Entretenimiento

Gerry Weil, Pablo Gil & Nené Quintero

(%=Image(9902149,»R»)%) Según el diccionario, Empatía es el sentimiento de solidaridad del que comparte los afectos o emociones de otra persona o grupo. Nada más apropiado que este título para un trabajo que  reúne a tres de los más significativos músicos de la escena del poco jazz que se hace a milagros en Venezuela, tres quijotes criollos que han querido llevarle la contraria a las muy disímiles expresiones musicales que fatigan los diversos medios de propagación del espectro sonoro. No cabe duda que  cada vez que nos llevamos la inusitada sorpresa de hallarnos con una nueva producción de jazz nacional (claro! por lo general de lanzamiento independiente) siempre terminamos preguntándonos  si ese trabajo es reciente, o si por casualidad – cada vez más común – aquello es algo que desconocíamos, que se había publicado . . . hace años. Y, hasta redondeamos la sorpresa con la sádica pregunta : “¿ ah, pero  esto es reciente?”
Parece ya una fórmula aplicada con sorda constancia que tú comentes con un conocido la existencia de algo nuevo en el jazz del patio para que, también, surja la inefable pregunta : “¿Cómo?¿Están tocando todavía?”    Esa constancia es quizá lo más valioso de quien contra viento y marea se fija una senda por la cual explora sus sentimientos con enconado amor y entrega, y que a sabiendas de lo difícil que es la misión propuesta, nada a contracorriente, bracea sin fatiga, y a cada zambullida surge en la superficie con más garbo y conciencia de lo que se autoimpone.  Si creen que estoy describiendo a alguien en especial, multiplíquenlo por tres porque eso y más son Gerry Weil, Pablo Gil y Carlos “nené” Quintero en el quehacer de la música con factura venezolana.

            A primera escuchada para quienes conocen los anteriores trabajos de cada uno de ellos, este milagroso convite no es un salto ni una novedad, hay un “toma y dame” de lo más empático por la amplia gama de composiciones de Weil y Gil ( 5 de Pablo , 6 de Gerry ) más 2 del “Nené”. Pero, este tratamiento a manos de estos mosqueteros reviste la importancia del encuentro de 3 ejecutantes de lo mejor que tiene Venezuela en cada uno de sus instrumentos. Se siente que hay un sondeo de lo más interesante en este compartir de composiciones en busca de saber cómo suenan en manos del otro, y allí reside el valor intrínseco de tan valioso documento sonográfico, digna joya que  marca un importante paso en el quehacer del jazz nacional. Para nadie es un secreto el profundo amor y fascinación de Gerry Weil por la caliente enrevesada riqueza rítmica  criolla que le  embelesó cuando en plena juventud sucumbió ante el embrujo tropical de nuestras costas. Eso le ha prendado como uno de los valores más subyugantes de su muy propia composición, que con un atento oído y un más amplio corazón ha sabido encauzar lo que muchos oriundos no habíamos captado o sabido interpretar, dándole una connotación  tan particular que no sabríamos decir qué sería del Gerry Weil sin un ritmo 5/8 , ó un 6/8 que él amalgama en un 11/8 como lo hace con el ya clásico tema  “Caballito frena’o”. Tampoco pudo faltar una enriquecida versión de un tema que es emblemático en todo concierto de Gerry, “El Valle de San Javier”, que para orgullo de todo andino surgió de los recuerdos y encantos del pianista en los años de su estadía en tierras merideñas. Ese terruño debe estar orgulloso de tener un saxofonista de la talla y profesionalidad de Pablo Gil, quien con gran tesón, arduo trabajo y amor a su instrumento ha logrado ser respetado dentro y fuera del país ubicándose entre los más destacados y serios ejecutantes del saxo-jazz venezolano. Sus composiciones transmiten la seriedad de sus exploraciones con atinado gusto por los aires venezolanos trabajados con propiedad imaginativa y cariño. Sus álbumes son muestra de la eficiente capacidad de reunir un buen puñado de músicos del patio para dar de sí lo mejor, algo verdaderamente encomiable dentro de un medio verdaderamente reacio a dar apoyo a tales manifestaciones musicales. He allí otro crédito para Pablo Gil como productor por haber hecho realidad este álbum, hito que ha dado en el quid al lograr reunir a estos dos compañeros de escena, curtidos de vivencias y sonoridades, testimonios vivientes del devenir del jazz en Venezuela, siendo Gil el más joven de los tres. Y qué decir de Carlos “nené” Quintero, para propios y extraños el mejor y más efectivo percusionista del país! Su amplia trayectoria lo ha llevado mucho más allá de las fronteras  abriéndose paso con imaginación y efectividad propia, más allá de los convencionalismos. Sus aportes en esta grabación son otro hito con el empleo de la baticonga (híbrido de batería con tumbadoras para ser tocada con las manos—sin baquetas) y del “set McGiver” , tal como él mismo llama al ensamble de djembé, escobillas, platillos con remaches, conga-pandereta y cencerro.

            Esta propuesta original en el ámbito musical de Venezuela, tal como lo escribe Pablo Gil dentro del  muy bien presentado álbum  “…es la cristalización de un vínculo musical y humano, la crónica del encuentro de tres personalidades que suman energías a partir de una estética común, un gusto compartido por la libertad creativa y la creencia en el quehacer artístico entendido como búsqueda espiritual” , proyecto que seguramente tuvo una data de nacimiento a partir de las colaboraciones en algún álbum de Gil, pero que se cristalizó recientemente cuando se celebró en Caracas el Ciclo de Jazz y Nuevas Propuestas en septiembre 2005 , como también en el espectáculo “NaviJazz” en el que Weil decidió invitar a Gil y Quintero.  Además de estas tres figuras en primer plano, es obligado destacar el sólido apoyo del joven y talentoso contrabajista Roberto Koch y del guitarrista Juan Ángel Esquivel quienes vienen a redondear la fecunda alquimia de amistad, arte y  maestría en un cd. que ha de ser ejemplar testimonio de una urgente y muy necesaria empatía por aplicar en a otros niveles de la vida política, económica y social en nuestro país.

(*): El autor es el creador y conductor del espacio dominicial merideño «Música Ilimitada» por U.L.A. FM 107.7- Escuche el programa «Música Ilimitada» por Internet, los domingos de 12:00 del mediodía a 2:30 PM, sólo visita: (%=Link(«http://www.tv.ula.ve»,»www.tv.ula .ve»)%).

(*): Fotografía por Boris Bossio
 

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