Economía

¿Podrá el neoliberalismo derrotar al capitalismo?

Víctor Frankestein muere asesinado por el monstruo que él ha creado. El Científico es casi otro Prometeo que roba luces a los dioses y es capaz de crear un ser humano. Su criatura, engendro de terror, también indaga y diagnostica los motivos de su soledad, fue creado por científicos, que lo dejaron solo, sin pareja y objeto amoroso alguno, por eso decide tomar venganza contra sus tutores. El monstruo persigue a Frankenstein, destruye a su familia. Es posteriormente acosado por su creador que, responsable de “su obra”, trata de evitar otros males que la criatura pueda causar. En la escena final la “criatura», «horrendo huésped», «demoníaco ser» le cuenta su triste historia al capitán del barco donde trata de huir. Se confiesa reconoce que pondrá fin a su miserable existencia:
En cierta forma la novela de Mary Shelley *, es una alegoría a las perversiones que pueden traer algunas invenciones. La escritora, animada por Byron y observando lo que se viene para el mundo con la “creación” de la Revolución Industrial, presiente los efectos que tendrá sobre ese fenómeno llamado capitalismo. Este exabrupto de la ciencia se relaciona con el nacimiento de la revolución industrial y su aberrado acompañante: el capitalismo y su demonio el neoliberalismo.

Pero esa aberración tal y como lo que fue la creada por el Dr. Frankenstein, se vuelve y arremete cíclicamente contra sus propios creadores. Su violencia se expresa a través de crisis. Terribles. Inesperadas. Imprevisibles por teoría alguna.

Las crisis se tienen como punto de no retorno. Otro diccionario las presenta como encrucijadas en las que algunas enfermedades exigen una impostergable decisión. En el campo económico es el momento adonde se le pide a la contabilidad del conocimiento acumulado que haga esfuerzos para tener explicaciones que permitan el parto de los montes –“Los montes de parir dieron señales”- y brote una tesis que ilumine. Pero nada pasa. En el mundo social es igual, y lo que sucede es que sencillamente los contenidos de la teoría vigente también están exhaustos y ya no pueden resistir mas la evidencia de su errores y deben aceptar su desalojo del espacio de lo racional. Panteón de tesis olvidadas que no promueven ni desprecio.

Fue 2008 la terrible y ultima expresión de los ciclos, fenómeno ya clásico del capitalismo y su fantasma el neoliberalismo, mostró su inclemencia universal con la crisis financiera de Wall Street. Fiebre con temblores que los Estados capitalistas tratan de minimizar u ocultar. Sus defensores hasta hacen tretas y humoradas para desquiciar a quienes demuestran la magnitud y realidad de los daños sobrevenidos. Siempre los flujos de la verdad versus los contraflujo de la mentira a que nos tienen acostumbrados los medios.

Es obvio que las crisis como cualquier otra expresión de la vida económica y social tienen que tener por espacio el ámbito de los Estados que las han gestado en sus úteros. No se puede suponer que una crisis pueda surgir y evolucionar sin el apoyo de las políticas que ordena el aparato público o para ser más exacto de la desarmonía de diversas políticas emitidas o consentidas por la República.

Las crisis por lo general, traidoras, son causadas por mutaciones del mismo aparato. Estas indeseables protuberancias tienen obligatoriamente un origen político e ideológico, (el neoliberalismo) en esta oportunidad 2008, algunos para aliviar sus responsabilidades ante la debacle han hablado de “traición de los economistas” olvidando que ellos solo leen partituras que les ha solicitado su patrono, el Estado o quienes lo controlan.

Aunque, como lo sentenciaban al unísono Margareth Thatcher y Ronald Reagan: “Es Estado no es la solución para nuestros problemas … el Estado es el problema”. Esta máximo de los ochenta delata el pobre concepto en que ellos, colosales defensores del libre mercado y sus mágicas propiedades, tenían del papel ordenador del marco oficial del gobierno.

