Economía

Vicios Petroleros

Desde la nacionalización petrolera, comienza una etapa de deterioro progresivo de la economía venezolana, reflejado fundamentalmente en la constante caída del ingreso per capita.

Nuestro país es ejemplo de una estrategia de crecimiento basada única y exclusivamente en un recurso natural no renovable, el cual año tras año es incapaz de generar una tasa de crecimiento económico (y por lo tanto una mejora en el nivel de vida de sus habitantes) sostenible en el tiempo. Ante este lamentable panorama, desde hace un buen tiempo nuestra estructura económica “pide a gritos” un drástico cambio. El seguir pensando que refugiándonos infinitamente en el control de las cuotas de producción por parte de la OPEP (persiguiendo elevados precios), nos permitirá tener la situación fiscal necesaria para atender todas las necesidades de nuestra nación, es una gran falsedad.

Una caída en el PB del 13% para este año, un desempleo cercano al 19% y una composición laboral, donde más del 55% de las personas que están trabajando lo hacen de forma informal, representan el pobre resultado que muestra Venezuela en los actuales momentos. El errático comportamiento de la economía, creando distorsiones sobre las principales variables (inversión, tasa de interés, inflación) generadoras de crecimiento y empleo, hacen que los niveles de incertidumbre lleguen a ser intolerables. El riesgo país que significa, no solamente invertir en el país, sino también pasar unos días o residenciarse (seguridad personal, jurídica, etc.), nos convierten en un destino para nada apetecido por ningún inversionista
La malograda sustitución de importaciones, de la cual entramos y salimos de últimos, nos arrojó un conjunto de proyectos de inversión ineficientes, dependencia a insumos importados y tecnologías obsoletas. Es bien bajo el lugar que ocupamos en el mundo en materia tecnológica.

La constante sobrevaluación del bolívar afectó nuestro aparato productivo, parte del sector privado se acostumbró a los subsidios gubernamentales y a los controles de las importaciones, para poder competir contra otros más eficientes, con lo cual se aseguraban los nichos de mercado suficientes en nuestro país para poder subsistir y generar buenas tasas de retorno. Esta es la razón por la cual en el año 1999, cuando CAP II levanta los controles imperantes hasta esa fecha, prácticamente el caos se apoderó de Venezuela. Por otra parte esa sobrevaluación impulsó la aparición de consecuentes tasas de inflación.

Es cierto que el petróleo ha hecho cosas muy buenas por este país, pero la mala utilización que se le ha dado en los últimos años, nos ha convertido en un nación muy pobre. Pareciera que la idea de un señor llamado Arturo Uslar Pietri de sembrar el petróleo, está más vigente que nunca, pero su aplicación muy lejana, por lo menos por ahora…

(*): Economista

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