particular de Latinoamérica y el Caribe se estima que ese crecimiento esté por el orden del 4%. Venezuela y Ecuador, siguen siendo las grandes incógnitas del continente.(7) Como es de pensar, esto representa un buen augurio en tanto se presume un aumento de la demanda para este año.

l) Para darle cierta estabilidad a los precios del petróleo, Venezuela ha propuesto el sistema de bandas, la cual consiste en aumentar la producción en 500 mil barriles si el precio sube más allá de lo previsto o, bajar la producción si os precios disminuyen por debajo del mínimo dispuesto. De cualquier manera, esta es todavía una propuesta que los distintos miembros de la OPEP se llevaron consigo para analizarla. De tal forma, no es un mecanismo que contribuirá al control de los precios en el plazo inmediato.

j) En el marco de las proyecciones se podría plantear la posibilidad de buenos precios a lo largo del año si la OPEP mantiene una política de restricciones, aunque sean moderadas, pero con disciplina y coordinación. Se estima que la recuperación de la oferta No OPEP será lenta, debido a lo hondamente afectados, en términos financieros, que quedaron los proyectos de ampliación de la producción. Esto debido a la caída de los precios durante 1997 y 1998. Así, por ejemplo, «el Reino Unido (productor no OPEP) se vio obligado a disminuir sus actividades exploratorias costa afuera en un 54%. Esto tiene una incidencia importante con relación al aumento o recuperación de reservas probadas para ese país, las cuales de no ser repuestas aumenta la dependencia externa y vulnerabilidad energética. Aun cuando la Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que este país tuvo durante 1999 una producción algo mayor a la de 1998, se estima que este descenso en la exploración se hará más notable en el año 2000».(8)

k Resulta válido pensar, que los EE.UU. mantendrán una supervisión férrea sobre la conducta de la OPEP, hasta tanto no hayan pasado los comicios presidenciales del mes de noviembre de 2000.Para tales efectos, imaginamos que continuará apoyándose en Arabia Saudita y Venezuela como sus principales voceros dentro de la organización; así como con la ayuda de México, por otra parte.

Notas:

(1) Milko Luis González, Informe petrolero Marzo 2000, en Venezuela Analítica, analítica.com, 24 de marzo de 2000, p.1.

(2) Venezuela, México y Arabia Saudita acuerdan subir cuotas de producción, en El Nacional, 03-03-2000, p. E-2.

(3) Elevarán producción petrolera, en el Globo, 03-30-2000, p. 19.

(4) Venezuela preside la OPEP, en El Universal, 28-03-2000, p. 2-13.

(5) Milko Luis González, Op.Cit., p.3.

(6) Roberto Centeno: El Petróleo y la crisis Mundial, Alianza Universidad, Madrid, 1982, p.21.

(7) FMI estima crecimiento de 4% durante el 2000, en El Universal, 29-03-2000.

(8) Milko Luis González, Informe Petrolero 1999-2000, en Venezuela Analítica, analítica.com, 28-03-2000.

MILKO LUIS GONZALEZ: Internacionalista, estudios de Especialización y Maestría en Hidrocarburos, Investigador Petrolero del Instituto de Investigaciones económicas y Sociales de FACES/UCV, profesor de la cátedra Islam y Petróleo del EEI/FACES/UCV.

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