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Dora Mazzone: “Mi hija es hasta mejor actriz que yo”

La biografía con la que identifica Dora Mazzone todos sus perfiles de redes sociales es la misma: “Mamá orgullosa de Graziella”. Tal declaración brinda una idea inequívoca de lo que significa para esta actriz y modelo venezolana -de innegable ascendencia italiana- la relación con su única hija, fruto de su matrimonio con el actor Jean Carlos Simancas.

“¡Mi hija lo es todo! Es mi centro, mi motivo, mi razón. Yo ya escogí y desarrolle lo que quería hacer con mi vida, mi carrera y mi pareja, pero en este momento Graziella es mi principal motivación y no descansaré hasta verla exitosa y feliz”, así de enfática responde la artista al explicar porqué escogió esa esfera de su vida como lo más destacado para definirse.

De tal madre, tal hija

Cuando Dora decidió que quería ser actriz, no corrió a hacer castings, sino que inició una preparación que la llevó en 1984 a estudiar Artes Escénicas en la UCV, luego en 1986 a entrar como aprendiz en la Compañía Nacional de Teatro, en donde se fogueó en el repertorio dramatúrgico clásico inglés, francés, italiano, español y venezolano.

Allí fue reclutada por el director Román Chalbaud en 1989 para participar en película “Cuchillos de Fuego”, trabajo que le valió el Premio Municipal como Mejor Actriz de Cine en 1990, impulsándola ha construir una trayectoria imbatible que acumula más de 35 proyectos en cine y televisión.

Graziella, su hija, adoptó su rumbo… y su apellido. Empezó a los 13 años su formación actoral con el grupo de teatro Skena y cuando finalmente decidió tomarla como profesión, corrió a prepararse en el grupo Rajatabla, la misma emblemática escuela en donde se formaron sus padres.

Entre una cosa y otra, madre e hija tuvieron la oportunidad de trabajar juntas en la telenovela “Natalia del Mar” (2012), la primera incursión de la joven en televisión.

– ¿Qué recuerdos tienes de ese primera oportunidad de compartir escenas con tu hija?

– Fue una participación muy corta. Ella sintió que no estaba suficientemente preparada. Es una chica llena de talento pero… ¡imagínate! Sentía que tenía un compromiso enorme con el público por los padres que tiene. Fue allí cuando ingresó al Rajatabla y estudio dos años seguidos de teatro puro… del “desgarrador”, del ruso como sólo el Rajatabla sabe hacerlo. Hoy es una actriz profesional, con reconocimientos y premios y como su ambición no acaba, ahora quiere estudiar Dirección. ¿Yo? La más orgullosa

A pesar de toda su veteranía, Dora no oculta la admiración que siente por la capacidad interpretativa de su hija, quien después de dominar el teatro, volvió a la televisión y pronto podrá verse en la gran pantalla, cuando se estrene en agosto en carteleras nacionales la cinta “El peor hombre del mundo”, producida por Elaiza Gil.

– Con tu debut en el cine ganaste un premio municipal. Tu hija hace el suyo en agosto. ¿Cómo la has apoyado en ese proceso?

– El cine es, a mi parecer, el escenario más difícil para la interpretación, pues la cámara recoge hasta el mínimo gesto, pero allí Graziella se desenvuelve como pez en el agua. Ella es hasta mejor que su padre y yo, porque su trabajo es más orgánico. Ella es, en esencia, más íntima, más cercana y visceral para la actuación que nosotros. ¡Créeme que la he visto! …y ha sido ¡brutal!

Sensatez y sentimiento

Tras el divorcio, Dora, de temperamento pasional y alegre, se encargó sola de la crianza de su hija. Sin embargo Graziella dió desde pequeña muestras de un carácter ecuánime y creciente sabiduría, al punto que era ella quien parecía la madre de la relación. Hoy cuando su hija se aproxima a sus 24 años, no parece haber variado mucho la ecuación.

“Ella siempre fue muy madura y con sentido especial para captar el entorno en el que yo me desenvolvía. Desarrolló una inteligencia reflexiva, tolerante, paciente. ¡Aún me sorprende como lograba callarme la boca con sus respuestas agudas! …Ahí salía mi carácter y la que terminaba pataleando y reaccionando como una niña era yo”, dice Dora riendo con picardía.

La admiración sin embargo es recíproca, pues Graziella no tiene más que elogios para su mamá: «Toda mi vida he visto en ella a una mujer guerrera, que, a pesar de las adversidades, va con todas las ganas y el positivismo del mundo en busca de lo que quiere. ¡Y lo consigue! Es admirable. Si hubiese nacido en la Francia del siglo V, probablemente su nombre sería tan histórico como el de Juana de Arco», así se expresó la joven en una entrevista con el periodista Nestor Luis Llabaneros, ilustrando claramente la agudeza a la que su madre hacia referencia.

La vida es un musical

Dora cierra este domingo una exitosa temporada de “El Hombre de la Mancha”, un musical de Broadway, valientemente montado en el país para festejar el 5to centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. La participación en este gran montaje parece haber marcado un antes y un después en su carrera.

“Con este musical siento que logré el nivel que todo actor que se precie debe aspirar a llegar. Esta obra obra tiene drama, pasión, comedia… Además te exige cantar, bailar, interpretar y realizar movimientos muy rigurosos. Para mí, representa un logro haber hecho este montaje pues se unifica todas las artes y habilidades que todo lo que un artista debería experimentar en su vida”, afirma con notable satisfacción la actriz.

– Eso pone el listón muy alto para tus próximos retos profesionales…

– Con toda responsabilidad te digo que me gustaría hacer sólo musicales. ¡Quede enamorada del género! Me siento libre y feliz al poder desplegar todo lo que he aprendido en casi 30 años de carrera.

Y apunta alto la actriz, ya que no vacila en declarar que le gustaría participar en obras emblemáticas del género, como “Mamma Mia”, “Mary Poppins” o “Chicago”, que son montajes de alta factura y de prestigio mundial. “Aunque todo dependerá del destino y sus caminos… Primero Dios y su voluntad”, dice para finalizar.

Lo mejor está por venir

A pesar de haber atravesado por la traumática experiencia de un secuestro junto a su familia, en enero de este año, la actriz no se amilana ni pierde la fe en su país. Seguridad, tranquilidad, libertad, son los anhelos actuales de esta artista.

“Venezuela cuenta con un pueblo lleno de talentos y ganas de estudiar y trabajar. También con los paisajes más hermosos del mundo. Merecemos convertirnos en un país en desarrollo, en donde se promuevan oportunidades para los jóvenes en todas las áreas, sobre todo en aquellas que puedan impulsar al país paradisíaco que tenemos, como el turismo, el comercio, la agricultura, la pesca y por supuesto: ¡Las artes!”.

Para Dora el poder del cambio y la esperanza radica en los mismos venezolanos. “Después de esta experiencia de 17 años de cruda realidad, aún tengo fe en mi gente. Estoy segura que llegado el momento, sus mujeres y jóvenes, estarán con energías renovadas para emprender y luchar por una nueva Venezuela”.

 

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