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Una cinta de Bollywood parodia al terrorista mayor

Desde el fatídico 11-S del 2001, el cine de Hollywood ha observado una especie de pacto tácito para no mencionar al más famoso terrorista de la última década, Osama Bin Laden. Así que le tocó a Bollywood, como se conoce el centro fílmico de la India, abordar el delicado tema en una cinta titulada “Tere Bin Laden”, que significa en el idioma hindi, “Sin tí, Bin Laden”.

   El título fue escogido a propósito para referirse al verdadero terrorista, con la convicción que eso atraería mucha gente a los teatros. Y así lo indican los primeros informes de recaudaciones en su reciente estreno en cines de la India, país con un público ansioso de ver lo que se dice acerca del líder de Al Qaeda, que se supone oculto en las montañas paquistaníes cerca de la frontera con Afganistán. 

 Un nombre casi tabú

    La versión en inglés de polémica cinta se estrenará pronto en Norteamérica y América Latina, donde se cree tendrá bastante éxito después de una década en que Bin Laden no aparecía en películas serias y se mencionaba de pasada sólo en los noticieros o programa de opinión, o en alguno que otro documental, como para no darle una publicidad indebida al oscuro personaje, considerado como enemigo No. 1 de Occidente.   

   Los problemas apenas empiezan, pues al conocerse la trama, la productora del filme recibió en Mumbai (la antigua Bombay) cartas amenazantes acusándola de apoyar al nefasto personaje y el terrorismo en general. Asimismo, se teme que haya sabotajes en algunos teatros que proyectarán la cinta, especialmente en ciudades que han sido víctima de sangrientos ataques terroristas, especialmente en Pakistán. Para minimizar la controversia, los distribuidores paquistaníes han sido cuidadosos en retitular la versión para ese país sin el “Laden”, o simplemente como “Tere bin”, que significa simplemente “Sin ti”. Con ese ingenioso cambio, la distribuidora logró revertir una decisión de la censura paquistaní, que en principio había prohibido su exhibición por temer que estimularía el terrorismo.

 Un trama realista y creíble 

   El filme de ficción narra las peripecias de un periodista paquistaní que, en su empeño de ganar dinero para financiar su viaje a EEUU, trata de vender una falsa entrevista a Bin Laden a las agencias  internacionales, algo que sería una verdadera primicia en vista de lo elusivo que ha sido el líder de Al Qaeda para aparecer en público, siendo su escondite un misterio para los servicios de inteligencia.  La idea se le ocurrió al director indio Abishek Sharma, que también porta una poblada barba, cuando su esposa le dijo una vez que se parecía a Bin Laden. Asimismo, Sharma estaba enterado de varios intentos de falsas entrevistas, así que decidió usar la idea como tema central de su filme.

   De ahí que la cinta trata de los esfuerzos del periodista en convertir a una persona muy parecida a Bin Laden, que encontró en la calle, en un doble del fatídico personaje, asesorándolo en sus gestos y diciéndole cómo debe contestar las preguntas de la entrevista. La trama se complica cuando Washington se entera de la entrevista y despacha al área a un agente de la CIA para tratar de conocer el lugar en que se hizo el encuentro y dar con el paradero de Bin Laden. Esto da lugar a hilarantes peripecias que, junto con una ligera música incidental, le imprimen un refrescante aire de comedia para restarle seriedad al tema.

 Una superproducción para Bollywood

  La productora Walkwater Media se interesó en el proyecto a pesar de la controversia que causaría una obra con Bin Laden como personaje clave, especialmente en países afectados por el terrorismo. De todos modos se financió el proyecto con un presupuesto moderado de 2 millones de dólares, lo que en Bollywood –renombrada por sus bajos costos– se considera un monto considerable reservado para sus mayores producciones. La realización no estuvo sin retos, tratando de reproducir en los estudios de Mumbai la atmósfera de la ciudad paquistaní de Karachi, donde tiene lugar la acción, todo para darle la mayor autenticidad posible a pesar de que se trata de una comedia.

  Así, entre preparación y rodaje, la producción tomó más de dos años, algo inusitado en Bollywood, centro que abunda en dramas musicales e historias con trasfondo social que se filman en pocos meses. En el papel del periodista se contrató a un actor-cantante muy popular en Pakistán, Alí Zafar, mientras que la actriz Sughanda Garg es la bella maquilladora que lo ayuda a lograr un creíble “Bin Laden”.

   La productora espera que la película se destaque en medio de los centenares que se exportan de la India, para que tenga un resonante éxito tanto en Oriente como en Occidente. Todo dentro de los esfuerzos de Bollywood de ampliar sus mercados, ya que de las 1.300 películas que se realizan anualmente en sus estudios (tres veces el número de Hollywood), sólo un puñado llega a exhibirse en los circuitos comerciales de Europa y Norteamérica, los mercados más rentables para cualquier producción que aspira a convertirse en un exitazo mundial.

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