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Seguimos siendo nómadas. La historia de Supertramp-McCandless.

Alex Supertramp fue el nombre que se dio Chris McCandless desde que decidió en el año de 1990 iniciar su vida nómada por Norteamérica en búsqueda de la naturaleza y de los espacios salvajes; dejando atrás dinero, casa, carro, comodidades, y una vida planificada. Supe de su existencia gracias a la película dirigida por Sean Penn y ganadora del premio Oscar, llamada Into de wild y que fue conocida acá como “Hacia rutas salvajes”. El film me dejó una gran impresión, y me recordó varios escritores que han tratado el mismo tema: Thoreau, Tolstoi, London, Emerson, entre otros. A pesar de mi interés, es ahora que leo el libro homónimo de la película, escrito por el alpinista y periodista: Jon Krakauer. Sin duda un buen texto, porque reconstruye la historia de McCandless con los pocos datos que fue dejando a lo largo de su búsqueda de internamiento en lo salvaje; pero en mi opinión su historia pude ser mejor contada si hubiera adaptado el estilo de crónica-ensayo y no esa especie de investigación psicológica (incluso autobiográfica) que termina siendo el libro.

El autor se propone responder a la pregunta: ¿Por qué un joven de 24 años, de clase media alta, inteligente, y con grandes oportunidades; se internó solo y apenas equipado por tierras de Alaska, llevando al triste final de su muerte por inanición? ¿Cómo fue tan temerario?. Su método pasa por estudiar la filosofía del nomadismo y la atracción de los lugares salvajes y solitarios, el rechazo por el consumismo-materialismo y la rebeldía juvenil contra los padres. Estas, se podrían decir que son las tres hipótesis que explican este triste final de un joven bueno e idealista. Las personas que lo conocieron, por lo general lo describen como trabajador, alegre y caritativo.
Los primeros capítulos relatan los viajes de McCandless y su filosofía de vida, siendo esta es la parte que más me gusta. En una carta (abril, 1992) que escribió a un amigo (que tenía 80 años en ese entonces) que hizo en sus viajes, resalta el principio que guía su conducta al aconsejarle:
Deberías cambiar radicalmente de estilo de vida y empezar a hacer cosas que antes ni siquiera imaginabas o que nunca te habías atrevido a intentar. Sé audaz. (…) No aceptes una vida basada en la estabilidad, las convenciones y el conformismo. (…) El núcleo esencial del alma humana es la pasión por la aventura. La dicha de vivir proviene de nuestros encuentros con experiencias nuevas y de ahí que no haya mayor dicha que vivir con unos horizontes que cambian sin cesar, con un sol que es nuevo y distinto cada día. Si quieres obtener más de la vida, debes renunciar a una existencia segura y monótona. Debes adoptar un estilo de vida donde todo sea provisional y no haya orden, (…) de lo contrario te perderás todas las maravillas que Dios ha puesto en este mundo para el hombre las descubra.
(…) Te equivocas si piensas que la dicha procede sólo o en su mayor parte de las relaciones humanas. (…) lo que quiero decir es que no necesitas tener a alguien contigo para traer una nueva luz a tu vida. Está ahí fuera, sencillamente, esperando que la agarres, y todo lo que tienes que hacer es el gesto de alcanzarla. Tú único enemigo eres tú mismo y esa terquedad que te impide cambiar las circunstancias en que vives. (…) No intentes encontrar justificaciones para aplazarlo. Sólo tienes que salir y hacerlo. Sentirás una gran alegría por haber emprendido un nuevo camino (pp. 86-88).
Muchas personas están convencidas de las ideas antes descritas, pero pocos las llevan a cabo; este es el gran atractivo de Supertramp-McCandless, y a su vez es el gran riesgo. Él no solo buscaba la vida nómada cerca de la naturaleza, sino también la soledad que permite que esa vida sea más íntima. Es el hacer de la carretera y los bosques el llamado “desierto” para los que buscan el encuentro consigo mismo, con su alma o conciencia, o con Dios. No busca la soledad total (no es un ermitaño o antisocial), se preocupaba por sus amigos, y buscaba mantenerse en contacto con ellos a medida que viajaba. Sólo que no deseaba echar raíces en ningún lugar ni atarse a esas personas definitivamente.
El autor, al final, considera que la principal causa de su muerte fue el espíritu de aventura llevado a su máxima expresión. Es cierto que fue negligente pero quizás esto se debió a su personalidad testaruda y de gran confianza en sí mismo, combinada con un rencor hacia su padre por haber vivido una conducta inmoral (adulterio) ocultándola por largo tiempo. Todo esto mezclado con un rechazo a la maldad del mundo, las injusticias a lo largo de la historia y la vida frívola de la pequeña burguesía en la que había crecido. Chris posiblemente buscó en lo salvaje una “verdad”, un mundo auténtico.
Me gusta pensar que en buena parte la conducta de Alex es expresión de una característica humana natural, porque nuestra especie desde su aparición ha sido nómada la mayor parte de su historia. Es sólo en los últimos diez mil años que han ido asumiendo poco a poco la vida sedentaria. Y en esos pocos años (los últimos hallazgos de restos de homínidos señalan que nuestra especie tiene más tiempo sobre la Tierra que lo que pensábamos), siempre ha tendido (una parte) a seguir viajando, de allí se han dado las grandes migraciones. Seguimos siendo nómadas, y en nuestro interior sentimos el impulso por lograr una armonía con lo salvaje.
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