Vida con estilo

Las joyas de George Wittels, el venezolano que corona a las más bellas

Cada 3 de noviembre se celebra el Día del Joyero y relojero, debido a la conmemoración que se le da al nacimiento de Benvenuto Cellini, nacido en esa fecha del año 1500, y quien fue un gran escultor y joyero que realizó importantes piezas como el crucifijo que Francisco de Médici, gran duque de Toscana, le regaló al rey Felipe II en 1576.

La orfebrería es un trabajo artístico que se realiza sobre utensilios o adornos de metales y piedras preciosas y especialmente constituyen objetos de oro o plata. Pero, ¿en Venezuela qué tan común es este trabajo?

Discreto pero con mucho brillo y elegancia, el diseñador de joyas venezolano George Wittels ha sido el encargado de coronar con garbo a las mujeres más bellas de Venezuela, así como también a otras reinas de belleza de países tan remotos como Letonia y Eslovaquia, y otros más cercanos como El Salvador.

En principio, Wittels se graduó de ingeniero de sistemas y administración en Nueva York. Sin embargo, también ha experimentado otras expresiones artísticas como la pintura y la escultura, pero  destacarse  como orfebre comenzó luego de crear una línea de joyas para la colección de trajes del modisto venezolano Ángel Sánchez en 1995. Desde ese momento su trabajo se ha posicionado con gran prestigio y una reputación de diseñador que lo ha llevado a tener clientes internacionales, tiendas especializadas en joyerías y la creación de piezas para colecciones de ropa y concursos de belleza.

Este venezolano, hijo de padre austriaco y madre con ascendencia polaca, optó desde sus inicios a pasar desapercibido en cuanto a su identidad; a diferencia de sus creaciones que son objetos de deseo y el foco de las miradas nacionales e internacionales.

Tal ha sido su éxito que lejos de los concursos de belleza también se ha hecho un espacio, y es que los directores de cine  César Oropeza y Henry Rivero decidieron contar en una película nacional, llamada “Puras joyitas” (2008), qué pasaría si se robaran la tan deseada corona de Miss Venezuela.

Su trabajo como diseñador de joyas en el certamen del país suramericano comenzó en 1999 y fue gracias a Osmel Sousa, presidente de la Organización Miss Venezuela, quien llegó a una tienda de telas y vestidos en Maracaibo, propiedad de la familia Wittels, por recomendación del diseñador Elmar Fidler.

«Los vestidos del Miss Venezuela se comenzaron a hacer con telas de su tienda. George me asesoraba con los diseñadores, me decía ‘mete a fulano’ y yo le hacía caso porque tenía buen ojo y sentido de la estética», explica Sousa.

Este discreto diseñador confiesa que disfruta crear accesorios para las mujeres venezolanas porque son atrevidas y no le temen a la dimensión o el estilo llamativo de las piezas. «Yo siempre he querido que mis creaciones sean las protagonistas, no yo», asegura el orfebre.

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