Salud y Bienestar

La hiperplasia prostática benigna afecta incluso la autoestima

El Dr. Ricardo Soto-Rosa, urólogo nos explica “En unos hombres crece más que en otros y la razón es un misterio que hasta el presente no ha podido ser aclarado

En la respuesta a esta pregunta está implicada una glándula que martiriza a los hombres desde tiempos remotos, conocida con el nombre de la Próstata, ubicada debajo de la vejiga y en medio del conducto a través del cual pasa la orina que va de salida.

Se dice que la próstata es como una montaña atravesada por un túnel que es la uretra. Es muy conocida por las patologías que en ella se establecen, siendo una de las más frecuentes el crecimiento benigno de la glándula llamado hiperplasia prostática benigna, la cual comienza a partir de los 40 años de edad y se acelera después de cumplir 50.

El Dr. Ricardo Soto-Rosa, urólogo nos explica “En unos hombres crece más que en otros y la razón es un misterio que hasta el presente no ha podido ser aclarado. En aquellos que la próstata adquiere mayores dimensiones comienza a comprimir el conducto de salida de la orina, por lo que la vejiga se tiene que contraer con más fuerza para lograr vaciar su contenido, como esta contracción es mediada por el sistema autónomo del organismo no nos percatamos del problema, ya que  seguimos manteniendo nuestro chorro miccional igual de fuerte que siempre”.

Llega un momento en que la obstrucción es tan importante, que por más poderosa que sea la vejiga no logra vencer por completo la resistencia y el chorro tiene menos fuerza, se va adelgazando el calibre, y debe pasar más tiempo mientras la vejiga logra vencer la resistencia y se inicie la salida de orina que a veces sale con un chorro deformado  como una regadera o bífido, así como también por pulsos o en varios tiempos.

Luego vienen síntomas irritativos como: Mayor frecuencia y urgencia para orinar, sensación que la vejiga no se vació completo, así como despertar en múltiples oportunidades en la noche para ir al baño, orinando con un chorro débil y deformado que muchas veces cae fuera del inodoro,   causando molestias y críticas por parte de la pareja, lo que le avergüenza y baja la autoestima.

“Existe un estudio muy revelador que es la llamada flujometría urinaria donde el paciente orina en un recipiente que tiene receptores para medir la fuerza y caudal del chorro miccional, así como el volumen de orina que ha sido evacuado y el restante que ha quedado en la vejiga” explica Soto-Rosa.

Este estudio establece con parámetros numéricos como está la micción y si se encuentra dentro o fuera de las medidas consideradas normales, lo que dará el criterio para iniciar tratamiento o complementar con otros estudios para calificar la magnitud del problema, entre ellos la endoscopia de la uretra y vejiga observando el grado de obstrucción que ésta presente, así como el impacto que ha ocasionado en la vejiga, la cual puede presentar los signos típicos de la llamada “vejiga de esfuerzo” donde la fibras musculares están engrosadas, conocidas como traveculaciones o también la presencia de divertículos .

Existen múltiples maneras de solucionar esta situación, así el abuelito ya no pasará tanto tiempo en el baño y en las noches podrá tener un sueño tranquilo y reparador.  

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