Evidente que este modelo de Estado y su política neoliberal incita y promueve que las fuerzas productivas sobrepasen y desprecien las obligaciones que la propiedad privada le debe a los gobiernos en tanto que fuerza de regulación de la economía. Lo paradójico es que en los países desarrollados el Estado ha sido el gran animador y pater familia de los logros que los privados alcanzan. Pero la paradoja surge, los empresarios al acumular a los niveles que los hacen (poderosos) se alejan de su creador y lo desprecian. Para volver a la eterna rueda del molino que los lleva a la queja, cuando a la hora que los demonios de la competencia y voracidad de otros actores los coloca en ruinosas situaciones, y tienen que volver a pedir ayuda al Estado, caso Japón de los años setenta, crisis que lloraron cual plañideras en el 1992. Japón, aun convaleciente de esa crisis tiene que volver sus ojos hoy al Estado para solicitar auxilio. Él como buen padre, ha sermonearlos primero, para luego desembolsar como siempre lo ha hecho, ante las travesuras de sus pequeños demonios de la banca. Pero tomar el ejemplo de Japón es sencillamente supletorio Ud. Si lo desea puede sustituir su nombre, como decía Lenin: “por Rusia, y Corea, por Finlandia, Polonia, Curlandia, Ucrania, Jiva, Bujará, Estlandia y otros territorios del imperio zarista no poblados por grandes rusos”, y nosotros con su permiso agregamos: Francia, Inglaterra, Alemania, Irlanda, Islandia, Corea, China, Italia, Australia, Brasil, México hasta Venezuela y va a ser siempre lo mismo, tal como se vio en esta última crisis financiera.(1)
Sin duda que Estado es y no sabemos hasta cuando ha de serlo, el gran financista y artífice en el diseño de las “modernas” economías capitalistas, papel que en este período a contado con una herramienta que pretende perfeccionarse: la multinacionales y su diabólica herramienta, la “internetización” que la logrado perfeccionar los esquemas de acumulación de riquezas por la vía “on line”. Rápido. Limpio y cruel sistema del monopolio para sojuzgar los menos desarrollados, a través del corazón del sistema: el mundo de los servicios financieros a través de todas sus tramposas y delincuentes maneras.

Pero, veamos un ejemplo con el caso de Estado venezolano, a su escala, ha sido el gran gestor y financista de los grandes monopolios que a la sombra de los gobiernos han surgido y ahora se mantienen como concentradores de ventajas y principales acumuladores de capitales en el país. Este mismo Estado que a la caída de Pérez Jiménez y en cabeza de Rómulo Betancourt toma una posición de avanzada. Tratando de ordenar la economía para darle minima racionalidad e integración. Se suponía que así fuera. En su intento, dicta uno de sus primeros decretos que es la creación de la Oficina de Coordinación y Planificación (CORDIPLAN). Inacabado ensayo cuyo fin, debió ser fijar línea única y oficial del Estado sobre la economía nacional. Aparato que al final terminó su vida fabricando planes que nadie estaba obligado a cumplir y se tenía como lecturas de fin de semana para burócratas o ilustraciones meramente indicativos para el sector privado de la economía. Ósea, nada.

Aunque está claro, ese sector privado de la vida económica del Estado se desarrolla merced al financiamiento que los gobiernos de la cuarta le dispensaron. Visto en perspectiva se mira como un Estado-ficción al cual dejan viudo al momento de estructurar su poder fisiocrático acumulador y monopolista, que se burla y niega todo posible control sobre sus fines, propósitos y emboscadas. Ellos, paradójicamente, desde su Fedecámaras se encargaron, durante cuarenta años, de fijarle políticas al Estado. Estableciendo en el período códigos de férreas líneas y estricto cumplimiento, que entre otras imposiciones y obligaban que el Presidente de la República tuviera que asistir a sus fiestas anuales para escuchar lo que ellos le ordenaban para el próximo año económico. Fiesta de brutalidad mezclada con chantaje y terrorismo cuyas ausencias ocasionaban máximas y terribles sanciones al primer gobernante. Su deserción se castigaba con tarjeta roja.

En síntesis en el caso venezolano fue clara la fisión, intermezcla o maridaje entre el capital monopolista el Estado y su producto derivado el neoliberalsmo. ¿Quién creó a quién, no se sabe?. Históricamente la oligarquía criolla siempre le fijo la agenda al gobierno. Lo titularizó como su agente directo y preclaro intermediado entre los grandes monopolios internacionales y sus cachorros del Valle de Caracas. Imposible soñar con una “planificación” que mínimamente “regulara” “arbitrara” “ordenara” la economía
Sin embargo es de hacer notar que siempre existieron en Venezuela, Ministerios de Fomento, Bancos Industriales, Bancos de Desarrollo, Oficinas de Promoción y Créditos y otras entidades mas, su fin era en primer lugar evaluar las solicitudes de crédito de “los empresarios” del país. Primera fase de la trácala: “operación” que ellos “garantizaban” con endebles y falaces garantías. Como mero ritual presentaban sus des-balances contables obligando a sus mandaderos los políticos para que los gestionaran ante las instituciones financieras. Entidades de las cuales se sentían directivos. Someterse a la presión y aprobar cuanto estos “emprendedores” requerían era el triste papel de estas instituciones. Segunda fase de la trácala: fin del melodrama de este disfraz de las buenas costumbres. El procedimiento no terminaba allí, como casi siempre pasó, esas endebles, y ruinosas “empresas”, modelistica de la improvisación gestada, en la mente de los holgazanes, siempre terminaban por fracasar. Alguien llegó a decir que esta era un país de empresarios ricos con empresas en bancarrota.

