Economía

La guerra comercial con menores focos: la Asiática

Un conflicto entre Japón y Corea del Sur podría afectar la producción y comercialización de más de 900 rubros, entre los cuales destacan semiconductores, servidores, teléfonos móviles, PC y otros electrónicos.

Hace más de 50 años terminó el dominio colonial de Japón sobre Corea del Sur. Sin embargo, siguen existiendo residuos marcados sobre esta situación, debido a diversos factores que sufrieron los coreanos durante esa época. Es importante recordar que los coreanos eran reclutados –bajo condiciones inhumanas- para trabajar en fábricas y minas con la finalidad de abastecer la máquina de guerra imperial de Japón durante el período colonial de 1910-1945, y las mujeres eran obligadas a trabajar en burdeles militares.

En 1965 cuando se establecieron los lazos diplomáticos entre ambas naciones, Japón pagó el equivalente a 300 millones de dólares para el momento (contando la inflación hasta la fecha, unos 2.400 millones de dólares actuales), y además unos 200 millones de dólares en préstamos a intereses pírricos. No obstante, en el año 2018 diversas sentencias de tribunales surcoreanos establecieron que las víctimas de esa época no habían sido compensadas de forma suficiente.

Según Bloomberg, la Corte Suprema de Corea del Sur dictaminó en 2018 contra dos de las empresas más grandes de Japón: Se ordenó a Mitsubishi Heavy Industries Ltd. que pagara hasta $134,000 a cada uno de los diez demandantes, mientras que a Nippon Steel & Sumitomo Metal Corp. se le ordenó cancelar $88,000 a cada uno de los cuatro demandantes.

Por otra parte, un tribunal surcoreano ordenó entonces la confiscación de acciones valoradas en unos 356.000 dólares que Nippon Steel tenía en una empresa conjunta con la empresa siderúrgica surcoreana Posco, un movimiento que Japón califica de ilegal y que actualmente sigue tratando de bloquear.

El mes pasado las relaciones se complicaron aún más cuando el gobierno nipón anunció que empezaría a restringir las exportaciones de diversos productos químicos a Corea del Sur como la poliamida fluorada, y el fluoruro de hidrógeno. Estos materiales de alta tecnología se utilizan en la producción de semiconductores y pantallas de visualización. Los exportadores japoneses deben solicitar permiso cada vez que quieran enviar cualquiera de los tres productos químicos a Corea del Sur. Este proceso toma alrededor de 90 días.

Japón produce alrededor del 90 por ciento del suministro mundial de poliamida fluorada y alrededor del 70 por ciento de fluoruro de hidrógeno. El dominio mundial del país asiático de estos químicos dificultará a las empresas surcoreanas la búsqueda de alternativas cuando sus suministros se vean perturbados por las restricciones a las exportaciones desde Tokio.

Es importante recordar que Corea del Sur alberga a los gigantes de los semiconductores Samsung Electronics y SK Hynix, que en 2018 suministraron el 61 por ciento de los componentes utilizados en los chips de almacenamiento de aparatos electrónicos a nivel mundial. Cualquier interrupción de la producción sería una gran complicación para gigantes de la industria como Apple y Huawei, pues el déficit de algunos de sus productos – en este caso los semiconductores- aumentarían los costos de fabricación y, por ende, el de sus productos finales. En este grupo destacan los servidores, teléfonos móviles, las PC y un gran número de productos electrónicos de consumo masivo, generando así un efecto dominó.

Como se puede ver en la gráfica, hasta marzo de 2019 las importaciones de Corea del Sur desde Japón representan 3.8 billones de dólares. Y las exportaciones en la misma dirección representaron 2.3 billones de dólares
Las exportaciones de los primeros 20 días de agosto cayeron 13% con respecto al año anterior, y específicamente las ventas de los semiconductores cayeron 30%

Se observa que las exportaciones de los semiconductores desde Corea del Sur en julio disminuyeron más de 20%.
En esta brecha de mercado que es probable siga expandiéndose, China puede jugar un papel crucial al tomar el lugar y las cuotas de mercado de Japón y Corea del Sur en estos sectores. Situación que no beneficiaría para nada a los EEUU, el cual además de tener a sus dos principales aliados asiáticos comerciales y militares enfrentados, también estaría sometido a una moneda de cambio que no tenía que considerar antes por parte de China.

También cabe destacar que Japón está considerando retirar a Corea del Sur de una lista de destinos de exportación de confianza, la llamada «lista blanca», países que básicamente se benefician de controles comerciales menos estrictos. De ser así, el país surcoreano estaría considerando retirarse de un acuerdo de intercambio de inteligencia militar con Japón, en donde, junto con una alianza externa con Estados Unidos representan una preocupación constante para China y Corea del Norte.

Es por todo esto que la guerra comercial secundaria, la que no tiene tantos focos como la China-EEUU, podría generar un efecto de contagio, donde estos dos últimos países también podrían sentir las consecuencias dado que ambos países dependen de los suministros de Corea del Sur.

Es indispensable que se solucionen los diversos impases existentes entre Japón y Corea del Sur lo más rápido posible, debido que si continúan por el camino en que van, más de 900 artículos que se comercializan entre ambos estarían en peligro de verse afectados, y por ende, el precio de éstos, lo que a su vez generaría consecuencias irreversibles para el comercio y la economía a escala mundial.

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