Momento en el cual los malos empresarios de buenas familias, y falsos avales, entregaban estos cadáveres cómo prenda de sus deudas. Nada que ver con el monto del compromiso financiero que habían recibido. Ni remotamente. El cuento de esta trampa repetida mil veces, daba siempre paso a otra comedia. Como el gobierno debía volverlos a vender a precios viles. Los mismos fracasado o familiares de quienes las quebraron las volvían a comprar ¿ Cómo?. Pues con plata que el mismo gobierno les prestaba. Así hasta el limite infinito de la inmoralidad, o hasta que el modelo de Estado cambie. Sencilla: otra vía neoliberal.

Hay que resaltar que esta intervención del Estado, se podría calificar como simbólica pues su participación directa o indirecta para nada logro superar las contradicciones y las leyes básicas que mueven al capitalismo. Solo lo acompañan. Se trataba solamente de asegurar desde el Estado o financiamiento barato, con muy poca posibilidad de recuperación. También asegurar materia prima en minería, siderurgia, y electricidad para que ellos se beneficiaran de “subsidios” “donaciones” y de esta forma ampliar sus ganancias. Igualmente asegurar formas de acumulación, teniendo por seguro, que en el futuro al lograr su estabilidad y fuerza cómo poderes políticos, oponerse en contra del Estado.

Contradicción sobre paradoja e insensatez dialéctica. ¿Cómo es que una visión económica que niega la intervención el Estado, si está en problemas tiene que acudir a él? . ¿Cómo pedirle al monstruo que salve al Dr. Frankensetein ¿.

Conclusiones:

1. La inmensa crisis financiera de 2008, solo fue posible por que el mismo Estado y la criatura que él desarrolló: la economía de libre mercado o neoliberalismo la permitieron. (la crisis, cual monstruo demencial terminó por asesinar al propio Dr. Frankenstein ).

2. Se produce por qué Estado al negarse a controlar crea e impulsa el comportamiento hamponíl de los banqueros de Wall Street.

3. Se logra determinar que el Estado-Nación en su histórico devenir es producto de la suma de: LIBERALISMO, INDIVIDUALISMO, LIBERTAD económica, DESIGUALDADES, COMPETENCIA, LIBRE/MERCADO, nuevas CLASES BURGUESAS EMERGENTES, FEUDALISMO, TEOLOGÍA, y toda una suma teológica de barbaridades apadrinada por la arrebato de la ACUMULACIÓN NEOLIBERAL.

4. Que la crisis desnudó no solo el problema de los inadecuados manejos financieros, sino que hizo evidente que fue posible por que el marco, político, económico, social, ético y antropológico del Estado Liberal Burgués lo promovió y aupó hasta la saciedad.

5. Que resulta inadecuado y un contrasentido mantener el Estado y sus normas, misma dimensión y funcionalidad económica actuales, pues volverá a cometer los mismo error.

6. Que el modelo de Estado y de democracia vigente, gesta sus crisis en el mundo y pasa por una realidad y teoría sobrepasadas. Por lo que muchos llegan a afirmar, como el Filosofo Gianni Vatimo, que entre dos democracias la vieja occidental europea y la joven latinoamericana, él se queda con la última, adonde por lo menos se nota revolución e ideas de transformación.

7. Que por fin, parte de la joven generación académica se ha dado cuenta que las promesas neoliberales de felicidad se han demostrado falsas al otorgársele el «predominio del mercado» todo el poder. Decisión que niega cualquier intento de construcción de alguna forma novedosa de Estado-Nación que sea típica de la modernidad capitalista y ajena al neoliberalismo.

Referencias

Cardozo, Fernando Henrique, Autoritarismo y Democratización, Río de Janeiro, 1975.

Levine, Daniel (Venezuela, since 1958: Consolidation of Democratic Politics. In Linz, Juan, Stephen Alfred et al. The Breackdown of Democratic régimen, Baltimore, 1978.

Lenin, v. i. El imperialismo, fase superior del capitalismo (ensayo popular) ediciones en lenguas extranjeras Pekín 1975. Primera edición 1966(4a impresión).

Levy, Hermann, «Monopole, Kartelle und Trusts». Jena, 1909.

Martz, John / Myers, Daniel, “Venezuela: The democratic experience, New York 1977
Shelly, Mary. Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) W. Ediciones Cátedra 2007. Edición de Isabel Burdiel.

* Mary Wollstonecraft Godwin (cuyo pseudónimo es Mary Shelly

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